Retrato a color de Ada Lovelace sobre fondo morado con pinceladas doradas.

El mundo de la programación informática cobra cada vez más importancia en la actualidad, ya que nos encontramos en medio de una nueva realidad digitalizada en la que las plataformas que utilizamos diariamente pertenecen al reino de lo virtual. Pero… ¿sabemos dónde nació todo este movimiento? Tomemos un momento para recordar a Ada Lovelace, la primera programadora del mundo, que creó el primer algoritmo para computadora antes de que estas fueran oficialmente inventadas.

Infancia y cómo su curiosidad se convirtió en amor a las matemáticas

Rostro de Ada Byron durante su infancia, en blanco y negro.

Ada Lovelace, para entonces conocida como Ada Augusta Byron, o Lady Byron, fue fruto del matrimonio entre el poeta Lord Byron y Annabella Milbanke Byron. La pareja no duraría mucho y Lord Byron, quien habría descrito a su esposa como la “Princesa de los paralelogramos” se separaría de ella cuando Ada era apenas una bebé.

Como consecuencia, Lady Byron crecería sin haber conocido a su padre, todo mientras su madre se esforzaba por evitar que el “legado” de los Byron siguiera a través de su hija. Debido a esto, se esforzó por encaminar a la pequeña Ada por el camino de las ciencias y las matemáticas, un rumbo que esta aceptó gustosa.

Grabado de Ada Byron en blanco y negro.
Ada Byron de niña (Grabado).

Ada nació el 10 de diciembre de 1815 en Piccadilly Terrace de Londres –aunque entonces se lo conocía como Middlesex–. Desde pequeña, tuvo como tutora a Mary Somerville, una divulgadora científica y matemática de la época que se volvería su amiga por el resto de su vida.

Las enseñanzas de Somerville llenarían rápidamente a Ada con un fuerte amor por las ciencias exactas. Específicamente, las matemáticas serían unas de sus grandes pasiones –unas que reforzaría una y otra vez durante los periodos que debió permanecer en cama debido a su delicada salud–.

Por su parte, trabajaría también en profundizar sus conocimientos de forma autodidacta. Luego, al entrar a la Universidad de Londres, entraría en contacto con el matemático-lógico Augustus De Morgan, quien se convertiría en otro de sus profesores y mentores para el desarrollo de los estudios avanzados de cálculo.

‘Flyology’, el sueño de volar

Retrato a color de Ada Byron.
Retrato pintado por Alfred d’Orsay, 1822.

Un dato particular sobre la pequeña Ada es que, a pesar de su fuerte formación en ciencias, su mente también tuvo siempre una chispa de creatividad que la hizo excesivamente soñadora –al menos a ojos de su madre–. Tan solo a los 11 años, con una organización propia del método científico, Ada creó un diario llamado ‘Flyology’ dedicado a sus estudios e invenciones para conseguir su deseo de volar.

Ada se mantuvo realizando experimentos y prototipos de máquinas basados en la anatomía de las aves hasta los 12 años. Para entonces, su madre cortaría sus nacientes alas instándola a que no descuidara sus otras historias. En ese entonces, la pequeña Ada no llegó a volar como soñaba. Sin embargo, su imaginación siempre activa no se detuvo. En el futuro, fue justamente esta capacidad innata de ver más allá la que le permitió dejar su huella para siempre en nuestra historia.

El viaje comienza: Ada conoce a Charles Babbage

Retrato a color de Ada Lovelace, la primera programadora de la historia.

A sus 17 años, el 5 de junio de 1833, Ada Byron debutaría en una fiesta de la alta sociedad londinense. En esa misma ocasión, el famoso matemático Charles Babbage también estaría allí, presentando al mundo su “máquina de diferencias”. Básicamente se trataba de un aparato capaz de realizar cálculos fiables y exactos con girar una manivela.

A pesar de que el resto de la fiesta no estaba muy interesado en la presentación de Babbage, que nunca fue muy popular, la chista de curiosidad en Ada se encendió de inmediato. Sería acá dónde nacería el primer contacto que propulsaría el nombre de Ada Lovelace a la historia como la primera programadora informática del mundo.

