Mujer usando una MacBook junto a una taza de café

Apple es, desde hace ya unos cuantos años, una de las empresas que más vale del mundo. Este valor se suele estimar a partir de la capitalización que sus acciones tienen en Bolsa: es decir, ¿cuánto cuestan las acciones de Apple? Pues bien, este año Apple superó un hito: se convirtió en la primera empresa en la historia de los Estados Unidos en alcanzar un valor bursátil de dos billones de dólares (1,67 billones de euros).

Se convirtió así en la segunda empresa en lograrlo, tras la petrolera saudí Aramco, a la que este año ha destronado como la más valiosa en todo el globo. Es un valor similar al Producto Interior Bruto italiano y superior al PIB de la mayoría de los países, incluyendo España.

En estas cifras mareantes influyen muchos factores: la creciente digitalización, el diseño vanguardista o la calidad de los productos de Apple. Ahora bien, tampoco hay duda de que también influye la potencia de la marca, la imagen que transmite la firma de Cupertino: cool, moderna, innovadora… No podemos desgranar en este artículo toda la estrategia de branding seguida desde los tiempos del visionario Steve Jobs, pero sí podemos fijarnos brevemente en cómo ha logrado colocar sus productos en los vehículos de entretenimiento de masas por excelencia: la televisión y el cine. Si Barny Stinson siempre usa teléfonos Apple en Cómo conocí a vuestra madre, ¿cómo dudar de que son de calidad?

De Cortocircuito a Forrest Gump, Apple en la pantalla

Dicen que Apple es el rey del product placement: ya sabes, esa técnica de marketing consistente en colocar como quien no quiere la cosa el producto en la pantalla. Al principio esto solo podía ocurrir con películas algo especiales: para frikis o de ciencia ficción, o al menos en aquellas en las que saliera un ordenador. Por eso, entre los fans de la marca de la manzana mordida se recuerda con nostalgia la aparición en Cortocircuito y en la cuarta entrega de Star Trek, ambas de 1986. En esta última, un personaje interactúa con un Macintosh Plus y se burla del Mac debido a que no tiene interfaz de voz.

En Regreso al futuro se produjo una aparición muy sintomática de la categoría mítica que alcanzarían los Mac. Marty McFly observa un escaparate donde se encuentra el famoso almanaque deportivo (sobre el que girará la historia en Regreso al futuro II) y también un Macintosh Plus, reliquia de 1985.

Evidentemente, a medida que los ordenadores se hicieron cada vez más presentes en nuestra vida y, sobre todo, cuando pasamos a manejar un teléfono móvil casi de manera continuada, las opciones para mostrar un producto Apple en pantalla se multiplicaron. Son miles las escenas en las que los protagonistas de una película o una serie manejan un Mac.

Además, la ventaja de los ordenadores de Apple es que su diseño es sencillo y muy reconocible, de modo que todos lo vemos en cuanto aparece por la pantalla. Otras veces ha pasado de los simples cameos a convertirse sujeto de la conversación: Forrest Gump explica en la película del mismo nombre cómo invirtió en la “compañía de frutas”. Por si fuera poco, la historia de cómo surgió esta potentísima marca ha sido recreada en el cine en varias ocasiones, incluyendo una dirigida por Danny Boyle (Steve Jobs, 2015).

Sexo en Nueva York, Cincuenta Sombras de Grey, Capitán América… Apple ha estado presente en varias de las películas más taquilleras de los últimos tiempos, más que ninguna otra marca. La compañía asegura que no paga por el product placement, y que se limita a ofrecer sus objetos a las productoras. Sea como fuere, está claro que pocas compañías han entendido mejor el poder de aparecer en la pantalla en el momento adecuado.