Islandia es uno de los pocos países del mundo que ha logrado mantener controlado el brote de coronavirus, éxito que se ha atribuido al correcto ejercicio de la ciencia. La confianza en esta y los expertos ha constituido el arma principal de las autoridades y los ciudadanos durante una pandemia sin precedentes.

En esta oportunidad, detallaremos los puntos clave de la ciencia que han permitido mantener a raya el brote de coronavirus en Islandia que, hasta ahora, solo ha registrado 5,312 casos, entre los cuales solo han muerto 26.

Aprendizaje de pandemias pasadas

Islandia nos hace pensar en ese territorio remoto, frío y solitario en el que se pueden observar las auroras boreales. A pesar de ello, el coronavirus logró hacerse un lugar allí, infectando personas y cobrando vidas.

Y no solo la COVID-19, sino también otras pandemias. Por ejemplo, la tan citada pandemi de gripe española de 1918 llegó a su puerto del centro de Reykjavik, y en cuestión de semanas, gran parte de la población estaba infectada.

Así vemos que, aunque poco poblada, la isla nórdica también se ha visto afectada por emergencias sanitarias graves. Lo bueno es que las autoridades de Islandia han tomado lo mejor de ellas para responder mejor en situaciones similares, como el brote de coronavirus, siendo la ciencia la piedra angular en su estrategia.

Rastreo epidemiológico y seguimiento de las infecciones

Uno de los primeros pasos fue el rastreo de la propagación del patógeno una vez confirmada su presencia en su territorio. El 28 de febrero, un hombre que había ido de vaccaciones de esquí al noreste de Italia, foco del brote en aquel momento, dio positivo para coronavirus en Islandia.

Bastó tan solo una semana para que el número de casos confirmados fuera 47; y aunque la cifra es alarmante, se atribuye al buen rastreo epidemiológico. La empresa dedicada a la genómica humana, deCODE genetics, con sede en Reykjavik, fue la encargada.

Desde entonces, deCODE y la Dirección de Salud de Islandia han trabajado de manera conjunta en el seguimiento de las infecciones y el estudio del SARS-CoV-2. La asociación ha examinado a más de la mitad de los apenas 368.000 habitantes para detectar la infección.

“Decidimos desde el principio que usaríamos el aislamiento, la cuarentena y el rastreo de contactos”, dice Þórólfur Guðnason, epidemiólogo jefe de la Dirección de Salud.

Según un artículo en Nature, los involucrados han rastreado la salud de todas las personas que han dado positivo para la enfermedad. Además, han secuenciado el material genético de cada aislamiento viral para detectar a tiempo cualquier cambio significativo.

Ciencia para el control de las infecciones durante el brote de coronavirus en Islandia

Cuando una persona en Islandia tiene algún síntoma, sin importar si es leve, puede inscribirse en línea para hacerse la prueba usando el software COVID creado por deCODE. Esta es otra muestra de cómo la ciencia ha ayudado a manejar el brote de coronavirus en Islandia en los últimos meses.

La información llega al centro de pruebas, donde proceden con el test tomando una muestra de hisopo. Los pacientes pueden conocer sus resultados a más tardar 24 horas, pero por lo general están listos entre 4 y 6 horas.

Si el resultado es negativo, la persona solo recibe un texto; pero si es positivo, tendrá que monitorearse. El paciente se registra en una base de datos centralizada y se inscribe en una clínica ambulatoria para casos de COVID-19 para permanecer aislado 14 días. Durante dicho período, una enfermera o médico lo llamará con frecuencia para actualizar su estado de salud.

De este modo, no solo tienen una idea más clara del avance del brote de coronavirus, sino que también recolectan información bien estructuradas para investigaciones científicas.

Una baja tasa de mortalidad

Usar la ciencia como guía en la lucha contra el brote de coronavirus en Islandia no solo permitió controlar la propagación y recolectar información útil para el futuro. Los expertos también la atribuyen a la baja mortalidad por COVID-19 registrada en la isla desde que el patógeno llegó a su territorio.

Según los datos oficiales, menos de 7 de cada 100,000 personas mueren por la enfermedad, una proporción bastante baja en comparación con alrededor de 80 por cada 100.000 en los Estados Unidos y el Reino Unido.

La ciencia también ayudó controlar el segundo brote de coronavirus en Islandia

Gracias a ello, el país pudo abrir sus fronteras el 15 de junio y permitir el paso de visitantes no esenciales provenientes de 31 naciones europeas. Para el 16 de julio, también podían llegar visitantes de 12 países adicionales y retomar las actividades comerciales.

Sin embargo, el 10 de agosto un par de turistas en el aeropuerto de Reykjavik dieron positivo por SARS-CoV-2; pero en lugar de seguir los procedimientos preventivos, los ignoraron, lo cual dio lugar a una segunda ola. La propagación del coronavirus en esta oportunidad fue mayor que durante el primer brote, pero la ciencia nuevamente ayudó a controlar el problema.

Los investigadores creen que las medidas esenciales, como los procedimientos generalizados de prueba, rastreo y cuarentena, así como el uso de cuarentena y aplicación de restricciones, influyeron en el rápido control de la situación. Por el momento, estas se mantienen, pero tienen altas expectativas de que puedan aliviarlas pronto.

Referencia:

How Iceland hammered COVID with science. https://www.nature.com/articles/d41586-020-03284-3

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