Palomas mensajeras con cámaras adheridas a sus pechos mostrando el funcionamiento del antiguo espionaje militar de la época.
Crédito: Julius Neubronner/Vía Wikimedia Commons.

En variadas películas, libros y diversas narraciones hemos escuchado sobre estas mensajeras aladas que se encargaban de transportar sanos y salvos nuestros mensajes en la antigüedad. En general, pocos realmente hemos cuestionado la posibilidad de que ello fuera o no cierto. Sin embargo, con un poco de investigación es posible corroborarlo y cerrar una parte del misterio. La otra por su lado, implica indagar un poco más. Para ayudarte con esta búsqueda, acá te traemos todo lo que necesitas saber sobre las palomas mensajeras y el funcionamiento de su sistema de “GPS natural”.

Funcionamiento de las palomas mensajeras

En la actualidad, la idea de confiar nuestros mensajes a una criatura para que surque los cielos y los lleve de forma segura a su destinatario parece más una historia de Juego de Tronos o de Harry Potter, más que una posibilidad real. Sin embargo, esta realmente fue la solución por siglos cuando nuestros antepasados querían un mensajero veloz y discreto.

Antes incluso de que las palomas mensajeras se hicieran comunes, los mensajes entregados por carta ya se hacían, solo que a pie o a caballo. Como una de las consecuencias menos graves, las misivas terminaban tardando días o incluso semanas en llegar –y ni siquiera había una seguridad absoluta de que lograran alcanzar a su destinatario–.

Paloma mensajera con pequeña mochila en su espalda.
Crédito: Baylor College of Medicine.

Por otro lado, uno de los problemas más graves de este formato era la falta de privacidad. Simplemente era imposible confiar en que el mensajero o cualquier otra persona en el viaje no dieran un vistazo a los contenidos de las cartas antes de volverlas a cerrar. Como resultado, este método era tan poco eficiente como inseguro.

De allí que la idea de usar a nuestras amigas emplumadas se viera como una promesa tanto de velocidad como de privacidad (¿Quién iba a leer los mensajes enviados en la pata de un ave? ¿La paloma? … Exactamente). Debido a esto, los altos mandos de los gobiernos y la milicia rápidamente adoptaron esta modalidad. Igualmente, para los comerciantes sus negocios se hicieron más fáciles al contar con el apoyo de estas criaturas emplumadas.

Palomas mensajeras y nuestra historia

Como lo hemos mencionado, las palomas mensajeras, gracias al detallado funcionamiento de su sentido de la orientación, se convirtieron en las principales aliadas de la humanidad para comunicarse a través de grandes distancias. Pero, para tener una idea mucho más clara del alcance que esta colaboración tiene en nuestra historia, vale la pena hacer un breve recuento.

Estampilla triangular con el dibujo de una paloma en su centro y la palabra "Pigeon-gram" escrita en cada borde.
Primera estampilla del “Pigeo-gram”, el servicio de correo de palomas. Vía Wikimedia Commons.

Según los registros, la primera paloma mensajera pudo haber hecho sus viajes hace más de 5 mil años. Esto se puede comprobar a través de antiguos jeroglíficos de los egipcios que hacen referencia a estos animales ya domesticados y entrenados.

Pero esta está lejos de ser la única civilización que se valió de los servicios de las palomas mensajeras. De hecho, los registros históricos también indican que antiguas pero avanzadas  sociedades como las que hubo en China, Grecia e India también optaron por este sistema de forma temprana.

Avanzando en el tiempo y llegando al siglo XV, vemos cómo las palomas mensajeras se comenzaron a expandir por Europa. Al final, se las terminó considerando el medio de comunicación más veloz tanto de la Edad Media como del Renacimiento. Por si fuera poco, la verdad es que estas siguieron siendo uno de los medios favoritos hasta el siglo XIX cuando el telégrafo llegó para ofrecer una alternativa de comunicación incluso más rápida.

Palomas mensajeras en la guerra

Ilustración de una paloma con implementos y casco militar.
Ilustración: Yigit Cakar.

Por si fuera poco, durante el siglo XX, a pesar de que el telégrafo ya existía, las palomas mensajeras siguieron siendo altamente utilizadas en el ámbito militar. Con ellas, se podían transmitir mensajes a través de las líneas enemigas y había muchas menos posibilidades de que fueran interceptados –algo que sí ocurría con las comunicaciones telegráficas–.

La participación de estas palomas se hizo notar tanto en la Primera como en la Segunda Guerra Mundial. En esta última, los alemanes incluso intentaron diseñar un sistema de intercepción con halcones, pero no tuvieron mucho éxito. Por lo que, las palomas mensajeras se mantuvieron como aliadas indiscutibles de los soldados durante ambas batallas.

Foto antigua de una paloma mensajera con una cámara pequeña adherida con un arnés a su pecho.
Durante la guerra, los militares incluso llegaron a equipar a las palomas mensajeras con cámaras para que estas tomaran fotos del campo de batalla durante sus vuelos.

