Mano con la palma hacia arriba sostemiendo la representación de la estructura neuronal del cerebro delineada con rayos de luz, como electricidad.

Todos sabemos que la inteligencia humana y su tipo de memoria fueron las que, como especie, nos permitieron crecer hasta lo que somos en la actualidad. Entonces, también tenemos claro que debemos gran parte de nuestro éxito evolutivo se lo debemos a las particulares habilidades de nuestro cerebro. Pero, a pesar de deberle tanto, ni siquiera ahora lo entendemos por completo. Ahora, una nueva investigación podría haber llegado para hacer esta labor más simple… o complicada, dependiendo de cómo queramos verlo.

Durante más de 50 años, para entender nuestros procesos cognitivos y las capacidades únicas de nuestra mente, se ha planteado que esta tiene una especie de “división de tareas” entre las neuronas. De este modo, somos capaces de pensar como pensamos y de recodar como recordamos debido a que hay divisiones para cada actividad que crean áreas y neuronas especializadas.

Ahora, el planteamiento del profesor Rodrigo Quian Quiroga, director del área de neurociencia de sistemas en la Universidad de Leicester ha llegado para contradecir todo esto. Según sus ideas, que se publicaron en la revista Trends in Cognitive Sciences, el secreto de nuestras particulares capacidades mentales se debe justamente a la falta de una división entre las zonas de nuestro cerebro.

La (falta de) separación del hipocampo

La teoría tradicional indica que en nuestra mente, específicamente, en el hipocampo, existe una separación de patrones. A través de estos se desarrollan diversos espacios con una “labor crítica” dentro de nuestro proceso cognitivo. Por ejemplo, uno de estos se convierte en un pilar para el desarrollo de nuestra memoria, mientras que otras son las encargadas de sustentar aquello que llamamos inteligencia humana.

Ahora, luego de 15 años de investigación, el profesor Quiroga tiene una nueva propuesta. Esta consiste en que, en realidad, nuestro hipocampo no tiene ninguna de las divisiones antes mencionadas. De hecho, considera que allí se presenta un fenómeno totalmente opuesto: allí donde se esperaría que haya paredes, hay puentes.

El puente que une a la memoria con la inteligencia humana

Es esta misma hipótesis la que lo hace considerar que la memoria y la inteligencia humana están mucho más interrelacionadas de lo que se esperaría. Según los modelos tradicionales, un proceso se encuentra cuidadosamente separado del otro para evitar malfuncionamientos o confusiones. Para probar esto, se han realizado innumerables modelos exitosos tanto en primates como en algunos roedores.

Sin embargo, hasta la fecha ningún experimento o estudio ha podido establecer las mismas claras divisiones en la mente humana. Para el profesor Quiroga la respuesta es simple: es que no están.

Estudios anteriores ya había sugerido que nuestra mente es capaz de “editar” nuestros recuerdos, pero no habían ahondado a profundidad en el proceso detrás de ello. Ahora, el planteamiento de Quiroga podría traer justamente una explicación no solo a esto, sino aquello que realmente nos destacó del resto de la vida animal del planeta: nuestro pensamiento abstracto.

¿Qué implica esto?

“La falta de separación de patrones puede explicar las capacidades cognitivas humanas, como nuestros poderes únicos de generalización y pensamiento creativo y abstracto”, escribe el profesor Quiroga.

En pocas palabras, para el profesor de la Universidad de Leicester, la clave está en la forma en la que entendemos los patrones de codificación de nuestra mente. Generalmente, se considera que estos van a áreas específicas, mientras que él plantea que todas las neuronas los manejan por igual –pero que los codifican de forma distinta–.

En consecuencia, los pensamientos, ideas y recuerdos coexisten en el hipocampo. Gracias a esto, nos ofrecen la capacidad de abstracción y generalización que nos permiten crear. Para el profesor Quiroga es momento de enfocarnos con más fuerza justamente en los mecanismos internos que dan pie a la memoria e inteligencia humana. Esto ya que considera que los modelos animales ya no pueden darnos más respuestas sobre este tema particular. Ahora… ¿será esto suficiente para cambiar décadas de investigación? Quedará por verse.

Referencia:

No pattern separation in the human hippocampus: DOI: 10.1016/j.tics.2020.09.012