Los avances en el desarrollo de vacunas contra el coronavirus son cada vez más notorios, estando ahora el equipo de la Universidad de Oxford detrás de la más reciente noticia al respecto. Con ella, se ha anunciado que su candidata tiene al menos un 90% de efectividad contra el SARS-CoV-2.

Gracias a esta noticia, el mundo podría contar pronto con una posible protección específica contra el COVID-19. Todo esto, en tan solo 7 meses.

Sobra decir que la ciencia ha roto sus propios récords en el desarrollo de vacunas candidatas como estas. Por este motivo, vale conocer a las mentes que estuvieron detrás del veloz desarrollo e impulso de estos proyectos. Para este caso, específicamente miraremos a los miembros del grupo de trabajo de Oxford.

Sarah Gilbert, la cabeza del equipo de Oxford para encontrar una vacuna contra el coronavirus

Foto de la prof. Sarah Gilbert, líder del equipo de desarrollo de la vacuna contra el coronavirus de Oxford y AstraZeneca.
Prof. Sarah Gilbert, líder del equipo de desarrollo de la vacuna de Oxford y AstraZeneca. Crédito: John Cairns/Universidad de Oxford/PA.

Para empezar, debemos mencionar a la profesora Sarah Gilbert, quien actuó como líder del equipo de Oxford que desarrolló la vacuna contra el COVID-19. Sin embargo, ella ya llevaba años destacándose en el campo antes de desempeñarse en este campo.

Originaria de Kettering, hizo su llegada a Oxford hace más de dos décadas, en 1994. Entre los diferentes proyectos de los que formó parte tenemos la vacuna contra la malaria impulsadora de los glóbulos blancos y también una vacuna experimental y universal contra la gripe.

Sin embargo, un punto que la ha destacado ha sido su colaboración con el profesor Adrian Hill –quien, cuando llegó Gilbert, ya era un miembro senior del equipo de investigación del plasmodium, el parásito de la malaria–. Ya que fue la combinación de sus mentes e investigaciones lo que dio forma al proyecto de la vacuna para el COVID-19.

Adrian Hill, un fundador indispensable

Por su parte, el profesor Hill es un vacunólogo oriundo de Irlanda que se ha destacado por sus trabajos con la vacuna contra el ébola. Para esta, el científico llevó a cabo ensayos clínicos basados en el ChAdOx, un virus de chimpancé que también sería protagonista en el desarrollo de la vacuna contra el coronavirus.

Gilbert y Hill, desarrollando el germen de una idea

Luego de que el Prof. Hill iniciara sus investigaciones, la Prof. Gilbert se unió a su proyecto. Entre los dos, comenzaron a desarrollar posibles vacunas contra el resfriado común. Todas estas basadas en el ya mencionado virus del chimpancé.

Con desactivar el adenovirus del ChAdOx, los investigadores podían modificar las proteínas del compuesto que entraba al organismo. De este modo, se les hizo posible “entrenarlo” para hacer frente a distintos patógenos.

Pensando en esta línea, para el 2016 el par de científicos fundó Vaccitech. Con ella, promovieron el avance de sus proyectos de investigación con el equipo de Oxford y sentaron las bases para lo que los ayudaría a crear su vacuna contra el COVID-19.

De hecho, su modelo de vacuna con el virus de chimpancé incluso se llegó a clasificar como el antídoto contra la “enfermedad X” según la Organización Mundial de la Salud. Todo por la gran versatilidad de su modelo, una que ha quedado claramente demostrada en esta situación de pandemia.

Teresa Lambe, batallando contra los ancestros del COVID-19

Mientras los profesores Gilbert y Hill trabajaban en sus vacunas contra la malaria, el ébola y la gripe; por su parte, Teresa Lambe también trabaja en el desarrollo de una vacuna contra uno de los antecesores del SARS-CoV-2, el Mers-Cov.

A finales del 2019, su vacuna basada en las investigaciones de Gilbert y Hill entró en sus ensayos en humanos en Arabia Saudita. Sin embargo, con la llegada del COVID-19, Lambe cambió sus objetivos y comentó a trabajar de la mano con Gilbert y Hill para atacar la amenaza pandémica que se cernía sobre el mundo.

El equipo de Oxford tras la vacuna contra el coronavirus

Una vez las primeras noticias oficiales sobre el COVID-19 en China llegaron al mundo el 11 de enero de este año, Hill y Gilbert saltaron a la acción. Durante el fin de semana posterior al anuncio, el par de científicos ya se encontraba en el laboratorio delineando la estructura de una posible vacuna contra la enfermedad.

A este equipo prontamente se sumó también Lambe, junto a otros científicos de Oxford, todos con una misma meta: desarrollar una vacuna lo más rápido posible.

Y en un parpadeo… había una vacuna

Tan solo semanas después de ese primer intento, el equipo de investigadores y científicos de Oxford ya había desarrollado su prototipo de vacuna para poder hacer investigaciones en humanos. Acá es donde entró en el mapa Catherine Green, la directora de la instalación de biofabricación clínica que se encargó de producir en masa la vacuna candidata.

Luego de esto, se unió también al equipo de Oxford para el desarrollo de la vacuna contra el coronavirus, la científica Sandy Douglas. Gracias a ella, se lograron establecer contactos, financistas y un consorcio de fabricantes entre el Reino Unido, los Países Bajos, la India y China para poder garantizar la fabricación y abastecimiento de la vacuna en el mundo.

Ahora, después de 7 meses de arduo trabajo, llega el final de los ensayos clínicos –que fueron dirigidos por Andrew Pollard, quien ha dirigidos estos en Oxford por más de 20 años–. La vacuna candidata de Oxford y AstraZeneca ha dado sus resultados, su alta efectividad la hace otra de las opciones más prometedoras para el mundo en su batalla contra el COVID-19. Todo gracias a los esfuerzos conjuntos de un comprometido equipo de científicos.

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