Desde que estrenaron el tráiler de la cuarta temporada de The Crown, tuvimos que habernos adelantado al tema principal de esta entrega: la necesidad de sentirnos amados o siquiera valorados. Verán, ese adelanto venía acompañado de una versión de la canción de The Smiths, ‘How Soon is Now’, en la que una de sus líneas dice “I am human and I need to be loved, just like everybody else does” (“Soy humano y necesito que me amen, justo como todos los demás”).

En esta temporada todos los personajes, absolutamente todos, necesitan esa conexión humana, sentirse valorados por el otro. Lo veremos representado en todos los episodios de esta fascinante historia en la que realeza, política y ciudadano común conviven en tiempos muy complejos.

No solo Diana y Carlos necesitan sentirse valorados por sus “sacrificios”, o los hijos de la Reina por su falta de afecto y acercamiento emocional, o la princesa Margarita en su búsqueda por darle sentido a su vida y justicia para sus familiares, o incluso la misma Margaret Thatcher sintiéndose decepcionada por la constante traición de sus compañeros de gabinete. También el ciudadano común necesita saberse valorado por sus gobernantes, llámese realeza o Parlamento.

The Crown muestra un grito de ayuda por la compasión de otro

Peter Morgan, el creador de The Crown, ha sabido dar en el blanco de una necesidad humana que ha existido durante toda la historia. Tanto que una vez que reflexionas al respecto comprendes que no es relevante si la historia que se cuenta en la serie es precisa o si incluyeron todos los temas que debían, sino comprender cómo es la condición humana durante tiempos difíciles como los que se muestran en esta temporada.

Igualmente nos hace reflexionar sobre nuestros tiempos actuales y sobre qué tanto hemos cambiado como sociedad. ¿Veredicto? No hemos cambiado nada, seguimos demandando valoración y compasión, y esta vez quizás aún más.

Estos son los tres puntos más lo simbolizan en la serie.

El fatal cuento de hadas de Lady Di

Emma Corrin interpretando a Diana de Gales con su icónico vestido de bodas en The Crown 4
Cortesía: Netflix

Tal vez sea por eso que los creadores de la serie se encargan de darnos una imagen de la salud mental en varios ámbitos y cómo nuestras acciones y las de los demás repercuten sobre ella. Claro que uno de los ejemplos más vivos de esto es Lady Di –impecablemente interpretada por Emma Corrin–, una joven chica cuyos sueños se vieron completamente destrozados no solo por la corona, sino por ella misma al haber aceptado tales condiciones de juego. Es decir, ya sabía de la existencia de Camilla Parker-Bowles y que el amor de Carlos no era correspondido.

Aun así, para bien o para mal, Diana entró a la familia real sumándose a la lista de aquellos que le piden amor y afecto a la Reina. Así lo vemos en la dura escena donde la abraza sin que la abracen de vuelta. Diana trata de pedirle algo a la Reina que ella simplemente no puede darle porque, además de su carácter frío, ella misma tampoco tuvo afecto, ni lo tiene.

Margarita y el temor a la locura hereditaria

Helena Boham Carter interpretando a la princesa Margarita en The Crown 4
Cortesía: Netflix

Otra vista de este aspecto es la preocupación de la princesa Margarita por su salud mental, obviamente que su difícil vida amorosa la ha llevado al borde de la depresión, por lo que va a verse con una terapeuta que su sobrino Carlos le recomienda.

Tras esa sesión de terapia, Margarita se pregunta si algún miembro de su familia ha sufrido algún trastorno mental y descubre, duramente, que dos de sus primas –por parte materna– ha sido internadas en una institución psiquiátrica por su propia familia, por temor a que esto significara una mancha en la historia familiar. Como vemos, formar parte de la realeza no es tan mágico como parece.

El grito de ayuda de Michael Fagel

Michael Fagan interpretado por Tom Brooke.
Cortesía: Netflix

Este episodio es uno de los mejores de la temporada, pero quizás el mejor sea el que narra la historia de Michael Fagel, el intruso del Palacio de Buckingham. Aunque este insólito relato parece más bien un invento para aderezar la trama, en realidad sucedió y aunque sí hay diferencias entre lo real y la serie, lo verdaderamente importante de este episodio es el grito de ayuda de toda una sociedad que se sentía abandonada por sus líderes.