Para inicios del siglo XXI, específicamente en el 2002, estas se retiraron oficialmente de la milicia. Sin embargo, su entrenamiento y cría se sigue dando en algunas partes del mundo como una curiosidad y como un modo de transmitir información en territorios en los que las comunicaciones digitales son complejas.

Pero… ¿por qué justamente palomas?

Ahora, podríamos preguntarnos por qué justamente estas aves. De entre las diferentes especies que hay, estas definitivamente no cuentan como las más inteligentes. Sin embargo, específicamente las “palomas bravas” que se criaron para convertirse en “palomas mensajeras” poseen una inteligencia para el entendimiento espacial con la que los humanos solo soñaríamos.

Hemos visto cómo la literatura y el mundo audiovisual explotan la idea de otras aves naturalmente más listas como los cuervos o las lechuzas para actuar como nuestros carteros. Pero, en la realidad, el funcionamiento de la mente y la biología de las palomas mensajeras las hicieron unos aliados mucho más factibles.

En primer lugar, las palomas bravas se hicieron mucho más fáciles de capturar que otra especies, ya que solo había que atraerlas con comida. Por otra parte, una vez en cautiverio su reproducción era rápida y fácil. Debido lo cual siempre había nuevos ejemplares para entrenar.

Finalmente, el punto que hizo la diferencia es el sentido de la orientación particularmente agudo de estas aves. Específicamente las palomas bravas, convertidas en palomas mensajeras, tienen una capacidad innata para hacer mapas detallados y en constante actualización de los territorios por los que viajan. Como consecuencia, pueden recorrer cientos de miles de kilómetros hasta su destino final sin perder el rumbo ¿Qué mejor habilidad que esa para nuestros carteros emplumados?

“Volver a casa”

Esta capacidad de las palomas se deriva de su instinto natural para “volver a casa”. En la naturaleza, el funcionamiento del “GPS” incorporado el organismo de las palomas mensajeras les permitiría encontrar siempre la forma de regresar a su nido. Sin importar qué tan lejos de este se fueran.

Los humanos, al notar esta capacidad, convirtieron a las palomeras en dichos “nidos” a los que las palomas debían regresar. Con esto, se aseguraron de que ellas siempre encontraran su camino de vuelta a casa. Lo que, a su vez, permitía que cada mensaje enviado llegara sano y salvo hasta su destino final.

El secreto tras del funcionamiento del “GPS” de las palomas mensajeras

Ahora que conocemos las capacidades de ubicación de las palomas mensajeras, también es importante aclarar el funcionamiento que hay detrás de ellas. Es acá donde es necesario mencionar una habilidad conocida como “magnetorrecepción”. Esta es básicamente la que potencia el “GPS natural” de las palomas mensajeras.

En resumen, la magnetorrecepción implica la capacidad de percibir los campos magnéticos de la Tierra. Es decir que, las palomas pueden ubicarse en el espacio al sentir las señales liberadas por los polos y ajustar su trayectoria para poder volar de regreso a casa.

Foto antigua de una paloma mensajera con un pequeño tubo para transportar mensajes en su espalda.
Vía Wikimedia Commons.

Las palomas bravas no son los únicos animales con esta capacidad, pero sus otras características de docilidad y reproductividad las hicieron la opción perfecta para nuestros antepasados. Mientras tanto, por nuestra parte, esta se trata de una habilidad que nunca hemos poseído por lo que es claro que estas pequeñas tienen un sentido de la orientación mucho más agudo que incluso el nuestro. Uno que, además, mostró perfeccionarse cuando se crió a las palomas mensajeras específicamente para cumplir este propósito.

En conjunto con las capacidades de magnetorrecepción, las palomas mensajeras también han demostrado tener otras habilidades que las ayudan a perfeccionar su “GPS natural”. Gran parte de estos se abordan en la publicación del Laura Erickson en el 2008, desde el Laboratorio de Ornitología de Cornell ‘BirdScope’.

La nota titulada ‘Bird of Paradox: Rock Pigeon May Be More helpful Than We Realize’ (El ave de la paradoja: las palomas bravas podrían ser de más ayuda de lo que creemos) hace referencia a otros detalles como su agudo sentido del olfato y su capacidad de interpretar señales como los patrones de estrellas, el ángulo del sol y la luz polarizada. Todo esto con un solo fin: encontrar el camino a casa.

Entrenando palomas mensajeras

Ahora conocemos bien las capacidades en la naturaleza de las palomas mensajeras y el funcionamiento detrás de su particular sistema de orientación. Pero… ¿cómo logaron nuestros antepasados realmente hacer que estas criaturas volaran a donde ellos querían? La respuesta es sencilla: paciencia.

El proceso de entrenamiento de las palomas mensajeras es largo y requiere tanto de meticulosidad como de mucha repetición. Luego de que estas están entre los seis y los doce meses de edad, son lo suficientemente grandes para comenzar con el entrenamiento.

