Hombre con agotamiento epistémico intentando detener todas las noticias que salen del ordenador frente al que está sentado.

La mayoría estará de acuerdo en que el año 2020 ha sido una locura total, principalmente por todo lo que ha implicado la pandemia de COVID-19. Pero esto lo sabemos porque hemos investigado y nos hemos topado con una variedad de noticias que, más allá de informarnos, nos han llevado a un “agotamiento epistémico”.

Este es un término introducido por Mark Satta, un filósofo de Wayne State University en un artículo publicado recientemente en The Conversation. A continuación ahondaremos un poco en lo que lo causa y las recomendaciones del experto para remediarla.

¿Qué es el agotamiento epistémico?

El agotamiento de seguro lo has sentido al menos una vez en tu vida. Luego de un entrenamiento vigoroso, una sesión de estudio de largas horas o una semana ajetreada de trabajo, por ejemplo.

En cambio, el término “epistémico” es un poco menos común, aunque lo que sugiere también es algo a lo que nos exponemos a lo largo de nuestra vida. Epistémico proviene de la palabra griega episteme, que suele traducirse como “conocimiento”. Entonces tenemos que el agotamiento epistémico es un agotamiento relacionado con el conocimiento.

Ahora bien, el conocimiento como tal suele tener una connotación positiva en general; entonces, ¿cómo podría llegar a saturarnos al punto de que sea nocivo o necesitemos descansar de él? Satta explica que no es concretamente el conocimiento lo que nos causa agotamiento, sino el “proceso de intentar adquirir o compartirlo”.

¿Qué causa la fatiga asociada al conocimiento?

Persona sentada frente a un ordenador en cuya pantalla se lee FAKE NEWS para hacer alusión a información errónea asociada al agotamiento epistémico.
La exposición repetida a noticias, incluyendo información errada o tergiversada, puede conducir al agotamiento epistémico.

Satta menciona tres factores que pueden desencadenar el agotamiento epistémico: la incertidumbre, la polarización y la información errada. Cada uno de ellos ha hecho presencia este año, y probablemente haya llevado a más de uno a sentirse saturado ante tantas opiniones e información.

Aunque a muchos les gustan las sorpresas de la vida, la estabilidad que solemos añorar los humanos suele obtenerse a través de la planificación. Pero la incertidumbre que trajo el coronavirus ha roto los planes de muchas personas, lo cual puede motivarlas a consultar sitios de noticias y redes sociales en busca de respuestas. El problema es que estos no siempre las tienen.

La polarización también puede llevarnos al agotamiento epistémico, porque la división motiva a muchos a buscar argumentos para apoyar sus creencias y desacreditar las contrarias.

Y por último, la información errónea, que actualmente la encontramos en casi todos lados. Y aunque parezca inofensiva, en realidad puede hacer mucho daño. Tan solo imagina encontrar noticias de síntomas y muertes por coronavirus, elecciones robadas, desastres naturales, y que todas tergiversen la realidad.

“Como dijo el gran maestro de ajedrez Garry Kasparov: ‘El objetivo de la propaganda moderna no es sólo desinformar o impulsar una agenda. Es agotar su pensamiento crítico, aniquilar la verdad'”.

Consejos para lidiar con el agotamiento epistémico

La suma de estos factores hace que llegue el agotamiento epistémico. Lo bueno es que también hay formas de remediarlo, e incluso de evitar volver a caer en él.

La Asociación Estadounidense de Psicología sugiere justo eso que de seguro pasó por tu mente mientras leías las causas: limitar la exposición a las noticias. Junto a ello, también ayudaría concentrar nuestra atención a las cosas que sí podemos controlar.

Y como es común entre las recomendaciones para mejorar la salud mental, las prácticas de meditación y de meditación de atención plena. Estas pueden ayudar a nuestra mente a mantenerse en el presente y lo que nos importa dentro de este.

En cuanto a la información errónea, pues no queda de otra que empezar a darle un mejor enfoque a nuestra curiosidad. Antes de compartir cualquier información, verificar que esta sea real y que aporte algo más que alarmas. Para ello, se recomienda consultar a fuentes o medios con altos estándares éticos.

Y finalmente, Satta reconoce que estas recomendaciones son “limitadas e imperfectas”, pero que puede funcionar. Recordemos que en nuestra vida estos dos calificativos son más comunes de lo que imaginamos, y tenemos que aprender a vivir (sanamente) con ello.

Referencia:

3 reasons for information exhaustion – and what to do about it. https://theconversation.com/3-reasons-for-information-exhaustion-and-what-to-do-about-it-149615