De seguro en algún momento has sentido asco al ver detenidamente los patrones circulares de una colmena de abejas, o una imagen con poros cercanos. Pues bien, esta sensación, en algunos casos, puede ser tan extrema que puede considerarse una fobia. Desde hace unos cuantos años se le ha dado nombre: tripofobia, un trastorno que se caracteriza por el miedo a los agujeros, pero más concretamente a los patrones muy agrupados.

Aún no hay consenso científico que permita reconocerla formalmente como un trastorno, como pasa con otras fobias. Sin embargo, es tan común y se ha vuelto tan popular, que es casi imposible pasarla por alto. Es por ello que dedicaremos el siguiente artículo a describirla con lujo de detalles.

¿Qué es la tripofobia?

La tripofobia se define como una aversión o miedo a los grupos pequeños de agujeros, protuberancias o patrones. Con frecuencia, nos encontramos con definiciones que la presentan como “miedo a los agujeros”, pero tal como indica la anterior, aplica también para patrones agrupados de diferente forma.

El hecho es que algunas personas son más sensibles a este tipo de estímulos visuales y sensitivos, y cuando los ven, experimentan síntomas de disgusto o miedo intensos.

Más allá del miedo, ¿cuáles son los síntomas de la tripofobia?

Mujer con camisa rosada rascando su brazo
La picazón es un síntoma curioso y habitual en las personas con tripofobia.

Los síntomas que provoca la tripofobia son similares a los de otras fobias. Sin embargo, es necesario destacar que algunas investigaciones sugieren que los participantes sienten más disgusto que miedo. También puede náuseas, sudoración, temblores, y en algunos casos, ataques de pánico.

Pero uno de los síntomas más curiosos es el de la picazón. De seguro en algún momento te topaste con videos en Internet que te presentan imágenes con muchos agujeros o protuberancias redondas juntas como una prueba de tripofobia. Si al verlos sientes, comezón, es probable que seas tripofóbico.

Mujer en un prado tapando sus ojos con sus manos
Las personas con tripofobia pueden cambiar su comportamiento para evitar la exposición a imágenes u objetos desencadenantes de malestar.

Y por supuesto, cuando no queremos que algo nos afecte, por lo general tratamos de evitarlo, y esto suele ocurrir también cuando hay miedo debido a la tripofobia. Las personas afectadas suelen mostrar cambios de comportamiento, orientados precisamente a evitar los objetos desencadenantes de los síntomas.

Un ejemplo simple podría ser el de una persona que evita comer ciertos alimentos con patrones agrupados, como las fresas, el anón o la papaya, entre otros, para no sentir malestar al verlos o tocarlos. De igual forma, una persona podría evitar ir a ciertos lugares donde se observen imágenes o estructuras similares, como una habitación con papel tapiz punteado.

¿Qué puede desencadenar los síntomas de la tripofobia?

Patrones en la piel de una fresa vistos de cerca pueden generar miedo en personas con tripofobia
La exposición a imágenes u objetos con patrones repetitivos agrupados puede desencadenar los síntomas de la tripofobia.

Con lo dicho hasta ahora, la principal causa de los síntomas del “miedo a los agujeros” asociado a la tripofobia es el estímulo visual. Las investigaciones sobre el tema son escasas, pero hasta ahora se ha observado que la fobia puede desencadenarse por la exposición a ciertos objetos.

Entre ellos, plástico de burbujas, corales, semillas de frutas, panales, ojos de insectos como las arañas, granadas, esponjas de mar, entre otros. También las típicas imágenes de internet que presentan patrones similares, los patrones creados por el hombre o los que decoran la piel o pelajes de algunos animales.

¿Qué tan común es la tripofobia?

Aún se desconoce la prevalencia de la tripofobia en la población, pero algunas investigaciones sugieren que es bastante común. Por ejemplo, un estudio de 2013 publicado en la revista Psychological Science encontró que el 16 por ciento de los participantes experimentaron disgusto, miedo o malestar al mirar una imagen de una vaina con semillas.

