Ilustración de astronauta chino sosteniendo una versión miniatura de un cohete chino sobre fondo con los colores y diseños de la bandera de China, con versiones más pequeñas de astronautas estadounidenes con la bantdera de EE.UU. aparentemente corriendo desde el fondo.
Ilustración: Yuko Shimizu.

La exploración del espacio es un tema que siempre ha llamado la atención de la humanidad. Sin embargo, el nivel de interés en esto ha fluctuado con los años. Ahora, nos encontramos ante un nuevo auge de esta área y vemos cómo actores como China, Estados Unidos y Rusia se enfrascan de nuevo en una renovada carrera espacial.

Pensando en ello, vemos cómo las misiones Solyuz de Rusia nunca se han detenido y cómo EE.UU. recientemente ha vuelto a la carrera con su reapertura de su programa de exploración espacial. No obstante, solemos pasar por alto los grandes avances que ha hecho China en estas mismas áreas.

Ahora, gracias a la perspectiva que nos da John Bridges, profesor de ciencias planetarias en la Universidad de Leicester, en el medio The Conversation, podemos dar una mirada un poco más analítica al paso que ha llevado China en el mundo de la exploración espacial.

Los antecedentes que le han otorgado su nueva fama

No hay duda alguna de que la misión de China es igual que la de muchas otras naciones, ser lo primeros en conquistar el espacio. En notas anteriores repasamos cómo esto puede venir originado por variadas motivaciones, como los deseos de expansión económica.

Pero, ni siquiera entones medimos verdaderamente qué tan capaz sería China de cumplir lo que se propone. Ahora, de acuerdo a lo que se sabe sobre su programa espacial, podríamos decir que está mucho más lista de lo que esperaríamos.

Para el 2019, China reveló al mundo sus próximos pasos para la exploración espacial, y específicamente para el estudio de la Luna. Cabe destacar acá que, en los últimos 40 años, esta nación asiática ha sido la única verdaderamente capaz de enviar misiones exitosas a nuestro satélite natural.

Específicamente, las cuatro misiones Chang’e que han viajado a la Luna, han logrado exitosamente su cometido. Con ellas, la nación no solo ha demostrado que es capaz de llegar hasta el satélite, sino que puede aterrizar exitosamente naves en él y manejar rovers a distancia para completar tareas de investigación. Incluso, llegó a ser la primera en cultivar una semilla en la Luna.

Chang’e 5, la misión espacial más reciente de China

Durante el pasado 24 de noviembre, China envió su quinta y última misión Chang’e a la Luna. Esta también tendrá la tarea de tomar muestras de su superficie y recolectar unos 2Kg de rocas del suelo lunar.

La nave deberá aterrizar en la región Oceanus Procellarum Mare (del lado cercano de la Luna) y recolectará muestras del Mons Rümker. Esta es, básicamente, una cúpula constituida de basalto de unos 500 metros de altura y 70 km de ancho.

Si la misión tiene éxito, los científicos chinos podrían dar una mirada única a la historia de nuestro Sistema Solar. Todo debido a que, gracias a las muestras rocosas, sus compuestos y sedimentos, se podrían desentrañar secretos de la formación de nuestro particular satélite natural.

¿China realmente está ganando la nueva carrera espacial?

Con lo anterior, podemos ver que la nación asiática no ha perdido su tiempo en este campo y que ha aprovechado a cada oportunidad para seguir avanzando. Sin embargo, China no se encuentra sola en esta nueva carrera espacial.

A pesar de que apenas está regresando al juego, Estados Unidos ya tiene en marcha el programa de exploración lunar Artemisa. Con este, esperan poder poner a un hombre en la Luna para el 2024.

Igualmente, la Agencia Espacial Europea también se mueve a su propio ritmo en la carrera al trabajar con la misión European Large Logistics Lander EL3, gracias a la que esperan poder llevar a la Luna un módulo de aterrizaje con nuevos experimentos científicos para finales de esta década.

Ahora, China espera formar su primera base espacial lunar en el 2022 y, mientras Europa piensa en experimentar en la Luna, China ya busca formas de no solo caminar en ella, sino de utilizarla como punto de partida para finalmente llevar al hombre a Marte.

Hasta ahora, todos estos son planes que no se han cumplido, por lo que no hay un verdadero ganador. Sin embargo, al ver lo que cada uno se propone, queda claro que al menos en cuanto a ambición las metas chinas son mucho más grandes. Ahora, ¿podrán cumplirlas? Eso es lo que queda por verse.