La evolución es un tema que como sociedad hemos estudiado durante décadas. Poco a poco hemos ido develando más de sus secretos. Sin embargo, aún es mucho más lo que queda por descubrir. En incluso, lo ya descubierto nos sigue causando dudas. Tal es el caso del cráneo homínido milenario adjudicado a nuestros ancestros y que, según parece, podría realmente no ser ni un pariente lejano.

El cráneo en cuestión tiene unos 7 millones de años de antigüedad y perteneció a una especie de primate a la que se denomina Sahelanthropus tchadensis. Lo descubrieron en el 2001 y, desde entonces, el mundo de la ciencia se ha referido al espécimen como ‘Toumai’.

El cráneo milenario de ‘Toumai’: ¿vestigio de nuestros ancestros?

‘Toumai’, el cráneo de 7 millones de años de antiguedad.

En un principio, se habló de que el cráneo presentaba las características típicas de las criaturas bípedas, lo que lo convertía en uno de nuestros ancestros. Sin embargo, hallazgos posteriores comenzaron a refutar esta idea, diciendo que Toumai seguramente caminaba sobre cuatro patas.

Ahora, casi dos décadas más tarde, recientes estudios han despertado de nuevo la polémica. Por lo que, de nuevo surge la pregunta: ¿fue Toumai uno de nuestros ancestros?

Según los estudios de la forma del cráneo y el tipo de dentadura –de dientes pequeños mucho más homínidos que simiescos– apuntaban a una criatura que podría ser un ancestro común de la raza humana.

Sin embargo, estas suposiciones se tambalearon cuando poco después (en el 2004) se empezara a analizar un fémur encontrado en la misma zona arqueológica en la que encontraron a Toumai. Con él, hizo un nuevo análisis y la estructura del hueso hizo pensar que el cráneo milenario pudo pertenecer a una especie totalmente distinta a la que dio origen a los humanos.

Lastimosamente, para el momento, la investigación no se pudo completar, ya que el fémur desapareció luego del estudio. Como consecuencia, cualquier otro análisis quedó confinado únicamente al uso de las fotografías y medidas referenciales que se tienen del ahora ausente fémur.

El fémur delator

Con la intención de determinar finalmente si el cráneo milenario pertenecía o no a uno de nuestros ancestros, los investigadores tras la publicación en el Journal of Human Evolution analizaron los datos que había sobre el fémur de Toumai.

Según comentaron los investigadores, el fémur indicaba más que inclinación a un sistema de locomoción en cuatro patas para Toumai. De hecho, sus observaciones los llevaron a notar que el hueso en cuestión “carece de cualquier característica consistente con episodios regulares de viaje bípedo terrestre”.

Hay mucha más polémica de la esperada

Con la nueva información, podríamos pensar que el misterio está resuelto y que hemos perdido un pariente. Pero la verdad es que la situación no es tan sencilla.

Por esto, este mismo año ya se ha publicado otra investigación que sirve como refutación al estudio del Journal of Human Evolution. Esta aún espera la revisión de sus pares en Nature Research. Sin embargo, ya se ha hecho lo suficientemente notoria como para llamar la atención del mundo.

En este nuevo estudio, se plantea que el fémur sí presenta características que sustentan la locomoción bipedal. Esto debido a la cresta superior dura que posee y que, según comentan, se asocia con una estructura diseñada para soportar una postura erguida.

Por su parte, sin haber participado en uno u otro estudio, el paleontólogo, Martin Pickford del Museo Nacional de Historia Natural de Francia se pregunta siquiera si el fémur será de Toumai –o siquiera de otro S. tchadensis–.

Para el momento, solo el cráneo milenario y el fémur con las pistas que nos hablan de nuestros ancestros. Por lo que aún cabe la duda y se nota claramente la necesidad de encontrar más muestras antes de dar una respuesta definitiva.

¿El cráneo milenario es un vestigio de nuestros ancestros o no?

Como ya lo mencionamos, esta es todavía una pregunta para la que no contamos con la suficiente información como para responder. Al menos, dentro de sus conclusiones, los investigadores que refutan la bipedalidad de Toumai suponen que el S. tchadensis podría al menos ser un pariente ancestral, pero no uno directo.

En pocas palabras, en sus investigaciones proponen que este podría haber pertenecido a un linaje de primates que se extinguió y no dejó descendencia hasta la actualidad. No obstante, para estar seguros y poder dar una respuesta contundente, aún nos harían falta mucho más cráneos y fémures.

Referencia:

Nature and relationships of Sahelanthropus tchadensis (2020) Journal of Human Evolution: https://doi.org/10.1016/j.jhevol.2020.102898

Postcranial evidence of late Miocene hominin bipedalism in Chad (2020) Nature Research: https://doi.org/10.21203/rs.3.rs-69453/v1

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