La curiosidad de Lady Byron fue tal que su propia madre la llevó varios días más tarde a una demostración que Babbage daría en su casa. Luego de esto, el matemático y la prodigio compartirían un intercambio de correspondencia constante desde el 10 de junio de 1835 hasta el 12 de agosto de 1852.

Ada: de Byron a Lovelace

Para 1835 la vida de la prodigio daría otro giro al casarse con el octavo barón del rey, William King. Por un tiempo, se alejó de sus estudios para actuar como esposa y cuidar a sus tres hijos. En 1838, Lady King pasó a convertirse en condesa, llegando finalmente a ser conocida como Ada Lovelace. A pesar de esta breve pausa, el amor de Ada por las matemáticas no permitió que se mantuviera alejada de estas por mucho.

La “máquina analítica”

Imagen de la computadora creada por Charles Babbage (una máquina más parecida a un viejo radiador que a una computadora actual).
La “computadora” de Charles Babbage y Ada Lovelace.

Entrando en 1840 se daría la siguiente gran interacción entre Babbage y Lovelace una vez este le presentara sus diseños de la “máquina analítica”. En teoría, el profesor británico de matemática esperaba que esta se convirtiera en una herramienta con la que calcular los números de Bernoulli.

Sin embargo, Ada Lovelace vio mucho más en esta máquina. Por esa misma época, un artículo divulgativo en francés sobre el prototipo se daría a conocer como ‘Notions sur la machine analytique de Charles Babbage’ y fue escrito por el matemático Luigi Federico Menabrea en 1842. No obstante, sería la traducción de 1843 realizada por Ada –que aumentaría el volumen de la nota por otras 3 páginas debido a sus propios comentario– la que realmente presentaría al mundo la “máquina analítica” y explicaría a este tanto su funcionamiento como sus posibilidades.

Ada Lovelace, la programadora que nos enseñó cómo “dar instrucciones” a las computadoras

Es acá donde la mente creativa y visionaria de Ada intercedió para convertirla en la primera programadora de nuestra historia. Dentro de sus escritos, ella no solo habló de la máquina y cómo esta “tejía” patrones algebraicos para realizar sus cálculos, sino cómo dichos esquemas del tejido podrían modificarse no solo para llevar a cabo operaciones matemáticas, sino también para realizar todo otro tipo de actividades.

Hoja original con el algoritmo creado por la programadora Ada Lovelace.
Diagrama de la nota G. Este se convertiría en el primer algoritmo publicado en el mundo.

Para representar esto, creó un plan detallado para crear tarjetas perforadas que ayudaran a la máquina a “tejer” las diferentes acciones. A este se le conoció como “nota G” y hasta ahora se considera primer programa de computadora publicado.

Una mente demasiado avanzada para su siglo

Retrato de Ada Lovelace colocado frente a página con distintas fórmulas matemáticas.

La invención de Babbage apenas llegaría a tener una pequeña parte de sí misma construida en el mundo real. Por lo que, en aquel entonces, sus ideas no llegarían a ser conocidas por toda la sociedad.

Igualmente, ni Lovelace ni Babbage gozaban del favor o apoyo de un gran sector de la sociedad londinense. Por este motivo, gran parte de sus esfuerzos individuales se vieron cegados. Luego, cuando Lovelace le ofreció una sociedad a Babbage este la rechazó. Desde entonces, las dos mentes que podrían haber dado nacimiento a la informática comenzaron a separarse.

Boceto de rostro de Ada Lovelace junto a diseños de planos y fórmulas matemáticas como representación de su labor como programadora.

El 27 de noviembre de 1852 la condesa de Lovelace se despide del mundo en Marylebone, Londres. A sus 36 años, Ada Lovelace da su último respiro al caer víctima del cáncer de ovario. Sus últimos años no fueron los más productivos tras haber caído en el vicio de las apuestas y comenzar a abusar de los opiáceos para lidiar con los dolores de su enfermedad.