Durante este, es necesario enseñarlas a reconocer su nuevo “nido” y también estimular su deseo de querer regresar a él. Por este motivo, para poder entrenar adecuadamente a una paloma mensajera, nuestros ancestros tuvieron que tener en cuenta variados detalles vitales:

Establecer la ubicación base

Fotos antiguas que muestran las bicicletas y carros en los que se transportaba a las palomas mensajeras.
Vía Wikimedia Commons

Existen dos formas de trabajar con palomas mensajeras: 1) enseñarlas a volver solo a la base o “nido” o 2) entrenarlas para que vuelen solas de lugar a lugar. La primera modalidad fue la más utilizada en los inicios, pero tener que transportar a las palomas a las ubicaciones remotas no era práctico y hacía que los mensajes generalmente fueran unidireccionales.

El verdadero cambio llegó cuando se implementó el segundo método, en el que se empezó a entrenar a las criaturas para que reconocieran dos “nidos”. De este modo, se podría estimular a la paloma mensajera (usualmente con comida) a que migrara de una ubicación a otra. Un detalle que eliminó el problema y las limitaciones que representaba el transporte terrestre.

Practicar, practicar, practicar…

Una vez se ha determinado la ubicación de los nidos, entonces es momento de empezar con el verdadero entrenamiento para las palomas mensajeras. En general, las más jóvenes empiezan con viajes cortos que las separan 5 o 10 millas de la base principal. Poco a poco las distancias se van alargando. Asimismo, en la mayoría de los casos, para sus primeros vuelos las palomas más jóvenes van acompañadas de las palomas mensajeras más viejas; de esta forma las más experimentadas transmiten sus conocimientos prácticos a las nuevas.

Una vez este proceso se ha completado, las palomas mensajeras pasan a la siguiente fase en la que las mayores ya no las acompañan. Para este punto, ya deberían ser capaces de hacer vuelos entre una y otra base, o de encontrar su camino de regreso a estas sin importar dónde se las libere.

El rol vital de la comida

Como incentivo principal, las palomas mensajeras siempre han respondido a la comida. Al asociar sus nidos con la posibilidad de alimentarse es que los humanos han podido controlar los patrones de vuelo de estas criaturas.

Por lo general, cuando se desea que la paloma mensajera viaje de un punto a otro, el emisor solo debe retirar el espacio de alimentación. De esta forma, la criatura, al no encontrar comida allí, emprende el vuelo a su segundo nido, donde está segura de que encontrará alimento. Luego, para hacerla regresar se aplica este mismo método.

El mensaje

Otro punto importante del uso de las palomas mensajeras es saber cómo y dónde adherir los mensajes que se quieren transmitir. Esto debido a que, nunca pueden ser cargas pesadas o engorrosas que obstaculicen el vuelo del ave.

En general, en la antigüedad se colocaban los mensajes en un tubo unidos a las patas del ave, o en la parte interior de sus colas. Sin embargo, para paquetes un poco más grandes, se usaban “mochilas” que las palomas podían utilizar sin que estas les impidieran maniobrar son sus alas.

¡Ojo! El funcionamiento del GPS de las palomas mensajeras no es perfecto

Par de palomas mensajeras mostrando el funcionamiento del sistema de correo antiguo, con mensajes sujetos de sus patas y parte interior de la cola.
Vía Wikimedia Commons

A pesar de que, como vemos, el funcionamiento del GPS natural de las palomas no solo es altamente eficiente, sino fácilmente “reprogramable” esto no implica que se trate de un sistema infalible. De hecho, como todo, tiene sus puntos fuertes y débiles.

Por ejemplo, se ha visto que los vuelos de estas pequeñas son mucho más precisos cuando deben ir al norte o al sur, que cuando van al este o al oeste. Para explicar esto, se ha planteado que la respuesta está en los campos electromagnéticos de los polos. Ya que, al moverse en dirección a cualquiera de ellos, las palomas tienen un camino mucho más claro y fácil de detectar.

Igualmente, en su escrito, la antes mencionada Erickson también resaltó que condiciones climáticas adversas pueden actuar en detrimento del sentido de orientación de las palomas mensajeras. Por este motivo, nunca ha sido buena idea librarlas mientras llueve, nieva o hay niebla. Esto debido a que, cada uno de estos factores entorpece la capacidad de percepción y análisis del entorno de las palomas, lo que, al final, hace que se desorienten.

Claramente, las palomas en la actualidad no son exactamente la mejor alternativa para enviar nuestros mensajes. Sobre todo en la era actual en la que la mensajería instantánea, el internet y nuevas propuestas como las redes 5G crean un mundo cada vez más conectado y que intercambia información en tiempo real.

Sin embargo, no se puede negar tampoco el gran efecto que tuvieron estas en la antigüedad y cómo colaboraron con el diseño y crecimiento de infinidad de sociedades en nuestro pasado (tanto remoto como más inmediato).