Rollo de papel higiénico vacío doblado para parecer un corazón, sobre otro rollo de papel higiénico lleno.
Vía Pixnio.

La cultura en la crecemos llega a ser en la mayoría de los casos un factor que define de por vida muchas de nuestras costumbres y opiniones. Esto no implica que con el tiempo no puedan cambiar, pero siempre algunas que estarán más arraigadas que otras. Para parte del mundo occidental, una costumbre que no se ha podido remover es la idea de usar el papel higiénico como el método de limpieza preferido después de usar el baño.

En primer lugar, valdría la pena resaltar que como sociedad hemos recorrido un largo camino hasta encontrarnos con lo que hoy es el papel higiénico. Por siglos, utilizamos alternativas que, en la actualidad, pueden parecernos desde extrañas hasta inmediatamente escatológicas.

Sin embargo, no se puede negar que cada una de ellas puso su grano de arena para que llegáramos al papel higiénico de la actualidad. Una vez lo alcanzamos, parte de la sociedad entró en un particular sosiego, en el que el papel ya no tuvo la necesidad de cambiar más.

¿Por qué el papel higiénico es nuestro método de limpieza preferido?

Una vez las grandes compañías desentrañaron el secreto de la suavidad y buen olor para los rollos de papel higiénico, su uso llegó para quedarse. Casi en paralelo con este proceso, en lugares como Francia nacía lo que actualmente conocemos como bidé. No obstante, su uso nunca llegó a popularizarse en áreas como los Estados Unidos, quien se convertiría en la cuna del desarrollo de los papeles higiénicos.

Desde entonces, el continente americano, en general, ha visto con desconfianza el particular aparato para disparar agua y ayudarnos a higienizarnos sin necesidad de tocar tanto nuestras partes íntimas.

En general, suena como una alternativa mucho más cómoda al papel, pero varias sociedades no parecen estar listas para ello. De hecho, en estudios como la encuesta realizada por la Asociación Nacional de Baños y Cocina de EE.UU. se llegó a reflejar que más de la mitad de los estadounidenses no favorecen la idea de un bidé.

En general, esta tendencia se repite en gran parte de continente americano, donde el papel higiénico es el método preferido por default. Sin embargo, gran parte del mundo europeo (en países como España, Grecia, Italia, Francia…) y también asiático (principalmente en Japón) ya se ha comenzado a adoptar el bidé como el nuevo estándar. Entonces… ¿por qué tanta resistencia por parte de este lado del mundo occidental?

Más que apego al papel… es un rechazo al bidé

Para empezar, se podría hablar de un apego particular al papel higiénico por las costumbres. Pero, la realidad apunta a que es mayor el rechazo que las personas llegan a desarrollar contra el bidé, que el verdadero aprecio particular que puedan tener por el papel higiénico.

De hecho, existen tres puntos argumentales principales por los que, muy probablemente, las personas tienden a rechazar el bidé. En un principio, los primeros dos motivos vienen a ser meramente históricos. Inicialmente, cuando apenas eran una nueva invención, se llegó a asociar a los bidés con prostitutas y cabarets, donde eran usados para intentar mantener un poco de higiene extra.

Sumado a esto, también en su momento se llegó a ver a la limpieza genital como una herramienta de control de natalidad, ya que este afecta la microflora de la vagina. Sin embargo, no se ha logrado comprobar que los bidés realmente causen algún problema de este estilo o complicaciones durante el embarazo.

Al final, el tercer motivo tiene que ver en gran parte con la comodidad y el status quo. Debido a las creencias anteriores, muchas sociedades occidentales no se dieron a la tarea de cambiar sus estructuras y tuberías como para suplir las necesidades de flujo de agua de un bidé.

Como consecuencia, el conseguir uno también se asocia en la actualidad con un gran trabajo de remodelación que costará trabajo, tiempo y dinero. Lo que hace el impulso de conseguir un bidé mucho menos llamativo para quien empieza a considerar todas las implicaciones de hacerlo. En la actualidad, existen algunos modelos que se adaptan a las estructuras de plomería existentes. Pero ni siquiera eso ha ayudado a aumentar su aceptación entre el público general.

¿Dejará el papel higiénico de ser nuestro preferido en algún momento?

A pesar de todo lo anterior, en la actualidad, el uso de bidé en algunos círculos sociales ya ha comenzado a ser asociado con lujo. Por lo que, es posible que comience a volverse un poco más común entre los grupos de mayores ingresos de las sociedades occidentales. Ya que probablemente son los que tienen el dinero y el tiempo para invertir en el cambio que implicaría instalar un bidé.

Por este motivo, podría decirse que al menos en algunas áreas el papel higiénico podría ser reemplazado pronto como el método de limpieza preferido. No obstante, esto solo aplicaría para pequeños grupos y no para el grueso de la población.

Después de todo, en las mentes de muchos este sigue siendo un implemento indispensable. Si no fuera así… ¿sería el papel higiénico lo primero en acabarse en tiempos de crisis? Probablemente no.