ola de tamaño mediano representando a un mini-tsunami acercándose a la costa.
Crédito: Bob Abell.

Para nosotros es fácil conjurar en nuestra mente la imagen y origen de un tsunami cuando se nos lo menciona. Sin embargo, cuando empezamos a hablar de un mini-tsunami, las definiciones pueden volverse un poco más confusas. Sobre todo cuando entendemos que estos dos conceptos, aunque similares, en realidad no son iguales.

Actualmente ya existe toda una red de estudios para los tsunamis, sus magnitudes y fuentes de origen. Pero, en este punto los mini-tsunamis, o meteotsunamis, como los denomina la ciencia, están mucho más atrasados en este aspecto. Por este motivo, hoy repasaremos con más detalle lo que es un mini-tsunami, qué puede generarlo y qué tan común es como fenómeno natural.

Tsumani vs mini-tsunami

En resumidas cuentas, los tsunamis con olas que se generan por grandes y repentinos desplazamientos de agua. Para que estos se den, usualmente los precede un terremoto de gran magnitud que sacude con fuerza el fondo marino. Sin embargo, grandes dy deslizamientos de Tierra bajo o cerca del mar también pueden ser los causantes de estas olas.

Por su parte, un mini-tsunami, también llamado rissaga, se da cuando en pleamar se dan variaciones de temperatura. Estas a su vez, originan cambios en la presión de la superficie que fomentan desplazamientos de agua. Unos que, al mismo tiempo, son los causantes del aumento del nivel del mar y de un avance de las aguas costeras en determinadas zonas.

En general, los meteotsunamis se originan por el choque de los vientos cálidos de África y el aire fresco del Mediterráneo. Sin embargo, también se pueden originar como consecuencia de tormentas eléctricas severas y rápidas, tormentas tropicales, ráfagas y otros frentes de tormenta que también ocasiones choques térmicos de aire a grandes velocidades.

Resumidamente, desde la perspectiva de la National Oceanic and Atmospheric Administration (NOAA) un mini-tsunami es un fenómeno meteorológico que nace de la sumatoria de varias causas atmosféricas y que no surge de un evento único como un terremoto o deslizamientos de tierra.

¿Mini-tsunami artificial?

Un dato curioso sobre las rissagas es que estas también pueden ocasionarse a causa del hombre. Claramente, estas son una variante mucho menos común, pero aún así son posibles.

Una muestra clara de esto es el caso de estudio que se dio a conocer en el Journal of Fluid Mechanics en el 2017. Allí, el investigador John Grue plantea el caso del poblado de Flaskebekk en Noruega.

Según parece, en el fiordo que da al pueblo de Flaskebekk existen áreas con variaciones de profundidad muy pronunciadas. Por este motivo, cuando grandes o medianos barcos pasan por ellas, ejercen presiones sobre la superficie que impulsan el movimiento del agua. Si a esto se le suma el que los botes vayan a gran velocidad, entonces la presión por la superficie es mayor a la velocidad a la que el agua se puede desplazar y estabilizar sobre la el irregular fondo. Como consecuencia, el nivel del mar sube y las costas de Flaskebekk presencian otro mini-tsunami artificial.

Afortunadamente, según las investigaciones de Grue, para estos casos el nivel del mar nunca ha aumentado más de 1,5 metros. Por lo que, hasta ahora, no ha habido consecuencias graves a causa de este particular fenómeno.

Los mini-tsunamis son más comunes de lo que creemos

Otro punto que resulta importante resaltar es que, aunque es poco probable que hayamos oído hablar de un mini-tsunami antes, la verdad es que este es un fenómeno mucho más común de lo que creemos. Así como en Noruega se dan estos por la acción del hombre, en otras naciones se ha visto su incidencia pero por la incidencia de los factores ambientales.

Por ejemplo, en el 2017 un meteotsunami fue grabado engullendo la mitad de una playa en Holanda. Para aquella ocasión, afortunadamente, no hubo heridos ni fallecidos, sino solo unas cuantas pérdidas materiales a la orilla de la costa.

Igualmente, organismos cono NOAA han hecho estudios y determinado que las costas estadounidenses reciben al menos 25 rissagas cada año. De hecho, totalizaron que el área de la costa este específicamente fue llegó a contar 548 mini-tsunamis desde 1996 hasta el 2017.

Asimismo, este fenómeno se ha presentado en todo el mundo. Pero, a pesar de tener consecuencias similares a las de los tsunamis, su relativo pequeño tamaño y orígenes menos “impactantes” han hecho del mini-tsunami una ocurrencia poco comentada. Tal vez, ahora que la ciencia ha mostrado más interés, esto cambie dentro de los próximos años.

Referencia:

Ship generated mini-tsunamis: https://doi.org/10.1017/jfm.2017.67