Fotografía en blanco y negro de hombre joven con chaqueta de cuero sentado en una silla en medio de un espacio de piso y paredes oscuras. El hombre recuesta su cabeza de la silla y mira hacia arriba mientras deja salir un poco de humo por su boca del cigarrillo que sostiene en su mano derecha.
Vía PickPik.

Actualmente, en países como Estados Unidos se cuentan al menos 25 millones de fumadores regulares. De estos, al menos un 20% reportó haber empezado a fumar antes de los 15 años. Con el paso del tiempo y la llegada de los cigarrillos electrónicos, estos números están aumentando. Por este motivo, con la finalidad de conocer las consecuencias que esto tiene en la salud, nos encontramos con el reciente estudio publicado en JAHA sobre la relación entre el hábito de fumar y la muerte prematura.

Según el estudio publicado en la revista propiedad de la American Heart Association, mientras más joven sea la persona cuando comienza a fumar mayor será su riesgo de morir prematuramente. Sin embargo, los investigadores también han visto que, si se supera el tabaquisto tempranamente, las oportunidades de supervivencia aumentan.

En la actualidad, en EE.UU. al menos 100 mil fumadores fallecen anualmente debido a causas relacionadas con enfermedades cardiovasculares. Ahora, con la información provista en este estudio, las autoridades podrían contar con las bases para intentar hacer un cambio al respecto. Uno que, además, no solo podría beneficiar a esta generación sino también a las siguientes.

Sobre la mortalidad y el tabaquismo

La investigación estuvo a cargo del epidemiólogo y autor principal Blake Thomson, de la Universidad de Oxford en Inglaterra. Bajo su dirección se recopilaron datos de la Encuesta Anual Nacional de Entrevistas de Salud de EE. UU. desde 1997 hasta el 2014.

Con estos datos, se examinaron los antecedentes médicos de más 390.929 personas. De entre ellas, se descartó a aquellas que eran fumadores ocasionales. Con esto, prevalecieron dos grupos: aquellos que nunca había fumado y quienes eran fumadores habituales.

Dentro de esta dicotomía resultante, el rango de edad fue desde los 25 a los 74 años, lo que dio una media de la muestra de 47 años. Por su parte, el total del censo mostró una ligera prevalencia de mujeres (representando estas el 56%).

De entre ambos grupos, 4.479 personas fallecieron antes de llegar a los 75 años. Acá un 58% era no fumador, el otro 23% era exfumador y el 19% era fumador activo. A pesar de que en números crudos hubo más bajas por problemas cardiovasculares entre quienes no fumaron, la investigación reveló igualmente que el riesgo individual de muerte prematura seguía siendo mucho mayor en los grupos de fumadores activos. Un detalle que se corroboró cuando los investigadores cotejaron sus resultados con estudios realizados en Cuba, Reino Unido, Australia y Japón.

Fumar durante la infancia/adolescencia: un disparador peligroso de los casos de muerte prematura

“La edad a la que una persona comienza a fumar es un factor importante que a menudo se pasa por alto, y quienes comienzan a fumar a una edad temprana tienen un riesgo especialmente alto de morir prematuramente a causa de una enfermedad cardiovascular”, comentó Thomson.

Dentro del 19% que falleció antes de los 75 años de edad, el 2% se había vuelto fumador antes de los 10 años; mientras que otro 19% había fumado por primera vez entre los 10 y los 14. En estos casos, el riesgo de morir prematuramente por fumar era casi tres veces mayor para ellos que para los individuos de control no fumadores.

Ya entidades como la Organización Mundial de la Salud han advertido sobre los peligros de fumar, entre los que se incluye el riesgo de enfermedad coronaria, una afección cardiaca bastante común. Sin embargo, es en esta investigación que se ha podido apreciar esto con mucha más claridad.

Igualmente, su estudio incluso ha ido más allá para averiguar qué factores podrían motivar este creciente riesgo de mortalidad. Según él, el simple acto de dejar de fumar podría mitigar las probabilidades de tener una muerte prematura. De hecho, han determinado que mientras más temprano se haga mejor. Como un ejemplo, el riesgo de morir prematuramente para un individuo que deja de fumar a los 40 años disminuye en un 40% en comparación con otro que no abandone el tabaquismo.

Dejar de fumar rápidamente puede ayudar a evitar la muerte prematura

Para poder determinar las diferentes probabilidades de morir por enfermedad cardiovascular entre exfumadores dependiendo de la edad a la que dejaran de fumar, los investigadores compararon sus registros con los de los no fumadores.

En este caso, aquellos que abandonaron el cigarrillo entre los 15 y los 34 años igualaron su riesgo de mortalidad al de los no fumadores. Seguidamente, quienes dejaron el tabaquismo entre los 35 y los 44 años solo tenían un riesgo 20% mayor al del grupo control.

Por su parte, una vez cruzada esta línea, los riesgos de mortalidad comenzaron a aumentar exponencialmente. Quienes renunciaron a fumar definitivamente entre sus 45 y 54 años igualmente vieron un 60% más de posibilidades de tener una muerte prematura. Finalmente, el último grupo, que se convirtió en exfumador entre los 55 y los 64 años, mostró un 70% más de probabilidades de morir prematuramente.

Momento de aprender y cambiar

Thomson llegó a comentar que convencer a la población de dejar de fumar aún es “una de las mayores prioridades de salud a nivel mundial”. Ya se sabe que fumar puede ocasionar problemas no solo en el corazón o en los pulmones, sino también en el sistema nervioso central (generando, por ejemplo, hemorragias cerebrales mortales). Igualmente, se ha comprobado que fumar aumenta el envejecimiento facial.

Además de esto, se siguen haciendo estudios para delimitar aún más los riesgos de este vicio. Igualmente, la información actual refuerza la importancia que tiene alentar a la población a dejar de fumar –y lo beneficioso que esto puede ser si se hace desde temprano–.

“Evitar que la próxima generación fume puede salvar vidas, pero también debemos enfatizar que dejar de fumar puede salvar vidas ahora y en los años venideros”, concluye Thomson.

Referencia:

Childhood Smoking, Adult Cessation, and Cardiovascular Mortality: Prospective Study of 390 000 US Adults: https://doi.org/10.1161/JAHA.120.018431