Fotografía de boca abierta mostrando los dientes, la lengua y el fondo de la garganta, los lugares que podría infectar el COVID-19
Vìa Pxfuel.

La pandemia del coronavirus lleva ya más de medio año asolando al planeta. A medida que avanza, la enfermedad va mostrando más de sus facetas y poco a poco adquirimos nuevos conocimientos sobre ella. Entre los más recientes se encuentra la confirmación de que el COVID-19 sí infecta la boca. Ahora, conociendo esta nueva noticia, repasemos un poco lo que implica y por qué es tan importante como descubrimiento.

El COVID-19 puede infectar la boca, confirma la ciencia

Desde que inició la pandemia hemos aprendido a conocer parte a parte los diversos síntomas que causa el coronavirus. Los problemas para respirar claramente se encuentran dentro de los típicos que rápidamente asociamos con la enfermedad. Sin embargo, existen otras ramificaciones sintomáticas que son menos conocidas e igualmente graves.

Como un primer ejemplo se debe hablar de la pérdida de olfato y de gusto a causa del coronavirus, una que no debemos confundir con la causada por un resfriado. Para este caso, la desaparición del olfato se relaciona rápidamente con la infección de las vías respiratorias. Pero, cuando pensábamos en la pérdida del gusto, quedaban más dudas que respuestas. Una situación parecida a la que se genera alrededor de la pérdida auditiva por COVID-19.

Ahora, con la nueva información recientemente presentada como prepublicación en la revista MedRix, las cosas han cambiado. Ahora se ha confirmado efectivamente que el COVID-19 infecta la boca. Como consecuencia, el conocimiento recién llegado podría ayudarnos no solo a entender mejor la enfermedad, sino a mejorar sus procesos de diagnóstico.

¿Cómo lo comprobaron?

Desde el principio, los investigadores consideraban que los tejidos bucales podrían ser particularmente vulnerables al COVID-19. Por este motivo, su investigación estuvo dirigida justamente a identificar la presencia del virus, SARS-CoV-2 en las células de las glándulas salivales, la lengua y las amígdalas.

¿Por qué esas áreas particulares? Simple, las tres zonas antes mencionadas son las que tienen mayor concentración de proteínas activadoras del receptor ACE2. Actualmente, se sabe que justo ella es el puente de entrada para el COVID-19 a nuestro organismo. Por lo al determinar su actividad notoria en la boca, se hace entendible la capacidad de este de infectar los tejidos orales.

Luego de que el COVID-19 infecta la boca, es muy probable que perdamos el gusto

Por si fuera poco, no solo se determinó que el coronavirus tiene la posibilidad de sobrevivir en la boca, específicamente en nuestra saliva. En realidad, también se abrió una ventana para comprender el por qué detrás de la particular pérdida del gusto al contraer la enfermedad.

Anteriormente, ya habíamos trabajado para tratar de entender el por qué tras la pérdida de gusto por el COVID-19. Sin embargo, ahora la nueva información llega para darnos una perspectiva más completa de la situación. Gracias a ella, contamos con más bases para entender los procesos que se desarrollan en nuestro organismo y específicamente en nuestra boca.

Según los investigadores, la boca que se infecta con COVID-19 podría terminar produciendo menos saliva. Como consecuencia, la boca podría resecarse y las papilas gustativas terminarían sufriendo. Por otra parte, también se sostiene la hipótesis de que la pérdida del gusto se debe a un cambio en la composición de la saliva que la hace de menor calidad. En cualquier caso, el resultado sería el mismo, unas papilas gustativas vulneradas y una repentina incapacidad para distinguir bien los sabores.

Hasta los casos asintomáticos se pueden ver afectados si el COVID-19 les infecta la boca

Claramente, un caso asintomático no tendrá que lidiar con consecuencias como la pérdida del gusto. Sin embargo, sí existen otras secuelas más peligrosas que no se habían tomado en cuenta.

La muestra tomada para este estudio fue particularmente pequeña, teniendo solo unas docenas de participantes. De entre estos, dos eran portadores asintomáticos del virus. Estos, en pruebas realizadas 14 días después de que la enfermedad remitiera, las muestras de su boca dieron negativo, mientras que otras pruebas como los frostis nasales dieron negativo.

Como consecuencia, se observa una posibilidad clara de que los virus sobrevivan en la boca por más tiempo y puedan contagiar a otros. En su momento, no se analizó si los virus detectados estaban o no aún activos. Sin embargo, ahora que se ha comprobado la posibilidad, es vital que esta se investigue con rapidez.

Es tiempo de llevar la investigación al siguiente nivel

Como mencionamos, este estudio preimpreso apenas contó con una muestra relativamente pequeña. El resultado de esto es que sus descubrimientos no puedan extrapolarse a toda una población de inmediato. De hecho, para esto sería necesaria la repetición de la investigación con un grupo mucho más notorio de voluntarios.

Sin embargo, esto no implica que los investigadores hayan dejado su colaboración en la mera notificación de la posibilidad. En paralelo, han cooperado con la organización conocida como Human Cell Atlas y crearon un atlas que mapea 50 tipos de células orales. En consecuencia, los futuros investigadores podrán aprovechar este mapa para ubicar con más facilidad los compuestos que buscan y diferenciar lo que ya se sabe de un posible nuevo conocimiento.

Referencia:

Integrated Single-Cell Atlases Reveal an Oral SARS-CoV-2 Infection and Transmission Axis: https://doi.org/10.1101/2020.10.26.20219089