¿Alguna vez te has preguntado si las cosas mantienen su esencia a pesar de los cambios? Podemos partir de algo drástico, como un humano modificado internamente para extender su vida; o algo mucho más simple como un artefacto al que le cambian ciertas partes. Aquí hay mucha tela para cortar, pero una buena forma de empezar a buscar la explicación en la paradoja del barco de Teseo.

El cambio como parte de la vida

El cambio es parte sustancial de la dinámica de la vida. Cuando hablamos de ello, por lo general pensamos en lo físico: nuestro cuerpo en la adultez definitivamente no se parece al que teníamos al nacer o al ser adolescentes.

De hecho, ni lo es desde afuera ni desde adentro, porque cada experiencia que sumamos deja su huella sobre nosotros; desde esa caída de la bicicleta durante la niñez hasta la radiación a la que nos exponemos continuamente.

Ahora imaginemos una situación un poco más drástica y muy utilizada en la cultura popular. Una persona ha tenido un accidente en el que se ha golpeado la cabeza; al despertar, muestra una personalidad completamente diferente.

Esto tendría un impacto significativo en la forma en que la ven las personas a su alrededor. Pero, ¿el impacto sería tan fuerte si los cambios no ocurrieran de forma tan repentina sino de forma más lenta, como cuando avanzamos en edad y cambiamos nuestra personalidad?

Dicho de forma más simple, nuestro cuerpo no es el mismo que el de la semana pasada, ni el del mes pasado o el año pasado. ¿Significa entonces que con cada segundo que fracción de tiempo que pasa dejas de ser la misma persona?

Dar respuesta a esta pregunta en realidad es toda una proeza. Si lo analizamos bien, no hay una respuesta objetiva concreta, ya que casi todas las que se nos ocurran serán ciertas aunque desafíen las otras.

De hecho, esto es precisamente lo que plantean las paradojas: una respuesta cierta pero contraria a la opinión común. En particular, la paradoja del barco de Teseo es un ejemplo excelente para dar una explicación a estas dudas.

La historia del barco de Teseo

Escultura que representa a Teseo, el fundador de Atenas.
Escultura que representa a Teseo, el fundador de Atenas y protagonista de la paradoja. Obra: Teseo derrota al centauro de Antonio Canova; Kunsthistorisches Museum.

En la mitología griega, Teseo fue el fundador y rey Atenas, una ciudad clave en la Antigua Grecia y hoy capital del país. Sus proezas han sido relatadas en una variedad de obras, pero en esta oportunidad nos centraremos en su legado que, aunque mítico, ha puesto a reflexionar a la humanidad durante mucho tiempo.

Teseo lideró muchas batallas navales de las que salió victorioso y que merecieron el agrado de su gente. En una oportunidad, en un esfuerzo por reconocer su valentía y desempeño, los pobladores de Atenas decidieron dedicarle un monumento. Pero en lugar de una escultura, prefirieron conservar el escenario de su éxito: su barco.

El filósofo Plutarco recuerda en sus escritos que el barco en el que volvieron el rey y los atenienses tenía 30 remos, y se conservó intacto desde la época de Demetrio. El barco de Teseo se conservó en el puerto de la ciudad durante cientos de años como un recuerdo del héroe legendario que la fundó.

Pero como es típico en la vida, el tiempo hizo de las suyas y algunas tablas de madera que lo conformaban comenzaron a pudrirse. Así que, en un intento por conservarlo en buen estado, reemplazaron estas tablas podridas por otras hechas del mismo material.

El historiador griego partió de dicha historia para plantear la pregunta a la que hemos estado intentando dar respuesta a lo largo de este artículo, y quizás mucho antes de encontrarlo. ¿Seguimos siendo los mismos aunque cambiemos partes de nosotros?

Explicación de la paradoja del barco de Teseo

Lo gracioso es que después de plantear esta, surgen muchas otras preguntas dignas de analizar. ¿Qué pasa si el cambio hubiese sido mínimo, por ejemplo, de dos tablas? ¿Y si hubiesen cambiado la mitad, o más de la mitad de ellas? Si se cambiaran todas las tablas, ¿seguiría siendo el mismo escenario de las batallas del héroe?

La perspectiva de las respuestas potenciales es bastante variada, y no necesariamente errada. Puede que, para algunos, el barco siga siendo el mismo siempre y cuando conserve alguna de sus partes originales. Otros dirán que es esencialmente el mismo si conserva su forma original. Otros descartarán que sea el mismo porque se ha reemplazado una parte que también se lleva algo de su historia.

“De modo que este barco se había convertido en un ejemplo entre los filósofos sobre la identidad de las cosas que crecen; un grupo defendía que el barco continuaba siendo el mismo, mientras el otro aseguraba que no lo era”.

¿Seguimos siendo los mismos aunque cambiemos partes de nosotros?

Si lo llevamos a un campo más personal, muchos responderán que no de inmediato, quizás después de una rápida autoevaluación; otros, en cambio, dirán que sí, alegando que la esencia se mantiene. Y por supuesto, habrá quien diga que sí, pero no.

El hecho es que no hay una respuesta objetiva para esta pregunta, pero la paradoja del barco de Teseo nos proporciona una buena oportunidad para reflexionar sobre nuestra identidad. ¿Queremos ser los mismos para siempre? ¿Podríamos llegar a mantenernos intactos con el paso del tiempo? ¿Desafía o no esto la forma en que concebimos la vida? ¿No es nuestro cuerpo una viva explicación de la paradoja del barco de Teseo?

Referencias:

Person and Object: A Metaphysical Study, Volume 5. https://books.google.co.ve/books?id=2x2I93Ui9i4C&pg=PA89&lpg=PA89&dq=hobbes+theseus&source=bl&ots=YOj7nxDdnB&sig=-qrGUti28VPlCWLr8H7AIEwCoXo&hl=en&ei=y1_ZSufEOozIsAPhjKGxCQ&sa=X&oi=book_result&ct=result&redir_esc=y#v=onepage&q=hobbes%20theseus&f=false

The Ship of Theseus and the Question of Identity. https://www.utne.com/mind-and-body/ship-of-theseus-identity-ze0z1311zjhar

This ancient thought exercise will have you questioning your identity. https://bigthink.com/philip-perry/this-ancient-thought-exercise-will-have-you-questioning-your-identity