Los bloqueos implementados para reducir la propagación de la COVID-19 no solo son perjudiciales para las economías, sino también para la salud mental de las personas. Como evidencia, un nuevo estudio que revela que el número de de jóvenes con ansiedad se duplicó del 13 al 24 por ciento durante el primer confinamiento por el coronavirus.

Los resultados, publicados en British Journal of Psychiatry, invitan a las autoridades a considerar no solo los efectos económicos y sanitarios de la pandemia, sino también su impacto sobre la salud mental de las personas.

Jóvenes experimentaron más ansiedad durante el confinamiento por el coronavirus

Los investigadores obtuvieron sus datos del estudio de salud Children of the 90s de Bristol, en el que participaron 14,500 mujeres embarazadas en 1991 y que, desde entonces, ha recopilado datos detallados sobre salud y estilo de vida tanto de las madres como de sus hijos.

También aplicaron dos cuestionarios que incluían preguntas relacionadas con el impacto de la COVID-19 sobre la salud mental de las personas. Luego, compararon las respuestas actuales con las proporcionadas en el estudio de casi tres décadas.

Así descubrieron que los jóvenes con edades que iban de 27 a 29 años experimentaron niveles más elevados de ansiedad durante las primeras fases de la pandemia, incluyendo el confinamiento para evitar el contagio con el coronavirus. Estos niveles fueron más elevados que los que experimentaron sus padres.

El gran problema con ello es que los niveles de ansiedad continuaron siendo elevados incluso cuando se aliviaron las restricciones en el mes de junio. Con el nuevo confinamiento implementado por el coronavirus, es probable que, una vez finalizado el invierno, los jóvenes sigan experimentando ansiedad.

Algunos grupos parecen más vulnerables al encierro por la pandemia

Los investigadores también notaron que ciertas personas parecían más vulnerables al encierro por la emergencia sanitaria. Aunque los jóvenes mostraron niveles de ansiedad elevados incluso cuando se les permitió salir, algunas personas mostraron un mayor riesgo de esta y trastornos como depresión durante la pandemia.

Aquí destacan las mujeres, entre las que figuran las que ya tenían problemas de salud física y mental antes del coronavirus; las que vivían solas durante la pandemia; las que habían decidido aislarse a sí mismas para protegerse del patógeno; y las que habían experimentado dificultades económicas recientemente.

También notaron que algunos factores parecían influir más en el desarrollo de uno u otro trastorno. Por ejemplo, vivir solo se asoció con una mayor depresión; mientras que ser padre, solo se relacionó con la ansiedad.

Ahora los investigadores tienen interés por determinar qué es lo que hace que algunas personas sean más vulnerables a este tipo de estrategias preventivas en términos de salud psicológica.

El plan ya va sobre la marcha. Ya han preparado un cuestionario adicional a los dos mencionados para examinar el impacto del segundo confinamiento por el coronavirus sobre la ansiedad de los jóvenes. Según lo informado, este está previsto para diciembre, mes en el que probablemente inicie la distribución de las vacunas contra el patógeno.

Referencia:

Mental health before and during COVID-19 in two longitudinal UK population cohorts. https://www.cambridge.org/core/journals/the-british-journal-of-psychiatry/article/mental-health-before-and-during-covid19-in-two-longitudinal-uk-population-cohorts/2BE4E04F9F7E52B2BCFD7B9FB7833052

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