Pareja de murciélagos de cara arrugada.
Vía Wikimedia Commons.

Los murciélagos son criaturas que siempre hemos asociado con la noche y con el misterio. En general, las sociedades no sienten un cariño especial por estas particulares criaturas, pero, aún así, debemos entender que estas son vitales incluso para nuestra supervivencia. Por este motivo, es igual de importante conocerlas en detalle. Sin embargo, en casos de animales tan escurridizos como el murciélago de cara arrugada, la tarea resulta mucho más fácil de decir que de hacer.

Afortunadamente, la naturaleza le ha regalado al mundo un momento único y ha permitido a la ciencia descubrir un nuevo pequeño pero importante detalle de estas criaturas. Dicho instante ha sido un ritual de apareamiento de los murciélagos de cara arrugada, detectado hace dos años en Costa Rica.

Gracias a este encuentro que fue primeramente mediado por la casualidad, la ciencia ahora tiene una idea un poco más clara de las costumbres de estas criaturas. Por eso, luego de analizar los datos obtenidos, los investigadores han compartido con el mundo, a través de la revista Plos ONE, esta nueva porción de conocimiento.

Primer avistamiento: un evento totalmente inesperado

Los murciélagos de cara arrugada, tal como su nombre lo sugiere, no se destacan por ser los más atractivos dentro de su especie. De hecho, los múltiples pliegues faciales que poseen hacen de su rostro uno particularmente llamativo –pero no por las mejores razones–.

Sin embargo, fue gracias a esta particular “fealdad” que los investigadores pudieron dar con un particular grupo de murciélagos de cara arrugada durante el 2018. Un grupo de de guías turísticos caminaba de noche por San Ramón, en Costa Rica, en su viaje se toparon con un árbol colmado con estas criaturas. Las que no tenían sus particulares pliegues a la vista, los tenían cubiertos por una “máscara” de piel pelaje –bastante parecida en forma a las mascarillas de la actualidad–.

Los guías llamaron a sus conocidos que estudiaban a los murciélagos de la zona. Estos, a su vez, se pusieron en contacto con el profesor Bernal Rodríguez-Herrera de la Universidad de Costa Rica. En un principio, Rodríguez-Herrera no estaba muy convencido con la llamada, pero apenas descubrió que los animales en cuestión eran los murciélagos de cara arrugada (Centurio senex) su actitud cambió e incluso calificó la situación como un “hallazgo increíble”.

Luego de esto, se puso en contacto también con Marco Tschapka, investigador asociado del Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales de la Universidad de Ulm, quien se encontraba en el país por unas conferencias. Después de esta última llamada, finalmente el equipo de investigación estaba competo y los científicos se pusieron manos a la obra.

‘Seductores enmascarados’, observando el apareamiento de los murciélagos de cara arrugada

“No sólo es una especie de murciélago poco común que a muchos investigadores de murciélagos les encantaría tener en sus listas de vida, sino que estos murciélagos estaban haciendo algo que nadie había visto antes”, comentó Rodríguez-Herrera.

Por si fuera poco el solo haber podido hacer este avistamiento en Costa Rica –que no es una de las zonas preferidas de estos murciélagos como Colombia o Venezuela– no fue la guinda del pastel de su descubrimiento. De hecho, a través de la observación, pudieron notar que los murciélagos de cara arrugada parecían estar realizando un ritual.

Luego de llegar a esta conclusión, incluso pudieron determinar que este se trataba de un proceso de cortejo. Uno que, cabe destacar, estaba indocumentado hasta ahora.

“Este fue un encuentro increíblemente afortunado con estos ‘seductores enmascarados’ rara vez observados”, añadió después Tschapka.

Específicamente, fue el 10 de octubre del 2018 que el equipo de investigadores llegó a registrar como tal el ritual de apareamiento de los murciélagos de cara arrugada. Sin embargo, estuvieron recopilando datos sobre estos animales hasta el 31 de octubre, fecha en la que estos no regresaron más al árbol donde los habían avistado–.

El ritual de apareamiento de los murciélagos de cara arrugada

De entre los datos que se pudieron recolectar, se hizo notorio que los murciélagos d cara arrugada usaban los cantos de ecolocalización y el movimiento de sus alas como parte de sus rituales de apareamiento. Inicialmente, en el árbol solo había murciélagos machos –los únicos que tienen la particular mascarilla de piel antes mencionada–. Sin embargo, aquel 10 de octubre llegó la primera hembra, y demostró que las particulares actitudes de los machos eran un ritual de cortejo.

Entre los detalles de este ritual que se pudieron detectar está primeramente, como era de esperarse, que este se realizó en las alturas (en ramas a 2,35 metros del suelo). Asimismo, se pudo ver que los machos esperaban en las ramas del árbol entre las seis de la tarde y la medianoche.

Asimismo, grabaron los sonidos y los “cantos” de los murciélagos que se escuchaban por todo el bosque nuboso. Estos solían ser suaves, aunque no armónicos como los de otras especies cercanas. Además, solo aumentaban en intensidad o frenetismo cuando un macho se cercaba de más al área de otro.

Para futuras investigaciones

A pesar de la gran oportunidad que fue el poder identificar este grupo de murciélagos de cara arrugada, con ella no fue suficiente. Ahora tenemos nueva información y, con esta, llegan nuevas preguntas. Entre las principales podemos mencionar la necesidad de conocer el rol de la “mascarilla de piel” en el proceso reproductivo de estas criaturas. Igualmente, si no lo tiene allí, seguiría siendo necesario averiguar cuál es el beneficio que su existencia le provee a esta escurridiza especie de murciélagos.

Desde aquel avistamiento, los investigadores han estado atentos para poder continuar sus estudios. Pero, lastimosamente, los murciélagos de cara arrugada no han vuelto a pasar por aquel árbol ni por aquella zona de Costa Rica.

Acá Rodríguez-Herrera comenta que se tiene la idea de que estas criaturas son nómadas (lo que explicaría lo difícil que ha sido ubicarlas durante décadas). Por lo que, considera que son pocas las posibilidades de que vuelvan a verlos en aquel árbol… o de que vuelvan a verlos en absoluto. Sin embargo, pase lo que pase, asegura que tanto él como su equipo “¡Definitivamente estamos atentos!”.

Referencia:

The masked seducers: Lek courtship behavior in the wrinkle-faced bat Centurio senex (Phyllostomidae): https://doi.org/10.1371/journal.pone.0241063