imagen con la reconstrucción de la placa tectónica que formó los volcanes del Océano Pacífico
Imagen que muestra la reconstrucción de las tres placas tectónicas del Océano Pacífico: Kula, Farallon y Resurrection. Crédito: Spencer Fuston y Jonny Wu, Departamento de Ciencias de la Tierra y Atmosféricas de la Universidad de Houston en la Facultad de Ciencias Naturales y Matemáticas.

Durante mucho tiempo, los científicos han evaluado la posibilidad de que una placa tectónica apodada Resurrección estuviera detrás de los volcanes en el Océano Pacífico. Pero apenas ahora han encontrado evidencia concreta de su existencia.

Los geólogos de la Facultad de Ciencias Naturales y Matemáticas de la Universidad de Houston publican en el Boletín de la Sociedad Geológica de América sus más recientes hallazgos. Tal parece que la teoría está más cerca de convertirse en una realidad, y puede que esta placa alguna vez fuera parte de la corteza terrestre en lo que hoy es el norte de Canadá.

Mientras más placas tectónicas, más volcanes

La capa rígida más externa de la Tierra, conocida como litosfera, se divide en placas tectónicas. Sobre ella, vemos los volcanes como formaciones muy independientes, pero estos se forman en los límites de las placas tectónicas. Esto quiere decir que, mientras más placas hay, también hay más volcanes.

Los investigadores están al tanto de dos placas interesantes en el Océano Pacífico, llamadas Kula y Farallon. Sin embargo, durante mucho tiempo han debatido la posibilidad de que exista un tercera: Resurrección. Esta idea también plantea su protagonismo en la formación del cinturón de Fuego del Pacífico, una cadena de volcanes que se distribuyen a lo largo de Alaska y el estado de Washington.

Volviendo al pasado

Para comprobarlo, los geólogos aplicaron una técnica llamada despliegue de losas, desarrollada por el Centro de Tectónica y Tomografía de la Universidad de Houston. Así reconstruyeron la estructura de las placas tectónicas en el Océano Pacífico durante la era Cenozoica temprana, que inició hace unos 66 millones de años.

Todas estas placas se sumergieron en el interior de la corteza terrestre bajo la dinámica de un proceso denominado subducción. En vista de ello, el trabajo se basó en volver al pasado deshaciendo esta subducción, extrayendo las placas subducidas de forma virtual para llegar a sus formas originales.

Gracias a este método computarizado pudieron observar cómo la Resurrección en realidad encajaba en la corteza. Jonny Wu, profesor asistente de geología en el Departamento de Ciencias de la Tierra y Atmosféricas, explicó que los límites de esta placa coincidieron con los antiguos cinturones volcánicos del Océano Pacífico.

“Cuando se ‘levanta’ de nuevo a la superficie de la tierra y se reconstruye, los límites de esta antigua placa tectónica Resurrección coinciden bien con los antiguos cinturones volcánicos en el estado de Washington y Alaska, proporcionando un vínculo muy buscado en los registros geológicos del antiguo Océano Pacífico y América del Norte”.

Para haber resucitado, primero tendría que existir. De modo que la pieza faltante en el rompecabezas tectónico de la región parece haberse encontrado.

Referencia:

Raising the Resurrection plate from an unfolded-slab plate tectonic reconstruction of northwestern North America since early Cenozoic time. https://pubs.geoscienceworld.org/gsa/gsabulletin/article-abstract/doi/10.1130/B35677.1/592051/Raising-the-Resurrection-plate-from-an-unfolded?redirectedFrom=fulltext