Viendo un poco el contexto: para la década de los ochenta, la tasa de desempleo de Reino Unido superaba a la de la crisis de la Gran Depresión de 1929. Inglaterra se había ido a la guerra con Argentina por las Malvinas, un conflicto bélico que le costó al Estado unos 900 millones de dólares, mientras que las privatizaciones generaron huelgas. Por supuesto que las personas que se quedaron “en la calle” perdieron más que su estabilidad económica y a sus familias, también su estabilidad mental.

Tal es el caso de Fagel, que hay que ver el nivel de desesperación que puede tener una persona para arriesgarse al irrumpir en el Palacio de Buckingham, no una, sino dos veces, para cruzar palabras con la Reina, solo para que alguien escuchara sus problemas.

“La gente cree que tengo problemas mentales, pero solo soy pobre”, dice Fagel hablando relajadamente en la habitación de la Reina. Al igual que Margarita, que busca un propósito y dignidad para su vida, y ¿no es acaso lo que todos los personajes de la serie –e incluso nosotros mismos– quieren?

Gillian Anderson en el papel de Margaret Thatcher en The Crown.
Cortesía: Netflix

En este sentido, esta conversación despierta en la Reina algo de rencor hacia Margaret Thatcher (magistralmente interpretada por Gillian Anderson) –tanto que filtra unas declaraciones en la prensa tras la intensa disputa por las sanciones para el régimen del apartheid–, tildándola de ser terca, “insensible, beligerante y divisiva en lo social”, una mujer sin compasión.

¿Y quién podría pensar lo contrario? Thatcher ha sido una de las políticas británicas más recordadas por su huella en la historia, pero también fue profundamente impopular por su falta de empatía con los problemas de los ciudadanos.

A fin de cuentas, en la cuarta temporada de The Crown se le da la importancia a la salud mental, no solo con el objetivo de aportar a la trama, sino como un mensaje para todos nosotros espectadores a tomarnos en serio este tema, a no menospreciar lo que sentimos ni a desatender las alarmas para tratar estos trastornos a tiempo.

Bonus: dos grandes escenas de The Crown que la música dotó de significado

Comenzamos este análisis con una canción que básicamente le da el sentido y dirección a esta cuarta temporada, por ello no podíamos cerrar sin algo de música. Es imprescindible destacar que el soundtrack de esta temporada de The Crown es impecable, primero por la selección y segundo porque es muy representativo de la época, además de complementar algunas escenas en cuanto a lo que se quiere comunicar.

Les dejamos estos dos ejemplos:

Edge of Seventeen — Stevie Nicks

Este clásico de la ex Fleetwood Mac acompaña una agridulce escena en la que vemos los últimos momentos de libertad de Diana como una joven cualquiera antes de convertirse en la princesa de Gales. Después de darle el sí a Carlos va a contarle a sus compañeras de piso y salen a celebrar por Londres con este tema tan simbólico. El cisne de alas blancas que menciona Stevie Nicks en la canción representa más bien al espíritu abandonando el cuerpo tras la muerte. No hace falta agregar más nada sobre esto.

Boys Don’t Cry — The Cure

Luego de mostrarnos las terribles condiciones en las que vive Michael Fagan –no tiene empleo, sabemos por unas literas vacías que sus hijos ya no viven en casa–, el intruso de Buckingham enciende un cigarrillo mientras escucha las noticias en la radio y comienza a sonar este súper tema de The Cure.

Es una combinación muy simbólica porque Fagan, como sabemos, no cuenta con una buena salud mental, a la vez que tiene que lidiar con el desamor de su esposa e hijos, mientras se encuentra a sí mismo tocando fondo, pero tiene que seguir adelante, tal como dice la canción: los chicos no lloran.

¿Ya viste la cuarta temporada de The Crown? ¿Cuál ha sido tu momento favorito? Cuéntanos en los comentarios.