cosmonauta en condiciones de microgravedad en el espacio

Un interesante estudio revela que, cuando los cosmonautas están en el espacio, el líquido alrededor de su cerebro se redistribuye de manera diferente por la microgravedad. El efecto no es permanente, pero llama la atención que, incluso después del vuelo espacial, el cerebro se elevara también bajo dichas condiciones.

Los resultados, presentados en la revista Science Advances, confirman también los de estudios previos que sugerían que la microgravedad podía desconfigurar, en cierta forma, el cerebro humano.

¿Cómo se entera el cerebro de la inclinación de nuestra cabeza?

cosmonauta en espacio blanco acostado enseñando cerebro
Estructuras del oído interno envían señales al cerebro informándolo de que la cabeza está inclinada.

Nuestro cuerpo está diseñado para funcionar bajo la gravedad de la Tierra. No es de extrañar que, si salimos de ella, experimentemos algunos cambios, malestares o sensación de ingravidez.

Cuando nos encontramos sobre la superficie de la Tierra, el material líquido y gelatinoso de nuestro cuerpo se moviliza de acuerdo a la gravedad. Tal es nuestro nivel de conexión con nuestro planeta que es probable que la forma en que respondemos aquí marca pauta en nuestro funcionamiento diario.

Los investigadores han hablado de una región específica del cerebro que se encarga de recibir la información que indica cómo está orientada la cabeza: el otolito. Se encuentra dentro del oído interno, es parte del sistema vestibular y está formado por estructuras cristalinas diminutas denominadas otoconias que yacen en un gel.

La dinámica de nuestro cuerpo en la gravedad terrestre es bastante simple. Cuando inclinamos la cabeza hacia abajo, como hacia un hombro, la gravedad empuja los cristales de otoconia hacia abajo también. Entonces envían una señal al cerebro informando que la cabeza se ha inclinado.

Las cosa cambian en condiciones de microgravedad, cuando no hay suficiente atracción gravitacional para la señal de que la cabeza se ha inclinado al cerebro. Es por ello que los primeros días en el espacio los cosmonautas pueden sentirse desorientados, y de seguro necesitarán un tiempo para que su cuerpo se adapte.

El papel del líquido cefalorraquídeo

También podemos destacar el papel del líquido cefalorraquídeo, que se produce en estructuras abiertas conocidas como ventrículos, que se encuentran en el interior del cerebro.

Este “es todo el líquido que circula por el cerebro y la médula espinal; lo rodea”, dijo Steven Jillings, estudiante de doctorado en el LEIA de la Universidad de Amberes en Bélgica, al portal Space.com.

“El líquido tiene múltiples funciones, pero el hecho de que esté alrededor de tu cerebro también ayuda cuando te golpeas la cabeza. Actúa como un espacio de amortiguación para que no golpees inmediatamente tu tejido cerebral”.

Examinando los cerebros de cosmonautas en el espacio

Un equipo de investigadores del Laboratorio de Investigaciones de Equilibrio y Aeroespacial (LEIA) de la Universidad de Amberes en Bélgica se interesó por indagar en los hallazgos previos sobre el impacto de la microgravedad en el cerebro. Los estudios anteriores habían aplicado un tipo estándar de imágenes de resonancia magnética (MRI); pero en esta oportunidad usaron un tipo particular que incluye imágenes de difusión de imágenes de resonancia magnética (dMRI).

Entonces estudiaron los cerebros de 11 cosmonautas de la Estación Espacial Internacional (ISS) en tres puntos: antes de abordar sus vuelos espaciales; nueve días después del aterrizaje y seis a siete meses después de su regreso a la Tierra.

El líquido alrededor del cerebro de los cosmonautas se redistribuye en el espacio

El estudio reveló que, durante los vuelos espaciales, el fluido alrededor del cerebro y la columna no se mueve tal y como lo hace en la Tierra. Suena como algo que definitivamente esperaríamos luego de comprender lo anterior, sin embargo, este trabajo reveló algo mucho más curioso aún.

Los cosmonautas que habían atendido misiones espaciales durante seis meses en la ISS experimentaron un desplazamiento ascendente de sus cerebros. Junto con ellos, el líquido cefalorraquídeo se redistribuyó en la región como resultado de estar en microgravedad

Ventrículos dilatados durante el viaje espacial

Otra observación resaltante fue que los ventrículos, que producen el líquido cerebral y de la columna, se dilatan cuando los cosmonautas están en el espacio. Este efecto no parece ser permanente, pues los exámenes de seguimiento meses después de su regreso revelaron que estos se encogieron.

Sin embargo, los investigadores destacan que incluso siete meses después, estos tenían más líquido cefalorraquídeo dentro de los ventrículos de los cosmonautas que antes de que fueran al espacio.

Obstrucción de la circulación normal de líquido cefalorraquídeo

cosmonauta en el espacio
La interrupción de la circulación del líquido en el cerebro puede ser la causa de diferentes síntomas en los cosmonautas en el espacio.

Lo que sí generó cierta preocupación fue una obstrucción de la circulación normal de este fluido. Hasta ahora, no han encontrado un impacto sobre la presión dentro del cráneo, pero esto podría explicar otros síntomas que suelen experimentar los humanos que salen de la Tierra. La interrupción de la circulación normal del líquido craneoespinal podría ser la razón por la que algunos cosmonautas experimentan visión borrosa durante y después del vuelo espacial.

Sin lugar a dudas, los hallazgos son interesantes y de gran utilidad en un contexto histórico en el que la humanidad espera con expectativas su regreso a la Luna. Comprender y anticiparse a los efectos de las hostiles condiciones del espacio sideral puede ayudar perfeccionar las naves, trajes y preparar mejor a los cosmonautas para su hercúlea misión.

Referencia:

Macro- and microstructural changes in cosmonauts’ brains after long-duration spaceflight. https://advances.sciencemag.org/content/6/36/eaaz9488.full