César Milstein, Nobel de Medicina por sus investigaciones sobre anticuerpos monoclonales, en un laboratorio

La entrega del Premio Nobel de Medicina de este año nos lleva a recordar otros grandes aportes que han merecido el galardón en esta categoría en el pasado. Y coincidiendo de la popularidad los ensayos del cóctel de anticuerpos monoclonales, REGN-COV2, en esta pandemia, hablaremos de César Milstein, condecorado en 1984 por crear este tratamiento pionero.

Vida de César Milstein antes de los anticuerpos monoclonales

César Milstein nació en Bahía Blanca, provincia de Buenos Aires el 8 de octubre de 1927, aunque años después se mudó a la capital para estudiar en la universidad. En 1956, obtuvo su grado de Licenciado, y posteriormente su doctorado en Química en la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires.

Milstein provenía de una familia de inmigrantes, por lo que su juventud no se basó precisamente en lujos. A pesar de ello, sus padres hicieron todo lo posible para garantizar que él y sus dos hermanos recibieran educación.

Es curioso que, a pesar de ser tan reconocido, tampoco se describiera a sí mismo como un estudiante más sobresaliente. En su lugar, se consideraba involucrado con los movimientos estudiantiles.

En su autobiografía, Milstein cuenta que gracias a ello conoció a su esposa Celia. Ella lo apoyó en el desarrollo de su tesis de doctorado sobre la enzima aldehído deshidrogenasa con muy pocos recursos.

Tras su éxito en el doctorado, obtuvo una beca del British Council para trabajar bajo la supervisión de Malcolm Dixon en el Medical Center Research. Este constituía uno de los centros científicos más reconocidos en Inglaterra y a nivel mundial.

Aunque para entonces no tendría idea de que sería condecorado con el mayor reconocimiento de la ciencia, allí tuvo la oportunidad de trabajar con Frederick Sanger, quien ganaría el Premio Nobel de Física más de una década después.

Tensión política y dificultades en el desarrollo de proyectos científicos

En 1961, Milstein volvió a Argentina para trabajar, donde fue nombrado jefe del Departamento de Biología Molecular del Instituto Malbrán. Fue entonces cuando tuvo la oportunidad de dirigir las investigaciones científicas de otras personas, aunque durante dicho ejercicio evocó sus manías de estudiante universitario.

El científico no se dedicó solo a la investigación, sino también a mejorar las instalaciones del instituto recién creado. El Dr. César Milstein tenía habilidades en carpintería, las cuales aprovechó para recuperar y fabricar él mismo algunos muebles necesarios para desarrollar las prácticas.

En aquel momento, había mucha tensión política en el país, y sus propias investigaciones carecían de financiamiento. La situación se hizo más difícil con la caída del presidente Arturo Frondizi, pues esto dio lugar a una intervención del instituto y los trabajos en curso.

Como él mismo indica en su autobiografía: “la persecución política de los intelectuales y científicos liberales se manifestó como una venganza contra el director del instituto donde trabajaba”. Finalmente, los problemas políticos y el sabotaje a los proyectos científicos relevantes terminaron por desanimarlo y llevarlo fuera de su país.

“Esto me obligó a dimitir y regresar a Cambridge para reunirme con Fred Sanger, quien para entonces había sido nombrado Jefe de la División de Química de Proteínas en el recién formado”.

Milstein volvió a Inglaterra, donde se radicaría de forma definitiva, aunque regresaría a Argentina varias veces, tanto por razones científicas como familiares.

César Milstein y los anticuerpos monoclonales

César Milstein con tubos de ensayo en sus manos
César Milstein intentó fabricar anticuerpos de forma artificial durante décadas.

En 1980 recibió los Premios Lovisa Gross Horowitz, otorgado por la Universidad de Columbia, EEUU y el de la Fundación Wolf de Israel. En 1981, compartió con George Köhler, el Premio de la Fundación Gairdner de la New York Medical Society.

Ahora bien, Milstein centró buena parte de sus esfuerzos en el estudio de la inmunología. La actual pandemia nos ha recordado que nuestro cuerpo cuenta con defensas naturales, y que aunque estas sean derribadas por los invasores, la experiencia nos deja memoria para protegernos en el futuro: anticuerpos.

Los anticuerpos son proteínas liberadas por nuestro sistema inmunitario para detectar y luchar contra una parte específica del antígeno y favorecer nuestra recuperación. Milstein trabajó durante varias décadas en la fabricación de anticuerpos de forma artificial, al punto de convertirse en algo parecido a una obsesión.

Pero no trabajó solo; en el proceso lo acompañó su colega George Köhler, con quien logró configurar algo que llamaron anticuerpos monoclonales entre 1973 y 1975. Estos resultaron ser extremadamente puros, lo cual prometía una eficacia mayor en la detección y posible recuperación de enfermedades que la de los producidos naturalmente.

Legado de César Milstein: un tratamiento potencial para la pandemia de COVID-19

Los anticuerpos monoclonales son particularmente específicos, lo que permite dirigirlos a un blanco específico con cierta versatilidad. Al principio, constituyeron un método potencial para mejorar diagnósticos, tratamientos oncológicos, e incluso en la producción de vacunas.

Desde hace varios años, se ha evaluado su implementación en la mejora de la afinidad entre los órganos trasplantados y el organismo receptor. De este modo, los científicos y médicos pueden saber si estos serán aceptados o rechazados y tomar mejores decisiones para los pacientes.

Y en la actual pandemia de COVID-19 se están llevando a cabo una serie de ensayos clínicos para probar un cóctel de anticuerpos monoclonales contra el coronavirus SARS-CoV-2. El mismo presidente Donald Trump los recibió tras dar positivo para la enfermedad, y los resultados de los ensayos han sido positivos, al menos cuando se administra a tiempo.

Referencias:

César Milstein. https://anm.edu.ar/cesar-milstein/

César Milstein Biographical. https://www.nobelprize.org/prizes/medicine/1984/milstein/biographical/