Mosquito picando piel humana.
Vía Pxfuel.

Desde los eventos de contagio masivo de Zika en el 2015 y el 2016, la ciencia se ha enfocado en encontrar un modo de erradicarla. Sin embargo, incluso ahora seguimos descubriendo nuevos detalles sobre la enfermedad que cambian el paradigma. Recientemente, un nuevo hallazgo ha cambiado el rumbo a uno más positivo al identificar a las células T como posibles nuevas aliadas en la lucha contra el Zika.

Como sabemos, los contagios del Zika durante el 2015 fueron más de los reportados inicialmente. Por lo que, en realidad una cantidad mayor de la población se vio afectada por esta enfermedad. Como consecuencia, vemos nuevamente el gran alcance que esta podría tener si se produjera un nuevo brote.

Para poder estar preparados, estudios anteriores han determinado cómo las proteínas podrían ser buenas defensas contra el virus. Sin embargo, esta nueva investigación publicada en Science Advances lleva las cosas a un nuevo nivel al introducir una nueva posibilidad para el desarrollo de vacunas contra el Zika.

La encrucijada… y la solución

Hasta la actualidad, se han creado más de 40 vacunas candidatas distintas para luchar contra la enfermedad transmitida por el mosquito Aedes Aegypti. Sin embargo, todas estas se enfocan en el uso de anticuerpos neutralizantes. Por lo que, en general causan el mismo y problemático efecto secundario.

Las investigaciones posteriores de estas vacunas han demostrado que la existencia de anticuerpos contra el Zika en el organismo termina promoviendo la gravedad de otras enfermedades posteriores como el dengue. En otras palabras, la presencia de células anti-zika facilita la entrada del virus causante del dengue y agrava la enfermedad resultante.

Entonces, por obvios motivos, ninguna de estas vacunas se ha podido popularizar en zonas donde ambas patologías son comunes. Ahora, gracias a la nueva investigación, este panorama podría cambiar.

La activación de las células T ayuda al organismo a luchar contra el Zika

La investigación conducida por La Jolla Institute of Immunology (LJI) evaluó los efectos de una vacuna basada en células T asesinas (T CD8) en el organismo. Luego de dar dos dosis a los ratones de su modelo experimental animal, los investigadores expusieron a las criaturas al virus a la sexta semana. En todos los casos, la infección por Zika se detuvo.

Por si fuera poco, esto también se probó en ratonas embarazadas para medir el impacto de la vacuna y el virus en el feto de roedor. La investigación reveló entonces que las células T fueron excelentes aliadas a la hora de luchar contra el Zika tanto en la madre como en la placenta donde se desarrollaban las crías.

Células T y anticuerpos, el mejor combo para luchar contra el Zika

Adicionalmente, los investigadores decidieron combinar su vacuna de células T CD8 con otra candidata que sí utilizaba anticuerpos neutralizantes. Al hacer la combinación, los efectos inmunizadores se mantuvieron por más tiempo en los ratones.

Asimismo, al haber estimulado no solo los anticuerpos sino las células T, no se presentó el efecto secundario negativo que viene solo con los primeros. Por lo que, se convierte en una opción segura para luchar contra el Zika que no causa riesgos de desarrollar un cuadro severo de dengue.

¿Por qué nos debería preocupar el Zika?

Para estos momentos, se sabe que el Zika tuvo una mutación que lo hizo particularmente contagioso durante el 2015 y el 2016. En la actualidad, la posibilidad de que una nueva mutación se dé no está fuera de la mesa y conociendo las consecuencias del virus, sobre todo en mujeres embarazadas, resulta vital encontrar medidas de detenerlo antes de que sea muy tarde. Afortunadamente, por ahora, con los recientes hallazgos pareciera que nos movemos en la dirección correcta.

Asimismo, como un efecto positivo adicional, el estudio de las células T para luchar contra el Zika también podría llegar a ser beneficioso para otras áreas de la medicina. Como ejemplo de esto, podemos plantear la actual pandemia de COVID-19 que asola al mundo. Según parece, el SARS-CoV-2 también podría ser vulnerable a las células T; por lo que, al perseguir una solución a un problema antiguo, los científicos también podrían estar desarrollando justo lo que necesitamos para resolver también uno nuevo.

Referencia:

CD8+ T cells mediate protection against Zika virus induced by an NS3-based vaccine: DOI: 10.1126/sciadv.abb2154