Fotografía en blanco y negro de hombre mayor apoyando su cabeza sobre una mano con exasperación frente a fondo negro con luces blancas borrosas, para representar la aparición de los primeros síntomas con los que identificar tempranamente el Alzheimer
Vía PxHere.

La enfermedad de Alzheimer es sin duda uno de los trastornos neurodegenerativos más frecuentes en el mundo. Por este motivo, sobran motivaciones para querer investigar sus capacidades e implicaciones a fondo. En esta línea, los conocimientos que permiten su rápido diagnóstico también son altamente valiosos. Por esto, la actual investigación que podría ayudarnos a identificar tempranamente el Alzheimer ha llamado la atención de la ciencia incluso antes de su publicación oficial.

El proyecto se ha compartido con el mundo a través de un post de la Universidad Estatal de Pensilvania titulado ‘Identificando síntomas tempranos del Alzheimer’. Allí se habla de que la profesora asistente Nikki Hill ha quedado a cargo de la investigación. Esto junto con la colaboración de colegas como Jacqueline Mogle y Martin Sliwinski. Dentro de este, se han enfrascado en la investigación de nuevos factores que pueden actuar como indicadores tempranos del Alzheimer.

Ahora, el estudio llevado a cabo por la el equipo de la Universidad Estatal de Pensilvania, y financiado por el Instituto Nacional sobre el Envejecimiento de Estados Unidos, ya llega al tercer año de los cuatro que tiene pautados para su realización. Ha sido gracias a este avance que los investigadores han sido capaces de adelantarnos algunas de las conclusiones a las que han llegado a través de la investigación.

Para aprender a identificar tempranamente el Alzheimer…

Como lo hemos mencionado, esta investigación aún no se ha publicado oficialmente. Sin embargo, ya conocemos algunos detalles extra tanto sobre su realización como sobre los resultados que han obtenido.

Para poder contar con una mirada general a la población norteamericana, el estudio tiene acceso a 4 investigaciones distintas. Dos de ellas reúnen datos de individuos a nivel nacional, mientras que el otro par se maneja de forma regional en Nueva York y Chicago. En total, se ha hecho un muestreo colectivo de más de 20 mil personas con las que sustentar los resultados encontrados.

Entre dichos resultados, uno de los más resaltantes tuvo que ver con los síntomas de Alzheimer y la preocupación por estarlos desarrollando. De hecho, mientras más preocupada estuviera la persona por ellos, más posibilidades parecía desarrollar de tenerlos realmente.

¿Cómo pudieron explicar esto? Simple, fue acá donde Hill y su equipo debieron dar un largo vistazo al pasado para encontrar las respuestas que buscaban.

Efecto dominó: preocupación, depresión, Alzheimer

Según comenta Hill, esta investigación se ha convertido en la primera del área en dar una mirada longitudinal tan prolongada en el tiempo. Gracias a este formato, los científicos han tenido la oportunidad de observar las relaciones entre los cambios actitudinales de los individuos y la indecencia del Alzheimer.

En el medio de esta relación se han identificado dos posibles marcadores que podrían indicar tempranamente el Alzheimer: la preocupación y la depresión.

“Deberíamos inquietarnos si alguien está preocupado por la memoria, incluso si nuestras pruebas cognitivas muestran un rendimiento normal. [Ya que] Esto podría predisponer a las personas a desarrollar síntomas depresivos y aumentar su riesgo de deterioro cognitivo”, explicó Hill.

Como resultado de la depresión, las personas suelen comenzar a aislarse, cortar los vínculos sociales y separarse de actividades grupales o recreativas. Así el individuo entra en un estado de soledad que favorece la pérdida paulatina de la capacidad cognitiva. En consecuencia, a la larga la propensión a desarrollar Alzheimer aumenta.

 “Preocupaciones”, tan importantes como los propios indicadores a la hora de diagnosticar Alzheimer

“Necesitamos averiguar quién tiene más probabilidades de estar predispuesto a estos síntomas depresivos cuando su memoria empeora”, afirmó también Hill.

Ya otras investigaciones han señalado al pensamiento negativo repetitivo como un factor de riesgo para el desarrollo de este trastorno neurodegenerativo. Por este motivo, se puede ver una relación entre las personas con una tendencia mayor a preocuparse de forma excesiva por estar perdiendo la capacidad de recordar.

Incluso antes de que se manifieste la depresión, la preocupación por sí sola podría ayudar a los médicos a identificar tempranamente el Alzheimer. Por lo que, es importante que las nuevas evaluaciones diagnosticas no solo presten atención a las habilidades cognitivas de los pacientes, sino también a su emocionalidad y se apoyen en la psicología para determinar qué personas podrían estar en más riesgo.