De todos modos, con lo ya creado en su juventud Ada Lovelace se convirtió en la primera programadora del siglo IXX. Un detalle particularmente impresionante cuando recordamos que las primeras verdaderas computadoras no llegarían a nosotros sino hasta el XX. Mentes como las de Alan Turing y las de Grace Hopper darían vida a los primeros prototipos y el mundo de la computación finalmente vería su génesis. Sin embargo, casi 100 años antes que ellos, Lovelace ya había sentado un precedente.

Reconocimientos a Ada Lovelace, la primera programadora de la historia

Doodle de Google dedicado a Ada Lovelace.
Doodle de Google dedicado a Ada Lovelace en el 2012 por su aniversario 197.

En su momento, el genio y la inventiva de Ada no fueron apropiadamente reconocidos en la sociedad. Sin embargo, el tiempo se encargó de reinvindicarla al punto de que finalmente se reconoce a Ada Lovelace como la primera programadora informática.

No obstante, incluso ahora existen historiadores que no la reconocen y otorgan el crédito de sus escritos a Babbage. Afortunadamente, a pesar de estos esfuerzos, el intelecto de Ada sigue siendo reconocido.

En la actualidad también existe un lenguaje informático conocido como ‘Ada’. Todo en honor a la memoria de la madre del primero de estos algoritmos.

Su influencia en el mundo moderno ha sido tal que incluso se ha definido el segundo domingo del mes de octubre como el día de Ada Lovelace. Esta fecha se ha celebrado cada año desde su proclamación en el 2009. Allí, para honrar su memoria se reconocen los esfuerzos de las mujeres en los campos de las ciencias como las matemáticas, la física, la química y la biología.

Lovelace como representante de la mujer en las ciencias

Habitación de museo con retrato de Ada Lovelace colocado al fondo más las máquinas de Charles Babbage.

El día de Ada Lovelace fue propuesto, fundado y patrocinado originalmente por la científica Suw Charman-Anderson. Como motivación para esto, explicó que considera que Lovelace es no solo un ejemplo de las capacidades de las mujeres en el mundo de la ciencia, sino que se trata de una figura que otras jóvenes que incursionan en este ámbito pueden ver, admirar y seguir como un modelo para permitir que su curiosidad las guíe nuevas invenciones.

“(…) todavía hay personas que buscan desacreditar sus logros. Es algo con lo que muchas mujeres que trabajan en tecnología están muy familiarizadas. Podemos mirar a Ada y reconocer que nuestros propios desafíos son similares a los de ella, y sus logros son el tipo de cosas por las que nos esforzamos”, dijo Charman-Anderson a The New Yorker.

Gracias a Ada, podemos pensar en reconocer el rol de la mujer en la ciencia y se abren las puertas para muchos otros ejemplos de los logros revolucionarios que ellas han podido tener en este campo.

Nombres como Marie Curie son altamente reconocidos en el mundo. Pero esta se trata de la excepción y no de la regla. Otras féminas como Mileva Maric Einstein, Hedy Lamarr, Frances Glessner Lee, Miriam Michael Stimson y Ángela Ruíz Robles (Doña Angelita), solo por mencionar algunas, son otras grandes contribuyentes al mundo de las ciencias, la matemática y la informática. Sin embargo, no han tenido la notoriedad que se merecen en el mundo. Ejemplos más recientes de esto también se ven en el caso de Jocelyn Bell Burnell, a quien incluso se le negó un premio Nobel.

El camino que queda por recorrer

La figura de Ada Lovelace y lo que representa que ella sea la primera programadora de la historia la convierten en un ícono. Gracias a este, se puede luchar por el reconocimiento de los aportes de las mujeres en los campos de la ciencia y podemos ver cómo casos como el merecido reconocimiento a Katherine Johnson “la calculadora humana de la NASA” o a Andrea Ghez, ganadora del Nobel de física 2020, se hacen más comunes.

El mundo está cambiado despacio. Pero lo está haciendo, en parte gracias al impulso que han dado estas mujeres al hacer la diferencia en sus tiempos y, en parte, por el esfuerzo que ahora hacemos como sociedad para darles el reconocimiento que se merecen. El camino aún es largo y queda mucho por transitar. Pero al menos podemos saber que, desde la época de Lovelace, hemos podido superar una gran parte de esta vía.