Fotografía de un estetoscopio, dos jeringas, variadas pastillas de colores y un tapabocas con la palabra

La pandemia del coronavirus continúa avanzando en el mundo mientras la ciencia sigue haciendo todos los esfuerzos posibles para detenerla. Para estos momentos, al menos 48 millones de individuos se han contagiado y, de ellos, 1.2 millones ya han fallecido por la enfermedad. Ahora, la medicina busca otra alternativa con la que finalmente frenar este conteo. Por esto, se ha planteado la posibilidad de utilizar nanocuerpos para neutralizar el COVID-19.

Dentro de la medicina profiláctica, la utilización de anticuerpos se ha convertido en un elemento vital para la creación de vacunas. En la actualidad, al menos 6 candidatas se mueven a paso firme con la meta de ofrecer inmunidad contra el COVID-19. Sin embargo, ninguna de ellas ha dado un resultado definitivo.

Por esto, sigue siendo imperante manejar otras alternativas con las que hacer frente a la enfermedad. Ha sido por este motivo que otras posibilidades como los anticuerpos monoclonales se han hecho populares en los últimos meses. Sin embargo, son ahora los nanocuerpos presentados casi simultáneamente en dos estudios diferentes los que han atraído el foco de atención.

¿Qué son los nanocuerpos y por qué pueden neutralizar el COVID-19?

Básicamente, los nanocuerpos son anticuerpos de enlace único que también actúan como defensores del organismo. Pero estos no son propios de nuestro cuerpo, sino que se generan en otros mamíferos de la familia de los camélidos, como las alpacas y los dromedarios.

Estudios a inicios de este año para este par de especies específicamente comprobaron la efectividad de sus nanocuerpos. Todo ya que por su pequeño tamaño podían acercarse al SARS-CoV-2 y aferrarse a sus más pequeñas ranuras. De este modo, podían inhabilitar la proteína espiga o Spike y evitar así que el virus lograr conectarse con las células del organismo.

Anticuerpos monoclonales vs. Nanocuerpos

En general, nuestro cuerpo crea células defensoras de doble enlace, lo que las hace más grandes y menos capaces de maniobrar para aferrarse al SARS-CoV-2 como lo hacen lo nanocuerpos. Igualmente, los anticuerpos monoclonales –que son simplemente versiones modificadas de nuestros anticuerpos y desarrolladas en laboratorio– se manejan con un sistema de doble enlace. Por lo que, ellos también sufren esta desventaja contra los nanocuerpos.

Igualmente, los anticuerpos monoclonales, al ser réplicas de los nuestros, requieren de un tejido celular humano para proliferar (usualmente sangre o solo plasma). Por otro lado, los nanocuerpos se pueden cultivar en tejidos animales, como lo hizo el Dr. Yufei Xiang, autor de la preimpresión del 25 de agosto en BioRxiv. Asimismo, se las puede reproducir también en laboratorio en un cultivo de gérmenes, como demostró el Dr. Michael Schoof autor del estudio preimpreso del 10 de agosto, publicado en la misma base de datos.

Un asunto de versatilidad

Como vemos, a pesar de que los anticuerpos monoclonales se han presentado como una alternativa altamente efectiva contra el coronavirus, no son la única opción en la mesa. Y de hecho, al presentarlos contra los nanocuerpos, resultan menos convenientes a la hora de neutralizar el COVID-19.

Esto debido a que los anticuerpos monoclonales deben tratarse con cuidado para mantener su estabilidad y solo se pueden administrar por vía intravenosa. Por su parte, los nanocuerpos son lo suficientemente estables para funcionar como un spray. Por lo que, a la larga, no solo podrían ser una opción más versátil y fácil de extender, sino que serían una alternativa mucho menos costosa tanto en inversión monetaria como de tiempo y personal capacitado.

Referencias:

Versatile, Multivalent Nanobody Cocktails Efficiently Neutralize SARS-CoV-2 (25-agosto): https://doi.org/10.1101/2020.08.24.264333

An ultra-high affinity synthetic nanobody blocks SARS-CoV-2 infection by locking Spike into an inactive conformation (10-agosto): https://doi.org/10.1101/2020.08.08.238469