Imagen HD del acercamiento de un ojo con su pupila contraída levemente.
Vía Pikrepo.

Todos hemos tenido momentos en los que, sin importar qué tanto queremos recordar una información, esta simplemente no llega nuestra cabeza. En general, podemos decir que se trata de un “lapsus” y que pronto el recuerdo regresará –a veces o lo hace, otras no–, pero todo parece más obra del azar que de nuestra mente. Ahora, una investigación publicada en la revista Nature propone una nueva perspectiva. En ella, podemos observar a las pupilas como indicadores de la calidad de nuestra memoria.

A inicios de este año, ya un estudio indicó que nuestros ojos pueden delatar la calidad de nuestra audición. Ya que, al medir las reacciones de estos, se podía determinar el nivel de actividad cerebral que se daba al recibir el estímulo auditivo.

En esta misma línea, la nueva investigación habla de cómo las pupilas reaccionan ante eventos determinados indicando si nuestra mente está o no alerta. Gracias a esto, la ciencia ahora podría ser capaz de determinar qué tan posible es que recordemos algo en el futuro con tan solo observar nuestros ojos mientras el evento determinado se desarrolla.

Actividad de las pupilas las convierte en indicadores de calidad de la memoria

Para poder llevar la investigación a cabo, los científicos contaron con una muestra de 80 participantes jóvenes (entre los 18 y los 26 años). A cada uno se le presentó una serie de actividades y tareas que debían completar mientras el equipo los monitoreaba. Con esto en mente, no solo se siguió la contracción/dilatación de sus pupilas. De hecho, también se monitoreó su actividad cerebral a través de un electro encefalograma.

Las tareas asignadas tenían dos modalidades: 1) para medir la actividad de las pupilas como indicadores de calidad de la memoria y 2) para registrar la actividad cerebral asociada al movimiento de las pupilas al manejar actividades ‘multitarea’.

Pupilas contraídas, cerebro disperso

Como resultado, los investigadores pudieron observar con claridad cómo los cambios en las pupilas revelaban picos y valles en la actividad de las ondas cerebrales. En consecuencia, dependiendo de la dilatación de las pupilas era posible saber no solo si era probable que un individuo recordara un elemento, sino que también se podía determinar la calidad de su desempeño en otras actividades que requieran atención al momento.

“También sabemos que las constricciones en el diámetro de la pupila, en particular antes de realizar diferentes tareas, están relacionadas con fallas en el desempeño, como tiempos de reacción más lentos y más divagaciones”, comentó de los autores del estudio, Kevin Madore, del Laboratorio de Memoria de Stanford.

A inicios del año pasado, otros investigadores llegaron a relacionar la actividad de los ojos con nuestra capacidad de aprendizaje. Por lo que, esta nueva información sobre la dilatación pupilar y nuestras capacidades de concentración y memoria, llegan como un sustento para esta hipótesis.

Sobre las pupilas y los trastornos de la memoria

Con esto en mente, los investigadores también fueron un poco más allá y pensaron en las implicaciones médicas de su descubrimiento. En el 2019, se planteó que los ojos podían dar indicios tempranos del desarrollo del Alzheimer. Para el 2020, se determinó que parte de esta información podía estar guardada en la retina. Ahora, a finales del mismo año, el nuevo estudio podría plantear a las pupilas como nuevos indicadores del deterioro de la calidad de la memoria y del desarrollo de estos trastornos.

Referencia:

Memory failure predicted by attention lapsing and media multitasking: https://doi.org/10.1038/s41586-020-2870-z