Representación de la vía láctea en la que se encuentran los millones de mundos posiblemente habitables.
Vía Pikrepo.

El descubrir si hay otros planetas como el nuestro es un deseo que ha perseguido a la ciencia durante décadas. Ahora, gracias a los avances de la tecnología, estamos cada vez más cerca de esta realidad. Como prueba de esto, tenemos descubrimientos recientes como los millones de mundos potencialmente habitables identificados en nuestra Vía Láctea

El estudio que ha delimitado esta cifra millonaria de planetas posiblemente habitables se publicará en The Astronomical Journal próximamente. Pero, mientras es revisada y aprobada por los pares, se la puede encontrar en la base de datos arXiv.

Dentro de la investigación, se realizaron análisis y se “limpiaron” los datos obtenidos por el ya retirado telescopio Kepler en su primera misión. Gracias a esto, se han podido identificar millones de exoplanetas con alguna similitud a la Tierra dentro de nuestra galaxia.

Hay al menos 300 millones de planetas potencialmente habitables en nuestra galaxia

“Kepler ya nos dijo que había miles de millones de planetas, pero ahora sabemos que una buena parte de esos planetas podrían ser rocosos y habitables”.

Esto fue lo que comentó el astrónomo Steve Bryson, del Centro de Investigación Ames de la NASA. Efectivamente, se han podido identificar miles de millones de exoplanetas en nuestra galaxia. Pero, anteriormente se pensaba, por los propios datos de Kepler, que apenas habría unos miles de mundos potencialmente habitables.

Para estos momentos, la ciencia ya ha señalado varios exoplanetas con la posibilidad de albergar vida. Igualmente, se había determinado que, al menos un tercio de los exoplanetas encontrados podían albergar agua, un requisito básico para su habitabilidad. Sin embargo, la cifra de 300 millones que ha indicado Kepler trae a colación un aproximado que nos da una idea mucho más concreta de las opciones disponibles.

¿Cómo se identificaron los mundos potencialmente habitables?

Para llevar a cabo el proceso de identificación los investigadores se basaron en tres pilares básicos:

  1. En primer lugar, se buscó que el planeta tuviera una superficie rocosa (que no fuera de hielo u otro material) y que tuviera una masa similar o 0,5 y 1,5 veces mayor a la de la Tierra.
  2. Luego, era necesario que orbitara una estrella similar al Sol (que ardiera entre los entre 4,800 y 6,300 Kelvin).
  3. Finalmente, este debía tener la posibilidad de albergar agua líquida –es decir, debía ser parte de la Zona Habitable de la órbita alrededor de su estrella–.

En primera instancia, las observaciones en bruto de Kepler señalaron poco más de 4 mil exoplanetas con estas características, de los que se validaron unos 2 mil posteriormente. Sin embargo, cuando sus datos fueron “limpiados” por el software Robovetter –diseñado para eliminar la interferencia causada por las diferentes intensidades de brillo de las estrellas– la cantidad de cuerpos celestes que podrían identificarse como planetas pasó de miles a millones.

Ampliando el panorama

En primera instancia, solo se tomaron en cuenta los datos de la primera misión de Kepler, que terminó en el 2013. Luego de esta, vino su segunda incursión (K2) cuyos datos no se incluyeron en la investigación por publicar.

Asimismo, las herramientas de medición y detección de planteas de la actualidad se han perfeccionado. Como resultado, si se repitiera la misión Kepler, ahora con nuevas tecnologías y más conocimientos, es altamente posible que se detectaran incluso más mundos potencialmente habitables.

Es claro que, a pesar de lo que indican estos amplios números –que parecen tener una tendencia a aumentar incluso más en el futuro–, no todos los exoplanetas identificados llegarán a ser verdaderamente habitables. Sin embargo, su estudio nos permitirá pulir nuestros criterios de búsqueda y tener cada vez una idea más clara de aquello que buscamos y qué lo caracteriza.

Referencia:

The Occurrence of Rocky Habitable Zone Planets Around Solar-Like Stars from Kepler Data: arXiv:2010.14812v1