Mujer jóven vestida de rojo sentada sobre la grama en el medio de un claro rodeado por árboles.

Los problemas cardiacos son patologías que pueden afectar tanto a la población masculina como la femenina. Sin embargo, se han llegado a asociar con mucha más facilidad a estos primeros. Ahora, estudios han comprobado que, aunque la incidencia en ellos es más alta, la mayor mortalidad por estas afecciones se la llevan las mujeres jóvenes.

La investigación publicada recientemente en European Heart Journal estudió a 2.100 pacientes del Brigham and Women’s Hospital y del Massachusetts General Hospital de Boston. De estos, solo 400 eran mujeres. Allí, los pacientes mostraron una edad media de 44 años.

Con este primer punto, se refuerza la creencia de que las mujeres son menos propensas problemas cardiovasculares que los hombres. Sin embargo, a pesar de su número reducido, la mortalidad general en el grupo de féminas por infarto de miocardio fue mayor a la de los individuos masculinos.

Pero existe una mayor mortalidad entre las mujeres jóvenes

“(…) las mujeres que sobrevivieron a la hospitalización experimentaron una tasa de mortalidad significativamente mayor, por todas las causas, a largo plazo que los hombres”, comentan los autores entre sus conclusiones.

La investigación recalca que, aunque el proceso de hospitalización fue exitoso y (usualmente) las mujeres tuvieron que recibir menos cuidados postoperatorios, en líneas generales, su mortalidad fue mayor. De hecho, ya fuera que el fallecimiento se debiera a problemas directamente relacionados con el sistema cardiovascular o por otros motivos, con el paso del tiempo, el grupo de mujeres reportó porcentajes mayores.

Además, haciendo seguimiento de estas hasta más de una década después, las mujeres jóvenes tenían 1,6 veces mayor mortalidad que los hombres. Por lo que, desde un punto de vista holístico, las féminas que tuvieron un infarto de miocardio antes de los 50 años tenían más posibilidades de fallecer en la siguiente década en comparación con su contraparte masculina.

“La enfermedad cardiovascular es la principal causa de mortalidad en las mujeres estadounidenses. Desde 1984, la tasa anual de mortalidad por enfermedades cardiovasculares sigue siendo mayor para las mujeres que para los hombres”, declara la American Heart Association en su publicación del 2018.

Como vemos en este fragmento de un resumen publicado por la American Heart Association sobre el estudio de los problemas cardiovasculares en las mujeres y sus avances, la alta mortalidad en las féminas no se trata de un fenómeno nuevo. Sin embargo, esta es la primera vez que se analiza dicha mortalidad en mujeres jóvenes, ya que siempre se habían investigado poblaciones mayores a 50 años.

¿Por qué hay estas diferencias?

Una vez se determinaron las diferencias significativas entre la mortalidad de los grupos, los autores inmediatamente se preguntaron por qué. Sin embargo, su investigación meramente ha señalado esta nueva interrogante y no se ha sumergido en ella.

Ahora, los científicos consideran que sus descubrimientos justifican la necesidad de nuevos estudios que señalen con seguridad las causas de las diferencias en el manejo, tratamiento y supervivencia a enfermedades cardiacas entre mujeres y hombres.

Por ahora, la mayor mortalidad en mujeres jóvenes por infartos de miocardio no se puede explicar por completo. No obstante, ya se han señalado algunas posibilidades que deberían explorarse. Todo ya que es muy probable que la respuesta que buscamos se encuentre entre ellas.

El factor físico

Por una parte, los investigadores resaltaron que la mayor parte de la mortalidad en mujeres jóvenes dentro de su estudio estuvo relacionada a causas “no cardiovasculares”. Con eso en mente, los científicos plantean el aumento de consecuencias fatales se debió a cómo el infarto de miocardio afectó a los órganos circundantes.

