Foto cenital de grupo de ratas topo lampiñas unas sobre otras sin dejar espacio para ver el suelo.
Vía BBC.

A pesar de que su apariencia no es lo que se denominaría atractiva, las ratas topo lampiñas tienen un lugar especial en la memoria de quienes las conocen. Detrás de la piel totalmente libre de pelaje de estas ratas, sus pequeños ojos casi ocultos por la piel y sus enormes tiendes frontales, es posible encontrar una criatura altamente habilidosa y con muchas cualidades excelentes para la supervivencia.

Para empezar, ya su organismo ha mostrado ser altamente saludable al no envejecer del mismo modo o a la misma velocidad que el resto de los mamíferos de su tamaño. Igualmente, se sabe que esta especie es capaz de resistir el cáncer y que puede soportar hasta 20 minutos sin respirar en absoluto. Por si fuera poco, su umbral de dolor es particularmente alto, lo que la hace tanto una enemiga peligrosa como una presa problemática.

Hasta ahora, se las había estado estudiando y creíamos conocer bastante sobre ellas. Sin embargo, un nuevo descubrimiento ha revelado detalles de su comportamiento social que ponen a las ratas topo desnudas, también conocidas como Heterocephalus glaber, nuevamente en otro nivel –aunque este podría ser menos impresionante y más preocupante que sus otras habilidades–.

Ratas topo lampiñas, mamíferos que actúan como insectos

Si bien estas ratas topo desnudas parecen equipadas para la guerra, su pequeño tamaño (de máximo 10 cm) les juega en contra. Por este motivo, estas criaturas han aprendido a movilizarse en manadas y vivir en madrigueras enormes, de forma que sus enormes números compensen su tamaño individual. De hecho, en actualidad, las ratas topo lampiñas son los mamíferos que viven en las colonias más extensas –llegando a contar hasta 300 miembros–.

Esto ha hecho que los científicos dibujen un paralelismo claro entre el comportamiento de estos animales y variados tipos de insectos. Otra muestra de esto se presenta en la forma en la que las manadas se manejan.

En el caso de las ratas topo lampiñas –al igual que con las hormigas o las abejas– cada colonia tiene una “reina” que puede reproducirse y da hasta 30 crías por camada. Mientras tanto, las otras hembras pierden esta capacidad y solo trabajan como cuidadoras de la reina o como obreras haciendo túneles y buscando comida. En general, su vida en manada se puede colocar en un paralelo muy cercado a la vida como parte de una colmena o de un enjambre.

Esclavitud en la sociedad de las ratas topo desnudas

Sin embargo, los paralelismos con los insectos no paran allí. De hecho, se han descubierto recientemente indicios en la naturaleza de que las ratas topo lampiñas podrían manejar sus madrigueras con sistemas de esclavitud.

En general, se sabe que pueden haber varias colonias en un mismo terrero y estas pueden invadirse entre sí por los espacios y los recursos. No obstante, los “recursos” van incluso más allá de la comida y se extienden hasta las crías.

Según apunta una nueva evidencia, estos animales podrían secuestrar a las crías de las madrigueras que invaden. Luego, dichos cachorros abducidos crecen dentro de la colonia raptora sin capacidad de reproducirse y únicamente para actuar como obreras.

Variadas especies de insectos, como la Formica sanguinea, también suelen presentar estos comportamientos. Sin embargo, solo las ratas topo desnudas parecen imitar tan cercanamente estas actitudes en el mundo de los mamíferos. Como dato curioso, podemos acotar que esto último forma parte de un fenómeno al que se le conoce como evolución convergente y se da cuando dos especies no relacionadas desarrollan las mismas características.

¿Por qué se da este fenómeno?

Pensando en los motivos por los que tantos tipos de insectos lo hacen, se llega a la conclusión de que se trata de un asunto de supervivencia. El devastar otra colonia, para empezar, elimina competencia por los recursos existentes y aumenta el territorio dominado.

Sin embargo, los beneficios no se detienen allí. De hecho, el secuestrar a la crías también puede ser una movida estratégica de las ratas topo lampiñas. Al poder hacerse con ellas desde pequeñas y quitarles su capacidad reproductiva, los nuevos aditamentos para la colmena se convierten en mano de obra que constantemente se puede utilizar para aumentar el tamaño de la madriguera o buscar comida mientras los verdaderos miembros de la manada siguen su conquista.

¿Tendencia general?

En cualquier caso, los investigadores advierten que, por ahora, sus sistemas de medición solo han logrado detectar este caso en dos crías de rata topo lampiña. Por lo que, aún no se puede saber si esta ocurrencia se trata de una excepción o de la regla.

Pero, funcionalmente hablando, a las ratas topo desnudas les convendría aumentar sus números para mejorar sus posibilidades de defensa y supervivencia. Asimismo, no sería la primera conducta que mimetizan de los insectos… Por lo que, aunque aún faltan pruebas, hay posibilidades altas de que se dé esto como un comportamiento común.

Referencia:

Inter‐colony invasion between wild naked mole‐rat colonies: https://doi.org/10.1111/jzo.12834