Tensiómetro marcando una lectura alta de 150/93.

La presión arterial alta es una condición que puede presentarse en todos nosotros. Sin embargo, normalmente la asociamos con las personas mayores. No obstante, la verdad es que puede incidir sobre nosotros a cualquier edad si las condiciones están dadas. Pero, como normalmente no se tiene esto en cuenta, no se presta tanta atención a los posibles efectos de la hipertensión en los adultos jóvenes.

En un estudio publicado en JAMA se habla de que uno de cada dos ciudadanos en Estados Unidos padece hipertensión. La investigación hizo un seguimiento de la población desde 1999 hasta 2017. Con esto, los científicos pudieron determinar incluso que solo el 43,7% estos realmente estaban diagnosticados y recibían los controles necesarios.

Teniendo en cuenta esto, el momento para empezar a cuidarnos de la hipertensión puede llegar antes de lo esperado. Sobre todo si formamos parte de algún grupo de alto riesgo, como por ejemplo los estudiantes de medicina, que están constantemente bajo altas presiones y mucho estrés.

La ‘asesina silenciosa’

Según describe Angel N. Desai en su artículo informativo de JAMA Patient Page:

“Hay 2 tipos de medidas de presión arterial: sistólica y diastólica. La presión arterial sistólica es la presión en las arterias cuando el corazón late, mientras que la presión diastólica es la presión en las arterias cuando el corazón descansa. La presión arterial sistólica normal es inferior a 120 milímetros de mercurio (mm Hg) y la presión arterial diastólica normal es inferior a 80 mm Hg, que en conjunto se describen como 120/80 mm Hg”.

Por ende, cuando las lecturas del tensiómetro (del hogar o del médico) superan estos valores, se habla de una subida de tensión. Ahora, cuando estos números se mantienen altos, entonces vemos un problema de hipertensión que puede tener consecuencias a largo plazo.

La presión arterial alta también ha llegado a ser conocida como una “asesina silenciosa” debido a que muchas veces, aunque está presente, no muestra síntomas externos. Por este motivo, aunque la persona se ve y se siente bien, internamente su organismo está enfrentando las consecuencias de una presión constantemente alta.

La hipertensión en los adultos jóvenes

Según una consulta realizada a la Dra. Barbara Ruddy de Mayo Clinic por Medicalxpress, los adultos jóvenes pueden estar en más riesgo de sufrir las consecuencias de la hipertensión debido a la falta de información que tienen sobre ella.

En general, según la perspectiva de la Dra. Ruddy, muchos adultos jóvenes realmente no conocen los valores de su tensión, por lo que se vuelve imposible detectar la hipertensión si esta no muestra síntomas. Por si fuera poco, los efectos negativos de esta suelen comenzar a aparecer años e incluso décadas después.

“No aparecen durante algunas décadas después del desarrollo de la presión arterial alta, pero realmente afectan la salud de las personas en sus últimos años”.

Entre sus consecuencias nos podemos conseguir desde variados problemas cardiovasculares como ataques cardiacos, insuficiencia cardiaca y accidentes cerebrovasculares hasta otras complicaciones como problemas de visión y enfermedad renal.

Si la hipertensión se detecta y trata a tiempo, el organismo no tiene que llegar a estos extremos. Sin embargo, como es parte de la costumbre de los adultos jóvenes mantener su tensión monitoreada, pocas veces la logran identificar de forma temprana. Por lo que, puede ser una “bomba de tiempo” para estos, según la Dr. Ruddy.

¿Cómo evitar esto?

La hipertensión en adultos jóvenes puede ser mucho más común de lo que esperamos. Por lo que, es vital que la juventud también asuma un rol más activo en su prevención y detección.

Para empezar, contar con un tensiómetro en casa puede ser una gran ayuda. Sin embargo, si empiezan a registrarse lecturas altas continuas, entonces es necesario acudir a un médico para poder conseguir el diagnóstico adecuado.

Igualmente, se puede trabajar para mantener una presión arterial sana a través de diferentes mecanismos:

“Muchas personas pueden reducir su presión arterial mediante cambios en el estilo de vida, como realizar 30 minutos de actividad física 5 días a la semana, llevar una dieta saludable que incluya frutas y verduras frescas y limitar el consumo de sal y alcohol, no fumar y controlar el estrés”, escribe Desai.

Asimismo, la sociedad puede unirse para trabajar en mejores sistemas y cadenas de detección que faciliten su diagnóstico temprano. Para esto, iniciativas como el “Surgeon General’s Call to Action to Control Hypertension”, presentada por Jerome M. Adams y Janet S. Wright en la revista JAMA, se convierten en un ejemplo perfecto del camino que debemos tomar como colectivo para colaborar con la mejora del diagnostico y tratamiento de esta patología.

Referencia:

High Blood Pressure: doi:10.1001/jama.2020.11289

A National Commitment to Improve the Care of Patients With Hypertension in the US: doi:10.1001/jama.2020.20356

Trends in Blood Pressure Control Among US Adults With Hypertension, 1999-2000 to 2017-2018: doi:10.1001/jama.2020.14545