¿Existe algún tratamiento para tratar el miedo asociado a la tripofobia?

Como ya mencionamos, aún no hay un consenso científicos respecto a la tripofobia, ni tampoco se ha encontrado un tratamiento específico eficaz contra esta afección.

A pesar de ello, los expertos creen que aplicar terapias similares a las utilizadas para tratar otro tipo de fobias, podría ser útil para reducir los síntomas. Entre ellas, la terapia de exposición, la terapia cognitivo-conductual, el aprendizaje de técnicas de relajación y medicación.

¿Cuál es el origen de la tripofobia? Asociación a otros miedos

Panal de abejas donde se observan los patrones agrupados que forman sus agujeros
Las personas con tripofobia podrían sentir miedo o disgusto al ver un panal de abejas, mientras que otras simplemente podrían pensar en los insectos o la miel.

Una de las teorías más populares plantea que la tripofobia es una respuesta evolutiva para evitar cosas asociadas a enfermedades o peligros. Cualquiera que haya visto imágenes de infecciones en la piel, parásitos y otras enfermedades de carácter infeccioso podría ser especialmente sensible a patrones similares a los de estas.

Esta teoría va de la mano con otra que plantea que la tripofobia surge de la asociación de objetos con una apariencia similar a los patrones de piel y pelaje de animales venenosos. De hecho, un estudio comparó la respuesta de los participantes con y sin tripofobia, y notaron que estos últimos solo pensaban en miel o abejas al ver el un panal.

Aunque también hay teorías que sugieren que la tripofobia está relacionada con otros trastornos en los que suele haber miedo, como la ansiedad y la depresión. Los investigadores notaron que las personas con tripofobia tienen más riesgo de dichos trastornos. De hecho, sus síntomas eran persistentes al punto de afecta su calidad de vida.

¿Es o no una fobia? Esto sugieren las investigaciones

Hemos visto que los síntomas son bastante similares a los de otras fobias; pero aún así, los expertos en el área aún no han encontrado evidencia suficiente que los haga aceptar la tripofobia formalmente como una fobia real.

Una investigación publicada en 2013 sugirió que la tripofobia es una extensión de un miedo biológico a cosas dañinas; entre ellas, las bacterias, animales peligrosos como el pulpo de anillos azules, o los sapos venenosos, o vainas de semillas de loto.

Sobre un suelo de piedras, una vaina de semillas de loto seca y con agujeros visibles.
La tripofobia no se considera una fobia formal, a pesar del miedo y malestar que suelen sentir las personas que la padecen.

Sin embargo, una estudio publicado en abril de 2017 desafía dicha conclusión, pues sus hallazgos en niños de preescolar descartaban dicha sugerencia. Los investigadores entrevistaron a los niños para confirmar si el miedo al ver una imagen con pequeños agujeros se asocia con el miedo a entes peligrosos o es una respuesta a estímulos visuales.

El equipo descubrió que el medio provocado por la tripofobia no estaba relacionado con un miedo inconsciente a criaturas venenosas. En cambio, descubrieron que en realidad era provocado por la apariencia de la criatura.

A pesar de ello, la Asociación Americana de Psiquiatría no reconoce la tripofobia formalmente como una fobia en el “Manual Diagnóstico y Estadístico” (DSM-5). Para poder incluirla, primero hay que demostrar que los síntomas sean persistentes, excesivos y conduzcan a un deterioro o angustia significativos.

Así que, dada su aparentemente elevada prevalencia, será necesario investigar mucho más este cuadro para comprenderlo mejor.

Referencias:

Everything You Should Know About Trypophobia. https://www.healthline.com/health/trypophobia#research

Trypophobia or the Fear of Holes. https://www.verywellmind.com/trypophobia-4687678

Fear of holes. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/23982244/

Is Trypophobia a Phobia? https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/28558623/