La pandemia de COVID-19 ha hecho popular el adjetivo “superpropagador”, usado para referirse a las personas que transmiten el coronavirus a muchos individuos. Pero en esta oportunidad, no hablaremos de un virus, sino del parásito de la malaria que, al encontrarse en los niños, los hace capaces de infectar hasta a los mosquitos.

Un nuevo estudio revela que un pequeño grupo de niños infectados con malaria puede fácilmente transmitir el parásito que la causa a una gran cantidad de mosquitos. Y no, los mosquitos no se enfermarán por ello; al contrario, picarán a otras personas en su rutina típica y propagarán la enfermedad.

Niños pueden transmitir la malaria a los mosquitos

Los investigadores presentaron su trabajo en la anual de la Sociedad Estadounidense de Medicina Tropical e Higiene (ASTMH) celebrada el 18 de noviembre. Y según sus hallazgos, los niños asintomáticos de entre cinco y 15 años de edad puede propagar la malaria en un proceso inverso, siendo ellos los que infectan a los mosquitos, incluso sin presentar síntomas.

Para llegar a dicha conclusión, hicieron un estudio en Uganda que involucró a 521 adultos y niños de 80 horas, a los que les hicieron seguimiento durante dos años. En el proceso, recolectaron muestras de sangre de los participantes para buscar los parásitos y confirmar o descartar la infección.

Encontraron 128 casos de malaria, de los cuales apenas 38 experimentaron síntomas, mientras que 110 eran asintomáticos. Luego, con las muestras de sangre con el parásito, procedieron a hacer una serie de experimentos de alimentación de mosquitos con una membrana que imitaba la piel humana.

Casos asintomáticos son más infecciosos que los sintomáticos

Niño sobre una camilla mirando a un médico con una jeringa con muestra sangre
Los casos asintomáticos de malaria son mucho más contagiosos que los que desarrollan síntomas.

Los investigadores alimentaron a los mosquitos con muestras de sangre tomadas de personas infectadas con malaria. Las pruebas posteriores revelaron que más del 60 por ciento de las infecciones provenían de solo cuatro niños asintomáticos; dos de ellos estaban en edad escolar, mientras que otros, más pequeños, tenían tres y cuatro años. En cambio, la sangre de personas sintomáticas solo infectó al 0,6 por ciento del total de los mosquitos infectados.

Cabe destacar que, aunque el parásito estaba en su sangre, estos niños nunca se enfermaron ni desarrollaron ningún síntoma asociado a la malaria. El gran problema es que, sin si quiera tener una remota idea de ello, podrían haber estado propagando el patógeno en su comunidad.

Aunque esto no es sorprendente en realidad. Desde hace varios años se sabe que la malaria puede existir de forma asintomática, y de hecho, este tipo de infecciones representan más del 80 por ciento de los casos totales en zonas donde es endémica. Lo más relevante aquí es que, al parecer, los niños en edad escolar pueden propagar la infección de una forma muy difícil de controlar.

De modo que este estudio deja claro que, además, de contraer el parásito que causa la malaria tanto de personas con síntomas como asintomáticas, estas últimas resultan más infecciosas. Esto nos recuerda la importancia de mantener el control de la enfermedad incluso cuando su prevalencia esté controlada. Si las medidas preventivas y de detección fallan, esto podría suponer el resurgimiento de la afección.

Referencia:

Children can be stealth superspreaders of malaria to mosquitoes. https://www.livescience.com/asymptomatic-children-malaria-reservoir.html