Botellas de cerveza y otras bebidas colocadas sobre la mesa.
Vía Pxfuel.

El consumir alcohol es una actividad social que se repite en muchas culturas, sobre todo bajo la idea de que no hace ningún daño si se lo toma moderadamente. No obstante, una reciente revisión de estudios de este último año y el pasado revela que esta creencia podría estar más lejos de la realidad de lo que nuestra costumbre nos deja creer.

La investigación se publicó en Revista Española de Salud Pública, por los autores Iñaki Galán Labaca, Lidia Segura-García, F. Javier Álvarez y Marina Bosque-Prous. En conjunto, se pasearon por 26 investigaciones distintas, todas publicadas en el medio científico PubMed, dedicadas a determinar los efectos del consumo moderado de alcohol en el organismo.

Todo este esfuerzo debido a la controversia constante sobre este tema. Por un lado, algunas investigaciones llegan a afirmar que su uso moderado podría incluso evitar otras enfermedades como la demencia. Por otra parte, más investigaciones aluden a que incluso solo un poco de alcohol puede alterar nuestro metabolismo y afectar nuestra salud general.

El consumo recomendado es “cero”

Según el primer autor de la revisión Iñaki Galán Labaca, el punto más resaltante que reflejan los estudios es que realmente no hay indicio de que ninguna cantidad de alcohol sea realmente beneficiosa para el organismo.

Por otra parte, sí pudieron notar que consumir alcohol, así fuera moderadamente, venía ligado a toda una serie de riesgos de salud graves y que también se correspondía con un aumento de la mortalidad general.

Otras investigaciones que no se tomaron en cuenta para la revisión incluso ligaron el consumo de alcohol con problemas en el desarrollo intelectual de los bebés, si las madres ingieren alcohol durante la gestación. Igualmente, se ha reportado que las mujeres tienen una salud mental más estable cuando cortan el consumo de alcohol.

Por si fuera poco, otros estudios reflejan cómo políticas más estrictas contra el consumo de alcohol vienen seguidas o al menos están relacionadas con una menor incidencia de casos de cáncer. Igualmente, se ha confirmado también que el consumo de alcohol puede incluso modificar el ADN de nuestras células madre.

Siguiendo resultados similares, los investigadores llegaron a la conclusión de que, según los estudios consultados, no existía una cantidad “segura” de estas bebidas para tomar. De hecho, la forma más factible de mantenerse sano era alejándose de este tipo de elementos.

Con esta nueva revisión, los investigadores también están respaldando indirectamente otros estudios publicados en el 2018. Ambos hablaban sobre cómo el consumir alcohol, incluso moderadamente, afecta la calidad de vida. Uno, en principio, argumenta que hacer esto literalmente acorta el tiempo de vida, mientras que otro simplemente defiende que, ninguna cantidad de ingesta es “segura”.

¿Hay tipos de alcoholes más dañinos que otros?

Además de la teoría de que el consumir alcohol moderadamente no hace daño al organismo, también se tiene la idea de que hay algunos alcoholes más “peligrosos” que otros. Por ejemplo, una cerveza llegaría a considerarse más “insegura” que un vino. En general, nuestras mentes llegan a esta conclusión de forma natural, ya que de un modo u otro hemos alimentado ese pensamiento.

No obstante, nuevamente, los resultados de las investigaciones cuentan otra historia –por lo menos por ahora–. Debido a las diferencias de criterios usados en cada investigación individual, a la falta de controles equitativos entre las muestras y a las distintas herramientas utilizadas, no existe una forma clara de establecer una comparación entre los distintos tipos de alcohol.

Sin embargo, de forma general, la mayoría de estos presentaron los mismos niveles de incidencia general en cuando a enfermedades manifestadas por el paciente. Por lo que se llegó a concluir, al menos preliminarmente, que el tipo de alcohol era indiferente y que el daño seguía estando latente.

La única excepción que sí mostró una diferencia fue el vino con respecto al resto de los licores. Pero el porcentaje de diferencia era tan pequeño que no podía hacer una diferencia sustancial en la salud de los individuos.

¿Qué hacer ahora?

Galán y sus colegas están conscientes de que convencer a la población de que no beba puede parecer una tarea imposible, sobre todo si se buscan resultados inmediatos. Por esto, recomiendan tomar pequeños pasos.

Con esta idea, a pesar de que siguen considerando que la mejor alternativa es dejar de consumir alcohol, el hacerlo incluso más moderadamente (sin superar los 20 g/día para hombres o los 10 gr/día para los mujeres.) se plantea como un posible primer paso para dejar de lago la bebida, aunque solo la consumas de forma casual o social. Ya que, sean cuales sean tus motivos, el daño que haces a tu organismo no cambiará.

Referencia:

Tipos de bebidas alcohólicas y efectos diferenciados en la salud: una revisión paraguas de estudios observacionales: https://www.mscbs.gob.es/biblioPublic/publicaciones/recursos_propios/resp/revista_cdrom/VOL94/REVISIONES/RS94C_202011147.pdf