Doctora usando traje protector de cuerpo completo, mascarilla, gorro y lentes de protección contra el COVID-19.
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El coronavirus continúa azotando al mundo con su avance. De su paso acelerado del principio, ha mutado a un ritmo más lento, pero igual de seguro. Actualmente, más de 48 millones de personas se han contagiado y los fallecidos ya superan el millón. Sin embargo, nuevos estudios nos traen buenas noticias al reportar una disminución sostenida de la mortalidad en los pacientes hospitalizados por COVID-19.

Efectivamente, las investigaciones publicadas con tan solo días de diferencia, hacen un seguimiento a las tasas de mortalidad por coronavirus que se han dado durante la pandemia. La primera se enfoca en lo ocurrido Nueva York, mientras que la segunda se ha realizado en Inglaterra. En ambos casos, las respuestas han sido notoriamente prometedoras.

Tasa de mortalidad por COVID-19 tiene una disminución del 18%

El primer estudio publicado este 23 de octubre, tomó en cuenta a tres hospitales de la ciudad de Nueva York. Luego de esto, ubicaron y clasificaron todos los datos de pacientes hospitalizados por coronavirus desde marzo hasta agosto.

Fue gracias a estos que pudieron notar la disminución del 18% en la mortalidad por COVID-19 que se dio con el paso de los meses. Para marzo, los investigadores reportaron una mortalidad general del 25,6% –es decir, de los 1.724 pacientes, 430 fallecieron–. Una vez llegó agosto, la tasa de fallecimientos marcaba solo un 7,6% –ello, en este caso, implicaba que de 134 hospitalizados ese mes, 5 murieron por el coronavirus–.

Para asegurar la veracidad de estos resultados, los investigadores se esforzaron por mantener a raya los factores de confusión. En otras palabras, midieron y controlaron características como la edad, la raza y el origen étnico de los pacientes. Igualmente, se midió la cantidad de oxígeno de apoyo que necesitaron las personas y otros factores de riesgo para al salud como el sobrepeso, el tabaquismo, la hipertensión, la diabetes y las enfermedades pulmonares, entre otros.

Una vez sacadas dotas esas variables de la mesa, la respuesta siguió siendo la misma: los pacientes hospitalizados en marzo tenían hasta tres veces más oportunidades de morir a causa del COVID-19 que aquellos ingresados en agosto.

Sobre las tasa de supervivencia

Por su parte, los investigadores del estudio que se llevó a cabo en Inglaterra también se encargaron de controlar todos estos posibles factores de confusión. En su estudio, al igual que en aquel realizado en Nueva York, se pudo comprobar que incluso eliminando o controlando las variables, la diferencia entre marzo y agosto de este año era abismal.

La única diferencia en las mediciones entre esta investigación y la anterior es que en este caso se midió la tasa de supervivencia en lugar de la de mortalidad. Pero, al final se puede llegar a una misma conclusión, con el paso del tiempo, menos personas hospitalizadas murieron a causa de la enfermedad.

Desde el 29 de marzo hasta el 21 de junio de 2020, las mejoras en las tasas de supervivencia fueron continuas. En las unidades de atención especializada (HDU, por sus siglas en inglés) las tasas de supervivencia pasaron de 71,6% a 92,7%. De forma similar, la cantidad de sobrevivientes de las unidades de cuidados intensivos (UCI) subió de 58% a 80,4%.

En otras palabras, para las unidades de atención especializada (HDU, por sus siglas en inglés) mejora de la tasa semanal fue del 12,7%; mientras que para las unidades de cuidados intensivos (UCI) el porcentaje de supervivencia aumentó un 8,9% por semana entre marzo y junio.

¿A qué debemos la disminución de la mortalidad entre pacientes de COVID-19?

En general, ambos estudios han señalado dos grandes fuentes de apoyo que podrían estar promocionando estos resultados. Por un lado, el entendimiento más profundo de la enfermedad y sus capacidades nos está llevando a desarrollar mejores terapias. De este modo, aunque ninguna ataque al virus directamente, son capaces de contrarrestar con suficiente eficiencia sus efectos más graves. Entre los ejemplos más claros de esto nos encontramos con el uso de medicamentos como la dexametasona y el remdesivir.

Igualmente, se considera que las políticas de salud pública en este caso juegan un gran rol también en la disminución de la tasa de mortalidad por COVID-19. Al disminuir la cantidad de hospitalizaciones y proteger con más ahínco a los individuos en más riesgo, consecuentemente los fallecimientos disminuyen.

Por si fuera poco, otras investigaciones sustentan que el uso de materiales de protección como las mascarillas incluso puede ayudar a reducir la gravedad de la enfermedad si las personas se contagian. Otro detalle que, claramente, puede ayudar a disminuir las tasas de mortalidad por coronavirus.

Referencias:

Trends in COVID-19 Risk-Adjusted Mortality Rates (23, oct. 2020): DOI: 10.12788/jhm.3552 | 10.12788/jhm.3552

Improving Survival of Critical Care Patients With Coronavirus Disease 2019 in England. A National Cohort Study, March to June 2020 (26, oct. 2020): doi: 10.1097/CCM.0000000000004747