Representación de célula inmune apróximandose a un patógeno maligno.
Vía ShutterStock.

Las constantes investigaciones de la ciencia cada vez nos ponen un paso más cerca de finalmente comprender todos los procesos que subsisten en nuestro organismo. En esta oportunidad, un estudio del publicado en la revista Nature ha sido el encargado de dar las nuevas noticias: por primera vez se ha comprobado la relación entre la microbiota intestinal y el sistema inmunológico humano.

En el mundo de la medicina, ya se ha aclarado cómo la flora intestinal puede estimular el desarrollo del metabolismo, o cómo puede ayudar a luchar contra enfermedades como la diabetes. Sin embargo, hasta ahora no se había planteado una relación directa entre su estructura y la de nuestro sistema inmunológico.

En la actualidad, esta realidad ha cambiado gracias al estudio de diez años llevado a cabo por el equipo interdisciplinario de investigadores en el Memorial Sloan Kettering Cancer Center.

La microbiota intestinal influye en la composición del sistema inmunológico humano

Dando un vistazo más específico, debemos mencionar que la microbiota intestinal ya se había relacionado con el accionar del sistema inmunológico, pero solo en modelos animales. Por su parte, en humanos se tenía ya el conocimiento de que era beneficiosa para la salud. Sin embargo, los mecanismos exactos se mantenían en la oscuridad. Ahora, al menos uno de estos ha salido a la luz.

Específicamente, estudiaron la composición de la flora intestinal de más de 2 mil pacientes por toda una década. En paralelo, analizaron también su sangre, para identificar qué células protectoras, anticuerpos y demás elementos del sistema inmunológico se encontraban activos.

Al final de su investigación, gracias a la ayuda de la inteligencia artificial, lograron analizar los millones de datos obtenidos y comenzar a ver patrones. Entre ellos, el que más resaltó mostró cómo las variaciones en la población de bacterias de la microbiota podían causar cambios en la distribución, presencia y cantidad de células inmunes en la sangre de los pacientes.

Aprovechando una oportunidad única

En este caso, todos los participantes en el estudio fueron pacientes que se encontraban recibiendo un tratamiento contra el cáncer. Específicamente, todos recibieron trasplantes alogénicos de células madre y médula ósea (TMO, por sus siglas en inglés). Este se trata de un procedimiento común realizado luego de las quimioterapias para restaurar la salud del sistema inmunológico.

Como resultado de la exposición a los químicos, muchas veces este termina por debilitarse y dejar a los pacientes vulnerables. Por lo que, para contrarrestar esto, los doctores suelen suministrar antibióticos. Unos que, a su vez, acaban con las bacterias en la flora intestinal.

Una vez se coloca el TMO, el sistema inmunológico debería comenzar a restaurarse, por lo que los antibióticos se suspenden. En consecuencia, la microbiota intestinal también empieza a crecer de nuevo.

Ya se sabe que la competencia entre bacterias es beneficiosa para la microbiota. Pero, ahora, con el estudio se pudo ver que también lo es para el sistema inmune. Todo gracias a la posibilidad única que se tuvo de ver el crecimiento paralelo de ambos sistemas y el desarrollo de su composición a lo largo de una década.

Nuevas pistas, nuevas metas, futuras investigaciones

La nueva información, desde el punto de vista de los autores, debería marcar el camino para estudios más detallados que incluyan el cuidado de la microbiota en los tratamientos postcáncer. Todo ya que, si se puede mantener la salud de esta, entonces es más probable que el sistema inmunológico se recupere con más rapidez.

Por los momentos, los científicos aclararon que no buscaron distinguir las “bacterias buenas” de las “bacterias malas”. Por lo que, para conocer en detalle los efectos de diversos componentes de la microbiota en el sistema inmunológico, sería necesario realizar nuevos estudios. Los investigadores ya han dicho que esta se trata de una de sus metas a futuro.

Mientras tanto, los estudios continuarán en otros grupos de pacientes con cáncer que hayan recibido tratamientos distintos. De esta forma, se evidenciará aún más cómo los cambios de comportamiento en la microbiota pueden afectar a largo plazo nuestra salud y nuestra capacidad de defendernos contra patógenos externos.

Referencia:

The gut microbiota is associated with immune cell dynamics in humans: https://doi.org/10.1038/s41586-020-2971-8