Píldoras que podrían ser antipsicóticos cayendo de un envase

Una nueva investigación de la Universidad de Rutgers revela que el uso de antipsicóticos en niños ha disminuido en los últimos años, pero el riesgo sigue latente. Los investigadores dicen que algunos médicos siguen recetando los medicamentos a los menores sin una guía psiquiátrica como aval.

FDA no ha aprobado uso de antipsicóticos como tratamiento para trastornos del desarrollo en niños

Los trastornos generalizados del desarrollo abarcan retrasos en el desarrollo de las habilidades de socialización y comunicación en los niños. Estos constituyen la mayor cantidad de prescripción de antipsicóticos en los últimos años.

El problema es que, aunque existe cierta evidencia que respalda su uso en niños pequeños con discapacidades intelectuales, por ejemplo, no hay una aprobación regulatoria de por medio.

La Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés), no ha dado el visto bueno del uso de antipsicóticos en niños con trastornos de conducta o trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDHA).

Y es que, aunque su uso se haya generalizado, aún no hay pruebas suficientes de que estos medicamentos sean eficaces para abordar dichos trastornos, al menos en niños muy pequeños. Además, los resultados a largo plazo sigue siendo poco conocidos.

Disminución del tratamiento farmacológico entre 2007 y 2017

Los investigadores de la Universidad de Rudgers decidieron examinar la prevalencia de esta receta para tener una idea más actualizada del panorama de los fármacos en infantes. Para ello, analizaron 301,311 recetas de antipsicóticos surtidos para niños con seguro privado de 2 a 7 años en los Estados Unidos de 2007 a 2017.

La revisión les reveló datos muy alentadores: la prescripción de antipsicóticos disminuyó en los últimos años. Sin embargo, los médicos continúan recetándolos para trastornos para los que no hay evidencia de su seguridad o eficacia, como trastornos de conducta, TDAH, ansiedad y depresión.

Los resultados revelan que los niños entre seis y siete años de edad eran el objetivo más frecuente para los antipsicóticos. Además, la mayoría recibió dichos fármacos en combinación con otra clase de medicamentos psicotrópicos, como estimulantes, clonidina o guanfacina.

Niños deben recibir psicoterapia antes que medicamentos

En general, las pautas recomiendan a los médicos priorizar los servicios psicosociales antes del tratamiento antipsicótico. Incluso si esto no funcionara, antes de iniciar el uso de fármacos, es necesario que los niños sean evaluados cuidadosamente para evitar exponerlos a riesgos.

Pero este estudio ha revelado que muchos médicos se han estado saltando este paso. Menos de la mitad de los niños que recibieron el tratamiento farmacológico tuvieron una visita previa al psiquiatra, o una psicoterapia.

“La baja tasa de uso de tratamientos psicosociales de primera línea más seguros, como la terapia de interacción entre padres e hijos o la terapia cognitivo-conductual, potencialmente pone a los niños en riesgos innecesarios asociados con el tratamiento antipsicótico”, dice Greta Bushnell, autora principal del trabajo.

Los autores advierten que administrar antipsicóticos a niños equivale a poner su salud en riesgo. Se sabe que estos medicamentos pueden aumentar el riesgo de sobrepeso, sedación, diabetes, colesterol alto, enfermedades cardiovasculares y muerte inesperada. Así que, como ya indicamos, lo mejor es optar inicialmente por terapias psicosociales.

Referencia:

Trends in Antipsychotic Medication Use in Young Privately Insured Children. https://jaacap.org/article/S0890-8567(20)31987-0/fulltext