Fotografía de un pez nadando sobre parte de la Gran Barrera de Coral, con otras especies de peces nadando al fondo y entre otros corales.

La pérdida de densidad y extensión de los arrecifes de coral en el mundo es un problema que se hace cada vez más grave a medida que el calentamiento global aumenta. En esta oportunidad, un nuevo grupo de científicos han llevado sus investigaciones incluso más allá para mostrarnos las consecuencias que la situación ya ha tenido sobre el ambiente: la Gran Barrera de Coral australiana ya solo es la sombra de lo que era hace poco más de veinte años.

Con el cambio climático llegan modificaciones ambientales que generan eventos destructivos que rompen el equilibrio de estos antiguos y delicados ecosistemas. Esta investigación longitudinal que ha estudiado el área de la Gran Barrera de Coral desde 1995 justamente para poder demostrar tangiblemente este desequilibrio.

50% de la Gran Barrera de Coral ya no está

La Gran Barrera de Coral, por su monumental tamaño, por mucho tiempo pareció estar a salvo de los más fuertes embates del cambio climático. Sin embargo, ya para este momento numerosos estudios nos señalan que esto no es del todo cierto y que deberíamos preocuparnos por su conservación.

Para estos momentos, los diferentes eventos de blanqueamiento, desastres naturales y muertes masivas que han azotado a la Gran Barrera la han dejado con daños irreparables. Igualmente, la contaminación con microplásticos también ha colaborado poco a poco a la alteración del equilibrio natural de los corales.

En la mayoría de los casos, las consecuencias de estos eventos se han medido en base a la “cobertura” que la Gran Barrera de Coral es capaz de hacer. En líneas generales, no pareciera que esta hubiera disminuido tanto. Pero, si entramos en un terreno más detallado y observamos los tamaños de los miembros de cada colonia, veremos disminuciones sustanciales.

Ha sido justamente en este punto poco documentado que los investigadores se han enfocado esta vez. Por esto, compararon los registros referencia de entre 1995 y 1996 con los recolectados el resto de los años hasta 2017.

Paulatinamente, pudieron observar cómo las comunidades jóvenes tenían menos individuos. Mientras que, en las más antiguas, los miembros más viejos (los corales más grandes) también comenzaban a morir o a perder sus capacidades re productivas.

Observando entonces los promedios de tamaño de los corales –y no únicamente la cobertura que hacían de la superficie– fue posible notar que, en realidad, la Gran Barrera de Coral australiana había perdido el 50% de su tamaño en veintidós años.

Disminución generalizada

Para poder determinar si este se trataba de un problema focalizado o generalizado, los investigadores cubrieron más de 2.300 kilómetros de la barrera de coral australiana. Igualmente, analizaron no solo los tamaños de los corales y sus sectores, sino también sus taxones y sectores.

Fue gracias a esto que pudieron determinar que las pérdidas de densidad y tamaño estaban ocurriendo en todos los estratos de la Gran Barrera de Coral.

Andy Dietzel, del centro de Excelencia ARC para Estudios de Arrecifes de Coral explicó que:

“Una población de coral vibrante tiene millones de corales bebés pequeños, así como muchos grandes, las grandes mamás que producen la mayoría de las larvas”.

Para el caso de la Gran Barrera de Coral australiana, los investigadores determinaron que tanto los corales bebés como las grandes madres estaban comenzando a desaparecer de forma sistemática y apresurada. Por lo que, las cadenas de reproducción de la Gran Barrera podrían estar comenzando a colapsar.

Debemos tomar acción, ahora

“A medida que continúan el agotamiento de las poblaciones de coral y la erosión de la complejidad estructural del hábitat de los arrecifes, y la frecuencia de las alteraciones de los arrecifes aumenta, necesitamos con urgencia mejores datos sobre las tendencias demográficas de los corales”, concluyen los investigadores.

Según Dietzel, si logramos mantener el aumento de temperatura entre 1,5 y 2 °C, podríamos aún lograr conservar la Gran Barrera de Coral. Sin embargo, si dejamos que estos números suban 3 o 4 °C podríamos estar enfrentándonos a una pérdida verdaderamente irreversible.

En este punto, los eventos de blanqueamiento como los del 2016, 2017 y ahora 2020, podrían comenzar a azotar anualmente a la Gran Barrera. Como consecuencia, sus cadenas de reproducción se verían constantemente interrumpidas y la cantidad de daño infringido finalmente sobrepasaría su capacidad de recuperación.

Referencia:

Long-term shifts in the colony size structure of coral populations along the Great Barrier Reef: https://doi.org/10.1098/rspb.2020.1432