Familia con madre, padre, hija, abuelo y abuela, disfrutando de la navidad con mascarilla contra el coronavirus

Luego de un año tan agitado, seguro a muchos les provoca olvidar las cosas malas y disfrutar de las fiestas decembrinas con la familia y las amistades. Pero la realidad sigue allí, y el coronavirus forma parte de ella, y aunque estemos cada vez más cerca de una vacuna, aún es pronto para cantar victoria. Entonces, ¿esto significa que estaría mal planificar nuestras vacaciones de Navidad con coronavirus?

La respuesta es compleja. En un artículo previo, con recomendaciones para celebrar Halloween de forma precavida, la opción más segura era definitivamente quedarse en casa y evitar el contacto con otros. Pero tratándose de las vacaciones y la Navidad sabemos que la historia cambia, y puede que hay consenso en que un poco de conexión con otros no necesariamente venga mal.

Pues bien, epidemióloga Keri Althoff y la investigadora de salud mental Elizabeth Stuart de la Universidad Johns Hopkins nos guían en esta proeza. Estas son una serie de recomendaciones que deberíamos seguir para planificar y disfrutar de nuestras vacaciones de Navidad libres de coronavirus.

Hablar sobre las objetivos en estas vacaciones y plantear las reglas

En lo que respecta a vacaciones, la improvisación suele dar buenos resultados, pero en medio de un pandemia, lo mejor es planificar y hablar con los involucrados. De este modo, podremos conocer las expectativas de nuestros posibles invitados, establecer las reglas y distribuir la responsabilidad en el cumplimiento de las mismas.

Aquí vale abordar varias preguntas. Entre ellas, ¿qué actividades quieren hacer? ¿Reunión virtual o en persona; en grupos pequeños, o con más que los familiares cercanos? Si hay personas mayores de por medio, es justo y necesario pensar también en su seguridad.

Planificar las vacaciones de Navidad en función de los casos regionales

Antes del diálogo, conviene informarse bien sobre la situación de COVID-19 a nivel regional, y por qué no, del status del brote en el lugar del que llegarán los invitados. Aquí vale la pena recolectar datos como: número de casos nuevos; número de hospitalizados; número de muertes; y tasa de infección.

Esto facilitará la selección de los invitados para preservar la seguridad. No sería conveniente que alguien vulnerable que se encuentra en una zona donde el brote de coronavirus está controlado se traslade a un sitio con más contagios para pasar sus vacaciones de Navidad.

Contar con varios planes

Pero bien sabemos que la historia puede cambiar rápidamente, por lo que siempre es bueno tener otros planes en caso de que el primero no funcione. Y no solo nos referimos a los contagios locales, sino a cualquier síntoma de malestar entre los asistentes. En estas situaciones, lo mejor es retrasar el evento hasta que todos estén bien para asistir.

Recordemos que incluso si los síntomas parecen un resfriado, una alergia o una indigestión, lo mejor es tomar precauciones. La COVID-19 es muy cambiante, y puede propagarse incluso en ausencia de cualquier malestar.

Establecer un plan en caso de que el panorama cambie en las dos semanas previas

Padre, madre y bebé con gorro de navidad y copas en sus manos frente a una laptop.

Si alguien se enferma o tiene contacto con personas que lo están, también existe la posibilidad de disfrutar en línea. A estas alturas muchas personas pueden estar cansadas del trabajo remoto, las reuniones por Zoom, las redes sociales y demás. Pero podemos verlo como una ventaja; en otros tiempos simplemente nos hubiésemos tenido que conformar con una llamada, una carta, postal, o un telegrama.

En caso de que el plan inicial pueda llevarse a cabo, es necesario mantener todas las medidas de seguridad necesarias. Mascarillas en todo momento, lavado y desinfección de manos, y el menor contacto físico posible.

Referencia:

How to Make Decisions About Winter Holiday Gatherings Amid COVID-19. https://www.jhsph.edu/covid-19/articles/decisions-about-winter-holiday-gatherings.html