Como una muestra de esto, se notaron tasas más altas de diabetes y artritis reumatoide en las mujeres del estudio. Ambas patologías son capaces de desencadenar respuestas inflamatorias. Unas que, a su vez, pueden estimular la formación de placas de grasa en las venas. Unas que, además pueden terminar por obstruir las arterias y convertirse en las causantes de un ataque cardiaco.

El factor psicológico

Otros estudios, como el publicado en el 2018 en la revista Circulation, también hablan de la propensión a la reducción del flujo sanguíneo en las mujeres. Por lo que reportan, el sexo femenino es hasta dos veces más propenso a presentar este tipo de problemas cuando se expone al estrés. Debido a lo cual se podría, a largo plazo, observar un aumento de la mortalidad en mujeres jóvenes. Todo por la incidencia de este factor en el funcionamiento cardiovascular.

Igualmente, en un resumen de la investigación del 2020, presentado también en el European Heart Journal, los autores comentan sobre las mayores tasas de depresión entre mujeres. Cuando se tiene esta condición, usualmente la “adherencia a recomendaciones y medicamentos” se ve afectada. Por lo que, es posible que la salud de las féminas empeore con más facilidad con el pasar de los años.

El factor social

Finalmente, otras investigaciones también han señalado cómo las mujeres suelen tener menor acceso a equipos de asistencia cardiovascular. Pero, la verdad es que la situación no se queda allí.

De hecho, la mayor mortalidad en mujeres jóvenes también podría explicarse a través de la falta de acceso a gran parte de los cuidados postoperatorios que se aplican con esta patología. Por ejemplo, en el propio estudio del 2020, un porcentaje mucho menor de mujeres después recibió tratamientos como la revascularización coronaria o se hizo exámenes como la angiografía coronaria.

Igualmente, pocas mujeres recibieron medicamentos de tratamientos postoperatorios como las aspirinas, los betabloqueantes, los inhibidores de la ECA y las estatinas. Por lo que, en resumen, tuvieron menos herramientas en general con las que cuidar su salud cardiovascular.

Según lo visto en el estudio, esto puede venir ligado a la condición socioeconómica de los individuos. Las mujeres afectadas reportaron ingresos medios o bajos en comparación con los hombres. Por lo que, esto pudo ser una limitante en su acceso a los tratamientos.

Investigando la mortalidad en mujeres jóvenes por ataques cardiacos

Como vemos, ya existen algunas hipótesis sobre el tema. Pero, ahora, es necesario hacer más investigaciones para descubrir el “por qué” concreto de esta diferenciación de géneros. No obstante, lo que queda determinado sin dudas es que las mujeres jóvenes realmente tienen una mayor mortalidad a largo plazo luego de tener un ataque cardiaco.

Por este motivo, los investigadores recomiendan que los cardiólogos comiencen a prestar más atención a sus pacientes femeninas. Asimismo, consideran importante educar sobre el tema, para que las mujeres también puedan estar atentas a síntomas preocupantes.

Por ejemplo, dentro de la investigación lo que más se reportó fueron dolores de pecho. Pero, para las mujeres otros problemas como falta de aire y fatiga también fueron comunes. Si las mujeres pueden identificarlos y buscar ayuda temprana, entonces sus posibilidades de supervivencia aumentarían.

Si se hace de esto una costumbre y se aplican nuevos métodos de seguimiento, como la realización de consultas ginecológicas y cardiológicas en paralelo, la esperanza de vida de las mujeres sobrevivientes podría ser mucho mayor. Esto mientras que, además, su calidad de vida mejora de forma consecuente.

Referencia:

Women who experience a myocardial infarction at a young age have worse outcomes compared with men: the Mass General Brigham YOUNG-MI registry (2020): https://doi.org/10.1093/eurheartj/ehaa662

Acute Myocardial Infarction in Women: A Scientific Statement From the American Heart Association (2018): https://doi.org/10.1161/cir.0000000000000351

Mental Stress Induced-Myocardial Ischemia in Young Patients with Recent Myocardial Infarction: Sex Differences and Mechanisms (2018): https://doi.org/10.1161/circulationaha.117.030849