murciélago en el tronco de un árbol

Los murciélagos tienen una percepción acústica tan desarrollada que pueden detectar sonidos de objetos diminutos, pero aún así chocan contra grandes paredes a menudo. Esto ha despertado la curiosidad de un equipo de investigadores de la Universidad de Tel Aviv, quienes se interesaron por determinar por qué pasa esto a pear de que detectan dichos obstáculos.

En su artículo en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences explican que esta especie de torpeza está asociada a un error en su percepción acústica.

Murciélagos se guían por la ecolocalización

Los murciélagos tienen una excelente percepción acústica. Es precisamente esta la que les permite detectar cosas tan diminutas como los mosquitos y tomar decisiones al moverse.

La ecolocalización les permite percibir su forma, tamaño e incluso textura. Su cerebro procesa esta información para determinar dimensiones acústicas como frecuencia, el espectro y la intensidad de los ecos provenientes de los objetos a su alrededor. Pero aún así tienen episodios de torpeza que han merecido un estudio experimental.

Murciélagos chocan con paredes de esponja

Los investigadores liberaron decenas de murciélagos en un pasillo con una variedad de obstáculos de diferentes tamaños y hechos de diferentes materiales. Durante el experimento, notaron que los animales chocaban con grandes paredes de esponja, un material que produce un eco débil.

Los murciélagos chocaban contra dichas paredes como si no existieran, pero comportamiento sugería que sí las habían detectado a través de su sistema de sonar. El equipo lo interpretó como que el choque no se debió a una limitación sensorial, sino a una percepción errónea de los sonidos.

En su documento explican que esta combinación poco común de un objeto grande con un eco muy débil podría confundir a los murciélagos. Los murciélagos podrían estar haciendo caso omiso de estas paredes debido a que el sonido, que suele ser su guía, no se muestra con tanta fuerza y da la impresión de que no está tan cerca.

“Revelamos cómo las diferentes dimensiones acústicas, específicamente la intensidad del eco y la apertura (o ancho) del sonar, son importantes para la percepción correcta mediante la ecolocalización de los murciélagos”.

Correlaciones entre el eco y las dimensiones de los objetos

Luego aplicaron ciertos cambios en la disposición de los objetos a lo largo del corredor, variando su tamaño, textura e intensidad de eco. Fue así como confirmaron su teoría: los murciélagos establecen premisas en su movilización en función de las características de los objetos y los sonidos que detectan.

Es decir, la percepción acústica de los murciélagos está sujeta a correlaciones con las dimensiones de los objetos de la naturaleza. Por ejemplo, si perciben un eco fuerte, entonces se avecina un objeto grande, y si el eco es débil, entonces se trata de un objeto pequeño. El caso particular de las paredes de esponja que emiten un eco débil rompe esta programación, lo que explicaría por qué los murciélagos chocan contra ellas.

“Al presentarles a los murciélagos objetos cuyas dimensiones acústicas no son coherentes, pudimos engañarlos, creando un concepto erróneo que hizo que intentaran repetidamente chocar contra una pared a pesar de que la habían identificado con su sonar”, explica la Dra. Sasha Danilovich. “El experimento nos da una idea de cómo perciben el mundo estas criaturas, cuyos sentidos son tan únicos y diferentes a los nuestros”.

Suena como el ejemplo perfecto de torpeza, pero antes de juzgarlos, podemos echar un vistazo a nuestro propio comportamiento. Este tipo de incidentes pueden compararse con los de los humanos que chocan con puertas de cristal transparentes.

Referencia:

Echolocating bats detect but misperceive a multidimensional incongruent acoustic stimulus. https://www.pnas.org/content/early/2020/10/23/2005009117