Representación de la Luna que emana un tono azul y está rodeada de estrellas.
Vía Pixabay.

Este 26 de octubre, la NASA ha confirmado al mundo la presencia de agua en la Luna. Una superficie que se pensaba seca hasta los años noventa, pasó primero a ser la poseedora de grandes fragmentos de hielo en su superficie y posiblemente en sus capas inferiores. Asimismo, para el 2009, se sospechaba que dicho hielo estaba conformado en realidad por grupos de hidroxilo (OH) y no por H2O. Ahora, este 2020 finalmente la ciencia puede afirmar con seguridad que hay agua en la superficie lunar.

La NASA comprueba que hay agua congelada en la Luna

A pesar de que el gran anuncio de la confirmación de agua en la Luna apenas llegó a nuestros oídos hoy, este estudio ha estado en camino por años. De hecho, específicamente las “imágenes” que llegaron a revelar la presencia de H2O en la superficie lunar se tomaron el 31 de agosto de 2018, desde un Boeing 747 que volaba a aproximadamente 13.000 metros de altura.

El estudio publicado hoy en Nature Astronomy mostró que fue gracias a la acción de SOFIA (Stratospheric Observatory for Infrared Astronomy), el Boeing modificado que llevaba consigo un telescopio reflector. Desde su máxima altura, el equipo apuntó su mira al cráter Clavius, de unos 200 km de diámetro y ubicado cerca del polo sur de la Luna.

Gracias a las imágenes infrarrojas captadas, se pudo determinar que efectivamente el hielo detectado años antes no era OH, sino que efectivamente se trataba de H2O.

Pero… ¿cómo llegó el agua allí?

Esta es una de las preguntas que fácilmente podrían llegar a nuestra mente. Afortunadamente, los autores del estudio ya nos tienen una respuesta. Según su percepción, el agua en la superficie lunar pudo haberse dado por una mezcla de factores.

En primer lugar las temperaturas bajo cero a las que se mantiene la superficie favorecen la congelación del H2O apenas este se manifiesta. Sin embargo, para manifestarse requiere primero de la ocurrencia de la reacción química entre el hidrógeno y el oxígeno.

Desde la perspectiva de los investigadores, las colisiones menores de algunos asteroides pequeños sobre la superficie (donde debían estar ubicados cristales de OH) podrían haber hecho suficiente presión como para desencadenar la reacción química y crear agua. Sin embargo, esta rápidamente volvió a “cristalizarse” junto con el OH remanente y el resto de los materiales de la Luna.

¿Es seguro beber agua lunar?

Sí. Efectivamente, la NASA ha comprobado que el agua de la Luna es, en esencia, igual a la que podemos encontrar en la Tierra, por lo que podríamos beberla –y usarla como combustible para cohetes– sin problema. Sin embargo, como el agua de la superficie lunar no se encuentra aislada, igual será necesario llevar a cabo procesos de descontaminación para eliminar materiales tóxicos como el mercurio antes de que se la pueda consumir.

Más agua de la que esperábamos

En un segundo estudio, también publicado hoy en Nature Astronomy por investigadores de la NASA, se ha tocado específicamente el tema de las “trampas de agua lunares”. Estas básicamente se definen como cráteres en los que el H2O cae y queda “atrapado” como hielo debido a las bajas temperaturas (-241°C) dentro del cráter.

Hasta hace poco, se pensaba que la mayoría de estos solo estaban en el lado oscuro de la Luna, allí donde los rayos del Sol no podrían cambiar la temperatura de la superficie. Sin embargo, los datos obtenidos con la sonda lunar LRO de la NASA han permitido a este segundo equipo de investigadores el poder estimar el número de “trampas de agua lunares” en nuestro satélite natural.

Según sus cálculos, al menos el 0.15% de la superficie debería tener presente alguna versión grande o pequeña de dichas trampas. Esto implica que 40,000 km2 de la Luna deberían tener hielo del que es posible extraer cantidades decentes de agua.

De hecho, la primera investigación incluso señaló que solo en el área del polo sur podría haber hasta 600 millones de toneladas de agua aprovechables. Ahora, el segundo anuncio solo aumenta más este número y distribuye más los espacios para un posible alunizaje tripulado.

El futuro de las misiones espaciales

Con esta nueva información, las misiones espaciales planeadas por la NASA para los próximos años podrían tener un peso mucho mayor al esperado. Misiones espaciales como Artemisa, que buscan poner a la primera mujer y a otro hombre en la Luna en el 2024, podrían convertirse en el inicio de una esperada “Estación espacial lunar”, por la que la NASA y otras agencias espaciales han comenzado a cooperar.

La posibilidad de contar con una fuente de agua en la Luna finalmente abarataría los costos para los viajes de la NASA. Sobre todo pensando que cada nuevo kilo sumado implica una inversión de un millón de dólares. Ahora, si se pueden extraer toneladas de agua de la superficie lunar, será posible no solo hacer más viajes, sino alargarlos al usar a nuestro satélite natural como un punto para hacer escala. Ya que se podría usar el oxígeno y el hidrógeno del H2O lunar para fabricar más combustible y hacer rutas más largas –como la del esperado viaje a Marte–.

Para poder llevar a cabo esta meta, la NASA ya ha programado una misión para enviar un rover a que estudie el cráter Clavius en el 2024.

Referencias:

Molecular water detected on the sunlit Moon by SOFIA: doi: 10.1038/s41550-020-01222-x

Micro cold traps on the Moon: doi: 10.1038/s41550-020-1198-9