Alga en primer plano con el fondo mostrando el mar y el horizonte.
Vía FreeIMG.

Durante años, la ciencia se ha dedicado a estudiar la aparición y evolución de la vida en la Tierra. Ahora tenemos más datos sobre el origen de esta tanto como organismos unicelulares, vegetación y como animales antiguos. Sin embargo, una creencia que se instauró hace poco más de una década sobre estos últimos podría no estar tan cerca de la realidad como esperaríamos.

Nuevas investigaciones de la Universidad Nacional de Australia (UNA), del Instituto Max Planck y de Caltech indican que las “evidencias” más tempranas de vida animal en el fondo del océano podrían tener un origen totalmente distinto.

El misterio de los demosponges

Según una investigación dada a conocer en la revista Nature durante el 2009, se ubicaron evidencias de vida animal en el fondo del lecho marino del Medio Oriente que databan de al menos 635 millones de años atrás.

Los 24-isopropilcolestanos ubicados en la roca en la roca neoproterozoica originalmente se asociaban solo con un tipo de demosponges –uno de los organismos animales más antiguos– que los producían dentro de un lípido conocido como esteroles C30. Específicamente, al ser productos fósiles, clasificados como esteranos C30.

Ahora, se espera que los demosponges generen otros residuos biológicos además de los esteroles C30. Sin embargo, ningún otro compuesto de estos se encontró en el lecho marino; ni tampoco se ubicaron fósiles de los cuerpos de los demosponges.

En otras palabras, los que se tomaron como los indicios de vida animal más antigua no daban información completa sobre el origen de esta. De hecho, dejaban varios espacios en blanco que la ciencia no podía llenar. Ahora, gracias a los nuevos descubrimientos, esto ha cambiado.

Un entendimiento diferente de la línea evolutiva

La investigación llevada a cabo los Lennart M. van Maldegem, Benjamin J. Nettersheim, Arne Leider, Jochen J. Brocks, Pierre Adam, Philippe Schaeffer y Christian Hallmann, todos de la UNA, ha marcado un antes y un después para los estudios de el origen de los animales antiguos.

Los resultados del estudio, publicados en Nature Ecology & Evolution revelan que no solo los demosponges pudieron producir los esteroles C30, sino que antiguos tipos de algas también eran capaces.

Como consecuencia, la evidencia más antigua de vida animal en el océano salta 100 mil años más cerca de nuestro presente –situándose unos 500 mil años atrás, en lugar de 600 mil–.

¿Cómo pudieron las algas dejar los mismos residuos que los demosponges?

En su forma común, las algas clorofitas –que eran la especie dominante en el fondo oceánico de la época– producen en realidad esteroles C29. Por lo que, en un principio, no se las vio como candidatas de la producción de esteranos C30 en el lecho marino.

No obstante, la nueva investigación ha revelado que una alta tasa de mutación de las biomoléculas de estas algas podría haberlas hecho cambiar sus procesos de producción de esteroles C29 para someterlos a una metilación que dé como resultado esteroles C30.

No es la primera vez que las algas se ven asociadas con la aparición de animales en la Tierra. Por un lado, se plantea que un gran evento con ellas pudo haber sido el primer impulso necesario para marcar el origen de la vida de los animales más antiguos. Ahora, se habla también de que su presencia nos está ayudando a delimitar exactamente cuándo inició realmente dicha vida.

Referencias:

Geological alteration of Precambrian steroids mimics early animal signatures (2020): Doi: 10.1038/s41559-020-01336-5

Fossil steroids record the appearance of Demospongiae during the Cryogenian period (2009): https://doi.org/10.1038/nature07673