manos colocando vías dolorosas para el control de un bebé prematuro

Reducir el dolor que experimentan los bebés prematuros podría beneficiar el desarrollo de su cerebro durante la infancia. Una forma de hacerlo es reducir la cantidad de pinchazos que reciben para su monitoreo después del nacimiento, según un nuevo estudio publicado en la revista Neurology.

Una forma de reducir el dolor en bebés prematuros y favorece su cerebro

Los bebés que nacen de forma prematura no han cumplido con el desarrollo adecuado para salir del vientre de su madre. Es por ello que, por lo general, requieren múltiples procedimientos que los ayuden a sobrevivir mientras crecen lo suficiente. El problema es que muchos de estos, aunque necesarios, son muy dolorosos y deben hacerse todos los días.

Para monitorearlos, los médicos utilizan catéteres, también conocidos como líneas arteriales centrales y líneas venosas. Estos permiten la extracción de muestra de sangre, llevar un control de la presión arterial, nutrición y mediación de forma directa. Además, su uso implica una reducción de la cantidad de pinchazos individuales para su control.

Los investigadores indican que colocar vías en las venas y arterias centrales de la piel del bebé prematuro constituye una opción de monitoreo menos traumática para ellos. Esto debido a que reduce drásticamente la cantidad de roturas cutáneas dolorosas.

Sin embargo, existen preocupaciones sobre el riesgo de infección, lo cual limita a muchos médicos de dejar las vías durante un tiempo prudente. En vista de ello, un equipo del Hospital para Niños Enfermos (SickKids) se propuso indagar en el tema para confirmar o descartar sus beneficios.

Para el estudio, seleccionaron dos grupos de bebés prematuros, todos nacidos antes de las 28 semanas de gestación en dos hospitales distintos. El primer grupo estaba conformado por 86 bebés a los que se les colocaron vías centrales y las mantuvieron durante 14 días o más.

El segundo grupo incluía 57 bebés, también con vías centrales, pero a estos se las retiraron antes de cumplir dicho período. A estos les cambiaron las vías centrales por periféricas que necesitan ser reemplazadas casi todos los días.

Bebés prematuros con catéteres experimentaron menos dolor

Al comparar ambos grupos, descubrieron que los bebés prematuros que mantuvieron las vías centrales durante más tiempo recibieron menos pinchazos de aguja; es decir, experimentaron menos procedimientos dolorosos.

Los bebés en los que mantuvieron las vías centrales tuvieron un promedio de 34 pinchazos con agujas durante su estancia en el hospital. En cambio, los bebés en los que se retiraron antes de tiempo, tuvieron que atravesar un promedio de 91 procedimientos invasivos.

Sin evidencia de mayor riesgo de infecciones con el catéter

Los investigadores tampoco encontraron mayor riesgo de infección con el uso extendido de la vía arterial y venosa central. Tal como indica la autora del estudio, Emma Duerden:

“Nuestra investigación no sólo encontró que el uso prolongado de vías arteriales y venosas centrales se asoció con volúmenes de tálamo más grandes, sino que también encontró que el uso prolongado no se asoció con un mayor número de infecciones”.

Menos dolor, un tálamo más grande y mejor desarrollo cognitivo y motor

Ahora repasemos un poco anatomía. Nuestro cerebro tiene una estructura denominada tálamo justo en el centro, que recibe señales sensoriales del cuerpo y las interpreta como sensaciones como dolor, tacto o temperatura.

Los investigadores también escanearon el cerebro de los bebés para medir el tamaño del tálamo unas semanas después del nacimiento. Así descubrieron que los bebés que solo tuvieron 34 pinchazos de aguja o menos tenían un tálamo con un volumen de 1.233 milímetros cúbicos (mm3). En cambio, el volumen de la estructura en los bebés que pasaron por 91 pinchazos o más fue de 1.110 mm3.

Bebés prematuros con menos dolor desarrollaron mejor su cerebro

Cuando los niños tuvieron cinco años de edad completaron algunas pruebas cognitivas y motoras como parte del estudio. El objetivo era medir habilidades de pensamiento y memoria con las primeras, y medir la fuerza, el movimiento y la coordinación con las segundas.

Curiosamente, los niños que tenían un tamaño de tálamo más grande cuando eran bebés prematuros obtuvieron mejores resultados que los que lo tenían más pequeño.

Ciertos estudios han encontrado un interesante vínculo entre el volumen del tálamo y el desarrollo general del cerebro en la primera infancia. Los resultados de este estudio constituyen nueva evidencia que apoya esta asociación.

Referencia:

Association of early skin breaks and neonatal thalamic maturation. A modifiable risk? https://n.neurology.org/content/early/2020/10/21/WNL.0000000000010953