mujer frente a laptop, decidiendo entre pan y manzana, evaluando sus preferencias alimentarias según sus necesidades

Los investigadores descubrieron que una región del cerebro está rastreando y actualizando continuamente nuestras preferencias alimentarias en función de nuestras necesidades fisiológicas.

En su artículo en la revista Science Advances, explican que esta región actualiza nuestras preferencias dependiendo de lo que necesitemos. Esto podría explicar por qué nos conformamos con cualquier cosa comestible cuando tenemos mucha hambre y por qué algunas veces nos interesa comer cosas especialmente deliciosas.

Pálido ventral interviene en la toma de decisiones alimentarias

Nuestro cerebro trabaja continuamente evaluando las consecuencias que pueden tener ciertos actos, todo a fin de favorecer nuestra supervivencia. Estudios previos han demostrado que el pálido central, una estructura dentro de los ganglios basales cerebrales, interviene en este proceso de toma de decisiones.

De hecho, hace dos años, los autores de este estudio descubrieron que la actividad neuronal en esta región está relacionada específicamente con la preferencia por ciertos alimentos. Sin embargo, no estaba claro cómo trabajan las neuronas allí, ni mucho menos cómo influían en la toma de decisiones en diferentes estados de necesidad.

Las preferencias alimentarias varían según la necesidad

En sus experimentos, los investigadores dieron a las ratas sedientas dos palancas para elegir: una proporcionaba agua corriente, mientras que otra les proporcionaba agua azucarada. Como ocurre en los humanos, esta última está entre sus preferencias.

Notaron que al principio, cuando las ratas tenían sed, accionaban la palanca que les daba agua corriente. Pero al final de la prueba, cuando ya habían satisfecho su sed, empezaron a accionar el agua azucarada.

Mientras ellas escogían y actuaban, los investigadores monitorearon su actividad cerebral, y la dinámica de las neuronas reflejó las elecciones de los animales para cada recompensa. Cuando consumieron sacarosa, aumentó su actividad neuronal, pero disminuyó cuando solo tomaron agua.

Los investigadores lo interpretaron como que “la señal del cerebro está estrechamente relacionada con el cambio de preferencia a medida que los sujetos tenían menos sed y estaban menos interesados en el agua”. Es decir, esta región del cerebro actualizó las preferencias alimentarias cuando cambiaron las necesidades fisiológicas de los animales.

Para comprobarlo, hicieron otro experimento en el que modificaron las neuronas del pálido ventral a fin de propiciar cambios de preferencia. De este modo, las ratas dejaron de ver el agua azucarada como la preferida y se volvió menos deseable.

El autor principal, David Ottenheimer, dice que es probable que el pálido ventral se convierta en un objetivo terapéutico para cambiar nuestros procesos de toma decisiones. Incluso podría ser un objetivo de enfoque para tratar adicciones.

Referencias:

Brain Region Tracking Food Preferences Could Steer Our Food Choices. https://releases.jhu.edu/2020/11/04/brain-region-tracking-food-preferences-could-steer-our-food-choices/

Reward activity in ventral pallidum tracks satiety-sensitive preference and drives choice behavior. https://advances.sciencemag.org/content/6/45/eabc9321