Mujer alimentando con biberón a un bebé.
Vía Pixabay.

Los microplásticos son en la actualidad un problema para la salud del ambiente en todo el planeta. Sin embargo, ahora la ciencia también ha comenzado a notar que podrían ser una amenaza directa para nosotros mismos. Como una prueba de esto, el estudio publicado recientemente en la revista Nature advierte sobre las partículas microplásticas que ingieren actualmente los bebés de forma diaria.

Ya hemos escuchado sobre los microplásticos viajando por el viento, estando en el océano, y sobre todo en el fondo marino. No obstante, han sido pocas las noticias que escuchamos de las partículas microplásticas a nuestro alrededor.

En el 2018, una investigación reportó haber encontrado muestras de microplásticos en las heces humanas. Mientras que, en el 2019 se habló de unas bolsas de té que también los liberaban. Ahora, en el 2020, se reporta que los bebés podrían estar consumiendo más de un millón de microplásticos cada día. ¿Será que finalmente reaccionaremos ante esta información?

Bebés puede consumir más de un millón de partículas microplásticas por día

Según Dunzhu Li y Yunhong Shi, principales autores del estudio realizado junto a Luming Yang, Liwen Xiao, Daniel K. Kehoe, Yurii K. Gun’ko, John J. Boland y Jing Jing Wang, comentaron que su descubrimiento era un llamado de atención debido a la diferencia sustancial entre sus resultados y los valores “normales” que estudios anteriores habían llegado a sugerir entre adultos y niños estadounidenses.

Por ejemplo, los valores de ingesta de microplásticos anuales se planteaban entre 74 y 211 mil partículas. Ahora, los resultados de su investigación realizada en bebés de 12 meses en 48 regiones distintas (cubriendo el 78% de la población mundial), arroja que el número diario de ingesta supera los 1,6 millones de partículas microplásticas.

Todo esto a partir de los biberones de polipropileno. Por lo general, se considera que este es uno de los plásticos más estables y menos contaminantes. Debido a esto, está comúnmente presente en elementos como botellas de agua o recipientes para microondas. Sin embargo, los investigadores podrían haber descubierto su talón de Aquiles.

La fuente del problema: el calor

Para su investigación los científicos siguieron las pautas del 2007 de la Organización Mundial de la Salud sobre cómo preparar adecuadamente un biberón. Según estas, se debía calentar el contenido hasta 95°C. Antes de llegar allí, los investigadores se detuvieron en 70°C y midieron la cantidad de polipropileno liberado.

A 70°C se liberaban hasta 16 millones de partículas de microplásticos por litro de agua calentado. Pero, cuando se subía esto a los 95°C recomendados, los valores podían llegar hasta la liberación de 55 millones de microplásticos por litro.

La mayoría de estos microplásticos menores de 20 micrómetros salían a la luz cuando se enfrentaban al calor. Por lo que, cuando se manipulaban los biberones con agua fría, los montos de liberación no llegaban al millón.

Para asegurar sus resultados, los investigadores incluso enviaron el experimento a un laboratorio externo para que estos lo replicaran y verificaran los resultados. Cuando estos llegaron, no fue una sorpresa ver que efectivamente se habían repetido. Lo que señaló al calor como una fuente activadora de la dispersión de microplásticos.

¿Cómo podemos proteger a los bebés de los microplásticos?

“No queremos ser alarmistas. Todavía no comprendemos completamente los riesgos para la salud humana a través de la exposición a estas pequeñas partículas de plástico, pero esta es un área de investigación que nosotros y otros equipos estamos llevando a cabo activamente”, escribieron Li y Shi en The Conversation.

Con esto, los investigadores explican que, a pesar de lo descubierto, aún es necesario que se hagan más investigaciones. Sin embargo, ya con estas bases, es innegable que deben tomarse cartas rápidas en el asunto para poder tomar acciones de forma temprana.

“Demostramos que la exposición de los bebés a los microplásticos es más alta de lo que se reconocía anteriormente debido a la prevalencia de los productos a base de PP [polipropileno] utilizados en la preparación de fórmulas y destacamos la necesidad urgente de evaluar si la exposición a los microplásticos en estos niveles representa un riesgo para la salud infantil”, destacaron los autores en su estudio.

Mientras se trabaja por esta meta, los investigadores también han buscado algunas alternativas con las que promover la salud infantil y proteger a los bebés de la exposición a microplásticos de productos de polipropileno (que abarcan el 83% del mercado). Para esto, han desarrollado algunos nuevos procedimientos e indicaciones para esterilizar e higienizar los biberones. En resumen, sus cuatro principales recomendaciones en esta área, según lo escrito por Shi y Li, son:

 [1] Enjuagar los biberones esterilizados con agua fría esterilizada.

[2] Siempre preparar la fórmula en un recipiente que no sea de plástico.

[3] Una vez que la fórmula se haya enfriado a temperatura ambiente, transferir al biberón esterilizado y enfriado.

[4] Evitar recalentar la fórmula preparada en recipientes de plástico, especialmente con un horno microondas.

Referencia:

Microplastic release from the degradation of polypropylene feeding bottles during infant formula preparation: https://doi.org/10.1038/s43016-020-00171-y