cultivos de plantas de tabaco que podría utilizarse para producir vacunas contra la influenza

Dos ensayos recientes que involucraron casi 23,000 individuos revelaron que una vacuna contra la influenza cultivada en plantas de tabaco es efectiva y segura para los humanos.

A menudo hablamos de esta planta con una connotación negativa debido a los riesgos que conlleva su consumo para la salud. Pero tal parece que la humanidad ha logrado dar la vuelta a la tortilla encontrando un uso que, en su lugar, puede ayudar a salvar vidas.

Vacuna contra influenza a partir de la planta del tabaco

Como muchos saben, el virus de la gripe muta continuamente. Por esta razón, cada año, las vacunas diseñadas para evitar el contagio, deben reformularse para la temporada de influenza. Esto, por supuesto, da lugar a una dinámica exhaustiva que no da descanso a los científicos, ni mucho a menos, a los fondos destinados para dicho objetivo.

La mayoría de las vacunas contra la influenza que se fabrican actualmente están diseñadas a partir de partículas del virus cultivadas y extraídas de huevos de gallina, o de células cultivadas en laboratorio.

Sin embargo, la ciencia está probando un método que promete apresurar el proceso. Este usa a las plantas ya que pueden modificarse para producir proteínas seleccionadas, y más importante aún pueden cultivarse a gran escala.

Los investigadores usaron la versión australiana de la planta de tabaco, cuyo nombre científico es Nicotiana benthamiana, para producir una vacuna contra la influenza. La modificaron genéticamente para producir solo la capa exterior del virus, las cuales extrajeron y procesaron para producir una vacuna de origen vegetal.

Ensayos de fase III para verificar seguridad y eficacia

planta de tabaco tocada por mano de una persona con bata de laboratorio

Pero bien nos ha enseñado esta pandemia que diseñarla es tan solo un paso. Después de varias pruebas en animales y personas, la candidata debe someterse a ensayos de fase III en miles de humanos. El objetivo es verificar la efectividad y seguridad de la vacuna contra la influenza extraída de la planta de tabaco en diversas poblaciones.

Siguiendo esta dinámica, los investigadores probaron su vacuna en dos ensayos clínicos. El primero involucró a más de 10,100 adultos de Asia, Europa y América del Norte con edades que iban de 18 a 64 años.

La meta de las primeras pruebas era confirmar que la vacuna podría evitar que el 70 por ciento de las personas en el ensayo desarrollen enfermedades respiratorias como la gripe.

Sin embargo, no lo lograron. Aún así la vacuna protegió a aproximadamente un tercio de las personas de las cepas de influenza que circulaban en el invierno del hemisferio norte 2017-2018 con partículas virales similares a las usadas para su diseño.

Y aunque el resultado parezca bajo, cabe compararlo con los de las vacunas comerciales. Los investigadores concluyeron que su vacuna contra la influenza con origen en la planta del tabaco proporcionó una protección muy similar a la de las vacunas comerciales.

Resultados similares a los de las vacunas comerciales

El segundo ensayo involucró a 12,700 adultos mayores (con edades desde los 65 años), cuyos sistemas inmunitarios suelen ser más vulnerables, y los resultados fueron esperanzadores. La vacuna de influenza extraída del tabaco aumentó sustancialmente la respuesta de células inmunes.

Y tal como en el primer ensayo, la protección que otorgó fue equivalente a la que proporciona la vacuna comercial contra la gripe para la temporada 2018-2019. “Al igual que otras vacunas contra la influenza, las respuestas de anticuerpos a la vacuna [derivada de plantas] también disminuyeron con la edad”, escribieron los investigadores.

John Tregoning, un investigador de enfermedades infecciosas del Imperial College de Londres, resaltó que “esta es la primera vez que se prueba una vacuna vegetal en un ensayo clínico humano”. En efecto, se trata de un hito en materia científica y podría ser el inicio de una nueva forma de producir vacunas contra la influenza estacional.

Referencia:

Efficacy, immunogenicity, and safety of a plant-derived, quadrivalent, virus-like particle influenza vaccine in adults (18–64 years) and older adults (≥65 years): two multicentre, randomised phase 3 trials. https://www.thelancet.com/journals/lancet/article/PIIS0140-6736(20)32014-6/fulltext