mujer con mano en el cuello en señal de dolor

Ciertas experiencias nos hacen más tolerantes y resilientes que otros, ¿pero cuántos imaginarían que el simple hecho de estudiar podría hacer la diferencia? Como evidencia, un nuevo estudio que encontró que los estadounidenses con educación superior experimentan menos dolor que personas sin formación.

La mitad de los estadounidenses entre 30 y 49 años experimenta dolor

En nuestra sociedad existen una variedad de factor sociales que provocan dolor a las personas. Sin embargo, este aspecto ha sido poco estudiado, a pesar de que tiene un gran impacto sobre la calidad de vida de las personas.

Los investigadores de Western University se interesaron por determinar los factores que influyen en la prevalencia del dolor, y para sorpresa de muchos, la educación figuró entre ellos.

El equipo de investigación extrajo los datos de la Encuesta Nacional de Entrevistas de Salud de EE.UU. recolectados entre 2010 y 2017. Tras revisarlos, descubrieron que la mitad de los estadounidenses de 30 a 49 años informaron dolor en al menos uno de los cinco sitios clave del cuerpo. Estos son: la espalda baja, las articulaciones, el cuello, la cara/mandíbula o la cabeza.

Prevalencia de dolor entre estadounidenses según su educación

mujer con libro recibiendo educación con mano en la cabeza y expresión de dolor
Los estadounidenses que no terminaron su educación experimentan más dolor que los que tienen títulos universitarios.

Pero al indagar en sus niveles educativos, encontraron una especie de conexión entre estos y su malestar. Aquellas personas que no terminaron sus estudios universitarios, o que tenían una certificación de equivalencia de escuela secundaria por haberla abandonado en otro momento (GED), reportaron una cantidad sorprendentemente alta de dolor.

De hecho, los estadounidenses con GED informaron un nivel más alto de dolor, representando un 61.8 por ciento de los casos. Los siguieron aquellos con títulos vocacionales, con 53,3 por ciento; los desertores de la escuela secundaria sin credenciales, con 51,5 por ciento; y los graduados de escuela secundaria con 50,9 por ciento.

En cambio, los adultos estadounidenses con educación y título universitario tuvieron una prevalencia de dolor considerablemente menor; de 45 por ciento entre los que recibieron un título de pregrado, y 43,9 por ciento entre los que tenían un título avanzado.

Dolor podría estar asociado a características psicológicas

En cierta forma, estos resultados sorprendieron a los investigadores. A pesar de que la diferencia no fue tan grande entre los que completaron la universidad y los que no, la educación pareció ser un factor clave en la prevalencia del dolor entre los estadounidenses.

Por el momento, no hay una explicación concreta para estas diferencias; sin embargo, la profesora de sociología occidental Anna Zajacova, dice que podrían estar involucradas “características psicológicas” que no captó en su estudio.

Aunque no ir a la universidad no necesariamente que habrá menos oportunidades o menos calidad de vida, para algunas personas es un golpe fuerte a sus expectativas. Otras, en cambio, reconocen que no les interesa recibir educación superior.

“Tal vez sea una combinación de esperanzas frustradas. Tal vez se sienta estigmatizado por haber abandonado la escuela secundaria o la universidad. Pero esto es en gran parte una especulación. Aún no sabemos por qué tienen más dolor de lo esperado, pero es una señal un área de estudio adicional”.

Sin lugar a dudas, este estudio nos recuerda que detalles tan mínimos y que parecen tan bien estipulados pueden incidir en la calidad de vida de las personas. Con esta evidencia, y la de los estudios futuros sobre el dolor, los expertos podrían desarrollar intervenciones con un mejor enfoque para abordarlo.

Referencia:

The Relationship Between Education and Pain Among Adults Aged 30–49 in the United States. https://www.jpain.org/article/S1526-5900(20)30034-1/fulltext