mano sosteniendo el signo igual

Cuando nos enseñan a sacar cuentas en papel y calculadora, una de las primeras cosas que aprendemos, además de los números, es la simbología. La cruz indica que sumaremos, el guión indica que restaremos, la equis indica que multiplicaremos… Pero antes de la equis nos topamos primero con el signo igual, que tiene un origen de cierta forma curioso.

A pesar de que es prácticamente un requerimiento en las operaciones matemáticas, el origen del signo igual está asociado a un personaje multifacético. Su nombre es Robert Recorde, un médico, teólogo, poeta y economista del siglo XVI.

Robert Recorde, un hombre adelantado a su tiempo

Robert Recorde, matemático asociado al origen del signo igual
Robert Recorde, el médico, escritor, matemático y economista que creó el signo de la igualdad en las matemáticas.

Hablamos de un reconocido médico inglés que, a pesar de su corta vida, hizo enormes contribuciones a la ciencia y las matemáticas. Entre ellas, dar origen al signo igual, que sigue usándose en nuestros tiempos.

Pero antes de hablar de ello, vale la pena conocer algunos de los pasos que lo llevarían a sus logros. Se cree que Recorde nació entre 1510 y 1512 en Tenby, Gales, y a los 14 años fue a la Universidad de Oxford, que aún en nuestros tiempos es una de las de mayor prestigio. Allí figuró como miembro del All Souls College como becario.

Con 21 años, se dedicaba a enseñar matemáticas, aunque sus objetivos en realidad eran otros. Recorde saltó de los números a las células en 1545, cuando obtuvo su título de médico en la Universidad de Cambridge, en cuyo ejercicio escribió varias obras importantes. Entre ellas, una monografía titulada The Urinal of Physick, donde detallaba toda la información que pueden extraer los médicos a partir de la orina de los pacientes.

Pero esta profesión tampoco parecía satisfacer su interés por el conocimiento, así que dio otro salto drástico, y de la medicina, pasó a la economía y las finanzas. Entonces trabajó como la controlador en la casa de monedas de Reino Unido, Royal Mint, y Contralor de Minas y Dinero en Irlanda.

Dos líneas paralelas dieron origen al signo igual

Sin embargo, Recorde tenía otra pasión que ponía en práctica sin derroche con cada profesión que ejercía, y erala escritura. Y puede que este afán por escribir fuera el detonante de su gran aporte que sentó una de las bases más importantes de la informática, y aquí empieza la historia del origen del signo igual.

Pongámonos en el lugar de Recorde, que a pesar de ser un escritor afanado, encontró irritante tener que escribir una y otra vez que una operación daba tal resultado. Sabemos que actualmente en las matemáticas, mientras más letras, más complejidad. En aquella época, mientras más letras, más tinta y tiempo.

Mientras escribía su tratado The Whetstone of Witte, una de sus obras más populares, se dio cuenta de que había escrito is equal to (es igual a) unas 200 veces. Como ya indicamos, esto consumía buena parte de su tiempo y energía (recordemos que era a mano), por lo que se las ingenió para simplificar su trabajo. En esta misma obra escribe sin ningún tipo de vergüenza:

“Y para evitar la tediosa repetición de estas palabras, es igual a, estableceré, como hago a menudo en el uso de la madera, un par de paralelos”.

Para Recorde, en el mundo, al menos en aquel momento, no había nada más apropiado que un par de líneas paralelas de igual longitud para expresar que una cosa era igual a la otra. Dos líneas paralelas, “no hay dos cosas que puedan ser más iguales”, dijo, dando origen al signo igual.

Adopción tardía del signo en las matemáticas

hoja con cuentas de suma y multiplicación con el signo igual
A pesar de su practicidad, el mundo se tomó su tiempo antes de adoptar el signo igual.

El comentario no supuso un gran lanzamiento en aquella época; de hecho, tardó un buen tiempo en popularizarse. Y es que en latín también había una palabra para ello, “aequalis”, la cual se podía abreviar como “ae” u “oe”, por lo que las paralelas no resultaron tan atractivas en un inicio.

Sin embargo, la introducción de los símbolos “+” y “-” para sumar y restar respectivamente ayudó a la adopción generalizada del signo “=” entre los angloparlantes. En algún momento las personas se dieron cuenta de que podían expresar las operaciones de forma rápida y con un mínimo gasto de tinta simplemente usando estos signos, formando así ecuaciones matemáticas.

Sin saberlo, y sin siquiera llegar a apreciarlo, Recorde dio inicio a una nueva forma de representar y usar los números. John V. Tucker, profesor de informática en la Universidad de Swansea, afirma en su libro Robert Recorde: The Life and Times of a Tudor Mathematician, que este galés sentó las primeras bases de la informática.

Después de que introdujo el signo igual, los números no serían tan vagos como antes. Ya no se trataba de estimaciones, sino de una cuantificación más exacta de las cosas. Este invento incluso forma parte del lenguaje computacional actual, siendo una pieza importante que no pueden olvidar los programadores.

Una vida corta que no dio igual a la humanidad

A pesar de ello, Recorde no vivió suficiente para apreciar el avance de su legado. De hecho, murió bastante joven a pesar de sus importantes contribuciones, y dentro de prisión de deudores tras ser acusado de difamación por un conde.

¿Quién se imaginaría que un hombre que estudiaba la orina humana e interesado en la poesía podría estar detrás de algo como el signo igual? Pues no debería sorprendernos. La historia de la humanidad está llena de personajes autodidactas y polifacéticos.

Referencias:

The strange and righteous history of the equals sign. https://arstechnica.com/science/2017/07/how-the-equals-sign-changed-the-world/

Question of the Week: Who Invented the Equal Sign, and Why? https://www.caltech.edu/about/news/question-week-who-invented-equal-sign-and-why-171