Hombre con traje y máscara protectora en medio de un taller trabajando con una lijadora automática sobre una pieza de metal.
Vía Pikrepo.

Por lo general, vemos el trabajo físico diario como una oportunidad de mantener al cuerpo ejercitado y sano. Sin embargo, recientes investigaciones podrían llevarnos a ver todo lo contrario. De hecho, según los más recientes hallazgos de la ciencia, el hacer esfuerzo físico diariamente podría aumentar más del 50% el riesgo de los hombres de sufrir demencia.

Ya sabemos que otros factores como la obesidad en la juventud pueden aumentar las posibilidades de tener demencia en la adultez. Sin embargo, esta es la primera vez que se prueba que el esfuerzo físico también podría tener un efecto negativo la salud.

En la actualidad, sabemos que la tasa de mortalidad por demencia es más alta de lo que se esperaba y, como tal, esta es entonces un problema de salud al que debemos estar atentos. Con la intención de brindar un poco más de información sobre el tema, los autores no solo compartieron sus resultados, sino que hicieron su propio set de recomendaciones.

Los hombres que realizan esfuerzos físicos diarios tienen más riesgo de demencia

La investigación se llegó a cabo en una muestra de 4.721 hombres daneses cuyos datos fueron tomados en los setenta por el Copenhagen Male Study (CMS). Dentro del estudio también entraron los nombres de al menos 14 grandes compañías de Dinamarca.

Una vez obtenidos los datos, los científicos de la Universidad de Copenhague pasaron a clasificar el grupo de hombre entre aquellos con trabajos activos y quienes tenían labores sedentarias. Luego de esto, analizaron los récords médicos de cada individuo para saber si desarrolló demencia en su vida.

Luego de esto, rápidamente se pudo ver un patrón cuando en el grupo de los hombres que hacían esfuerzo físico, al menos el 55% de estos había desarrollado la condición.

Pero… ¿la actividad física no debería ser buena?

En general, como dijimos, se ha planteado que la actividad física es buena. Sin embargo, esta debe ser “la correcta”. Kirsten Nabe-Nielsen, profesora del departamento de salud pública de la Universidad de Copenhague, comenta que:

“Antes del estudio asumimos que el trabajo físico duro estaba asociado con un mayor riesgo de demencia. Es algo que otros estudios han intentado probar, pero el nuestro es el primero en conectar las dos cosas de manera convincente”.

Con esto, hace ver que ya existía la sospecha de que el trabajo físico no era tan beneficioso como el ejercicio físico realizado fuera de las horas laborales. Según los investigadores, en este estudio finalmente se han encontrado una relación clara entre el riesgo de demencia y el esfuerzo físico prolongado por motivos laborales. Asimismo, es por esto también que Nabe-Nielsen insiste en lo vital que resulta entonces aprender a diferenciar entre el buen ejercicio y el mal ejercicio.

“Buena” actividad física y “mala” actividad física

Para ejemplificar su punto sobre la separación entre los diferentes tipos de trabajos físicos para los hombres, Nabe-Nielsen comenta:

“Por ejemplo, la guía de la OMS [Organización Mundial de la Salud] para prevenir la demencia y las enfermedades en general menciona la actividad física como un factor importante. Pero nuestro estudio sugiere que debe ser una ‘buena’ forma de actividad física, lo que el trabajo físico duro no lo es”.

Con esto nuevamente hace la diferenciación para dejar claro que, por ejemplo, un hombre que va al gimnasio cada día y entrena su cuerpo de la forma correcta no tiene que temer a la demencia más que el promedio. Por otro lado, otro que solo hace esfuerzo físico cuando trabaja y sobreejercita su cuerpo constantemente sí puede verse en más riesgo de sufrir demencia.

¿Por qué los hombres que realizan trabajos físicos tienen más riesgo de demencia?

A este punto podríamos preguntarnos qué tiene que ver una cosa con la otra, sabiendo que la demencia es un desorden neuronal y el trabajo físico no implica un desgaste particular de estas redes. Acá la respuesta sería simple: el corazón y el cerebro también se cansan.

A pesar de que no se estudió esta parte como tal dentro de la investigación, los científicos tienen sus propias hipótesis. Por ejemplo, se plantea que los trabajos físicos excesivos en hombres pueden terminar generando problemas de circulación por el abuso a organismo que terminan generando fallas en el corazón. Desde acá, si nuestros latidos son irregulares o no lo suficientemente fuerte, el cerebro no recibirá el oxígeno que necesita y poco a poco comenzará a deteriorarse.

¿Qué hacer ahora?

Los investigadores consideran que esta información que ofrecen da pie para dos caminos igualmente importantes. Por un lado, es necesario continuar los estudios para entender el verdadero por qué detrás de la relación entre el esfuerzo físico “malo” y el mayor riesgo de demencia en hombres.

Igualmente, el otro lado va de cara a las empresas y organismos de salud reguladores. Con esta nueva información deberían comenzar a poner en práctica cambios para que los trabajadores realicen trabajo físico “bueno” en lugar de contribuir para el deterioro paulatino de su organismo.

Referencia:

The effect of occupational physical activity on dementia: Results from the Copenhagen Male Study: https://doi.org/10.1111/sms.13846