mosquito transmisor del parásito de la malaria sobre piel humana

Los investigadores han descubierto que el parásito de la malaria puede esconderse en la sangre humana durante la sequía. Este mecanismo le permite esperar pacientemente a que las condiciones en el exterior sean las propicias para transmitirse y cumplir con sus esfuerzos de supervivencia.

En su artículo publicado en la revista Nature Medicine, explican que el parásito altera su expresión genética de modo que pueda sobrevivir en el torrente sanguíneo humano sin ser detectado. De este modo, cuando inician las lluvias y los mosquitos que lo transmiten se vuelven más activos, tiene más probabilidades de sobrevivir.

Parásito de la malaria se transmite más durante la temporada de lluvias

Muchas enfermedades transmitidas por mosquitos se hacen más comunes en las temporadas de lluvia que, particularmente en África occidental, ocurre entre julio y diciembre. El agua estancada constituye el escenario propicio para que los mosquitos proliferen, y con ello, los casos de enfermedades como la malaria.

Sin embargo, los investigadores aún no tienen claro cómo es que el parásito Plasmodium falciparum, responsable de esta afección, sobrevive durante la estación seca. Al durar casi seis meses, los estanques de agua son menos numerosos, y los mosquitos tienen menos hogares en los que multiplicarse.

La evidencia de ello la encontramos en los registros de la República de Malí. Durante las temporadas de lluvia de 2017 y 2018, el país registró 386 y 347 casos de malaria con fiebre respectivamente. En cambio, en las temporadas de sequía, solo se diagnosticaron 12 casos con fiebre en 2017 y cinco casos en 2018.

En vista de ello, surgió interés por comprender lo que hay detrás de diferencias tan drásticas. ¿Cómo hace el plasmodium para transmitirse en ausencia casi total de mosquitos? Entonces los investigadores de la Universidad de Heidelberg en Alemania siguieron a 600 personas portadoras del parásito en Malí; les tomaron muestras, las analizaron y luego las compararon.

Sangre humana, el refugio del parásito de la malaria durante la sequía

Así descubrieron que, durante la temporada de lluvias, los parásitos producen una molécula que hace que sea más probable que los glóbulos ojos se adhieran a los vasos sanguíneos. De este modo, las células que los contienen tienen una menor probabilidad de viajar al bazo, un órgano que funciona como un filtro de sangre en el que se retiran los glóbulos rojos dañados o enfermos.

Pero la dinámica es diferente durante la estación seca. Los parásitos ya no producían las moléculas que afectaban a los glóbulos rojos, por lo que era menos probable que estos se adhirieran a las paredes de los vasos sanguíneos. Entonces la mayor parte de las células infectadas viajaron al bazo, donde se degradaron, reduciendo significativamente la población de parásitos.

Los investigadores explican que los niveles de parásitos que causan la malaria en el torrente sanguíneo quedaban tan bajos que no podían causar enfermedad ni desencadenar una respuesta inmune. Sin embargo, estaban presentes en la sangre.

“Lo que el parásito ha encontrado aquí es una especie de punto óptimo”, dice Silvia Portugal, autora del estudio. Este le permite permanecer escondido, y por consiguiente, sin ser atacado por tratamientos, durante varios meses hasta que las condiciones se hacen más amenas para su regreso.

La lucha contra la malaria no se limita a tratar a las personas enfermas

A pesar de que el paludismo es una enfermedad antigua, los investigadores aún se esfuerzan por comprender con mayor profundidad los factores que influyen en su propagación. “Para lograr algo cercano a la eliminación de la malaria, no será suficiente enfocarse en las personas que se enferman”, añade la autora.

“Si pudiéramos limpiar estos reservorios durante la estación seca y reducir la cantidad de parásitos que tenemos cuando regresan los mosquitos, podría ser una intervención”, concluyó. Pero sabemos que no es tarea fácil, sobre todo cuando las medidas básicas de prevención siguen siendo muy difíciles de implementar en las zonas más afectadas.

Referencia:

Increased circulation time of Plasmodium falciparum underlies persistent asymptomatic infection in the dry season. https://www.nature.com/articles/s41591-020-1084-0