Hablar del gigantesco tiburón extinto Megalodon no necesariamente nos haría pensar en la forma en que se cría a su familia, sino en cómo devoraba a sus presas. Sin embargo, un nuevo estudio publicado en la revista Biology Letters revela que estos depredadores marinos en realidad se preocupaban por alimentar a sus bebés.

Según indican los autores del artículo, la evidencia sugiere que el tiburón Megalodon alimentaban a sus bebés en viveros. Y de hecho, encontraron cinco posibles escenarios en diferentes partes del mundo, uno de los cuales ya se ha confirmado.

El lado más protector de los tiburones

En la provincia de Buenos Aires, en las aguas al norte de la Patagonia, que albergan un vivero de varias especies de tiburones. También hay uno de tiburones tigre de arena (Carcharias taurus) en la Gran Bahía Sur de Long Island.

Como vemos, en la actualidad muchos tiburones crían a sus crías en viveros, por lo que para muchos el hecho de que el Megalodon lo hiciera también no es en realidad sorprendente.

De hecho, los viveros de crías de tiburón están apareciendo en todas partes. Lo que llama la atención es que aún en nuestros días se encuentren restos de especies extintas como el Megalodon, que existieran hace millones de años.

En 2010, un equipo de investigadores descubrió un vivero de Megalodon en Panamá, y más recientemente otro equipo descubrió en el noreste de España. En este último, encontraron fósiles de tiburones y crías completamente desarrollados.

Viveros de crías de tiburones Megalodon en Tarragona

Ahora los mismos científicos examinaron la evidencia recolectada de otros ocho sitios que alojaban abundantes fósiles de Otodus megalodon, que datan de entre hace 16 millones a 3 millones de años.

Los investigadores tomaron 25 dientes pertenecientes de O. megalodon de las canteras de Reverté y Vidal, en la provincia española de Tarragona. Había interés por determinar cuáles tiburones eran bebés, para lo cual tomaron en consideración la altura de la corona de los dientes.

Una vez medida, esta serviría como referencia para estimar el tamaño del cuerpo de los individuos a los que pertenecieron. Los tiburones más jóvenes, de aproximadamente un mes de edad, medían alrededor de 4 metros de largo; mientras que los jóvenes mayores medían hasta 11 metros de largo.

Luego aplicaron algoritmos para modelar y comparar la proporción de O. megalodon adultos en otros ocho sitios. De este modo, podrían estimar su presencia en una “amplia área geográfica”, incluida las cuencas del Atlántico, el Caribe y el Pacífico.

Este estudio sugiere que existen cinco posibles viveros con densidades más altas de individuos con longitudes corporales similares a las de los neonatos y jóvenes. Entre ellos, figuró justamente el sitio descubrierto en Panamá. En pocas palabras, hay otros cuatro viveros en los que los tiburones Megalodon dejaban a sus crías mientras crecían y se hacían independientes.

“Nuestros resultados revelan, por primera vez, que O. megalodon usaba comúnmente las áreas de cría en grandes escalas temporales y espaciales”, dijeron los autores del estudio.

Una especie de crecimiento lento

Cabe destacar que estos resultados también plantean la posibilidad de que la extinción del animal estuviera conectada con la pérdida de los sitios de cría. Y es que un estudio previo reveló que la especie tardaba aproximadamente 25 años en alcanzar un tamaño adulto.

“Por lo tanto, parece plausible que el uso de áreas de cría podría haber sido esencial para O. megalodon”, añaden los autores. Manteniéndolos en un lugar salvo de las criaturas del océano, estos podrían tomarse su tiempo para crecer lo suficiente. La disminución de estos sitios pudo haber limitado el alcance de la edad a la madurez sexual.

Referencia:

Use of nursery areas by the extinct megatooth shark Otodus megalodon (Chondrichthyes: Lamniformes). https://royalsocietypublishing.org/doi/10.1098/rsbl.2020.0746

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