Par de manos sosteniendo un lazo rosado que representa la lucha contra el cáncer de seno.

Este 19 de octubre conmemoramos el Día Internacional de la Lucha contra el Cáncer De Mama. Como sabemos, esta es una patología que afecta principalmente a las mujeres y que puede aparecer en una de cada ocho en países como Estados Unidos. Con los años, los esfuerzos para tratar y prevenir el cáncer de mama han hecho crecer una fuerte red de información, recursos y apoyo alrededor de este tema.

Hoy, en honor a la fecha, nos enfocaremos en este primer punto y te contaremos todo lo que se necesita saber para estar al día con la prevención del cáncer de seno.

Para prevenir el cáncer de seno: comprende sus riesgos

Cinco mujeres de diferentes edades, etnias y contexturas sentadas en un mismo sofá mientras usan camisas da distintos tonos de rosa.

Uno de los primeros puntos de debemos tocar a la hora de entender cómo prevenir el cáncer de mama es entender cuáles son sus riesgos. Ya que, al comprender cuáles son las posibilidades reales de tener o no la enfermedad, se podrán desarrollar estrategias de prevención y diagnostico temprano consecuentes con cada caso.

Cabe destacar desde acá que tener algún factor de riesgo para padecer una enfermedad no necesariamente implica que uno la desarrollará. Sin embargo, sí indica que debemos mantenernos atentos y ser más cuidadosos, pues somos más propensos a tenerla que el común denominador.

Asimismo, también debemos destacar que no todos los riesgos son iguales y que existen tanto algunos sobre los que tenemos control, como otros sobre los que no. Es importante saber identificar ambos, para poder entender cómo actuar ante cada uno.

Riesgos controlables

Por un lado, nos encontramos primero con los riesgos controlables o modificables. Usualmente, estos se asocian a nuestro estilo de vida o a otros elementos de nuestra cotidianidad sobre los que tenemos poder de decisión. Por ende, al identificarlos podemos hacer algo al respecto para reducir su incidencia en nuestra vida como una forma de prevenir el cáncer de mama.

Según la Sociedad Americana del Cáncer uno de los primeros factores de riesgo para el cáncer de seno es beber alcohol. De hecho, más de un vaso al día podría aumentar el riesgo hasta un 7%. Por su parte, tener una mala alimentación que se traduzca en cuadros de sobrepeso y obesidad también aumenta las posibilidades de tener cáncer de mama.

En consonancia con el punto anterior, no hacer ejercicio físico al menos durante un par de horas a la semana puede aumentar la propensión. En general, mientras más sedentaria la rutina, mayor es el riesgo.

Se ha visto que el embarazo parece disminuir las posibilidades de desarrollar cáncer de mama. Por lo que, no tener hijos o tenerlos después de los 30 es igualmente un factor de riesgo. Igualmente, el no amamantar o hacerlo durante menos de un año puede aumentar la propensión.

Por su parte, tratamientos hormonales como los anticonceptivos y las terapias posmenopáusicas también pueden sobre estimular al organismo y aumentar la posibilidad de que se desarrolle cáncer de seno. Finalmente, se ha visto que los implantes de pecho también pueden causar un tipo raro de linfoma anaplásico de células grandes. Por esto, ahora se ha determinado que los implantes mamarios deben venir con una advertencia –tal como los cigarrillos que advierten que su uso puede generar cáncer de pulmón–.

Riesgos no modificables

Por otra parte tenemos a los factores de riesgo no modificables que pueden ser tanto biológicos como ambientales –y ciertamente inmutables–. En estos casos, no podemos intentar “evitarlos” ya que están allí inamoviblemente. Por este motivo, como estrategia para “prevenir” el cáncer de seno, debemos reconocerlos y estar conscientes de ellos para saber si requerimos una supervisión médica más cercana que la usual.

En un principio, naturalmente las mujeres somos más propensas a desarrollar cáncer de mama, aunque los hombres también pueden tenerlo. Pero, estadísticamente, las mujeres representan aproximadamente el 99% de los casos, dejando solo el 1% restante a estos.

Por otro lado, la edad y la etnia son otros factores importantes, a partir de los 55 años el riesgo es mayor. Igualmente, las mujeres blancas o caucásicas suelen ser más propensas a desarrollar la enfermedad que las de ascendencia afroamericana.

Igualmente, tener antecedentes familiares o incluso propios con casos de cáncer de mama también aumenta la incidencia. Esto, sumado con por ejemplo mutaciones de los genes BRCA1 y BRCA2 (los más comunes) o de los genes ATM, TP53, CHEK2, PTEN, CDH1, STK11 y/o PALB2, entre otros también puede aumentar notoriamente el riesgo de sufrir cáncer de mama.

Como si fuera poco, otras características biológicas como tener una mayor estatura o tener un tejido mamario más grueso también se han asociado con los puntos que aumentan la propensión a tener cáncer de seno. Finalmente, haber iniciado la menstruación temprano (antes de los 12 años) o llegado a la menopausia tarde (luego de los 55 años) también puede aumentar los riesgos. Aunque, en general, parece que las mujeres posmenopáusicas ya de por sí son más propensas.

Riesgos dudosos

En una categoría intermedia podemos colocar a los riesgos dudosos –o aquellos de los que se sospecha pero no se tienen pruebas claras–. Por ejemplo, se habla de que una mala dieta baja en vitaminas puede aumentar las posibilidades de desarrollar cáncer de seno. Por lo que, una forma de prevenir el cáncer de mama sería cuidando nuestra alimentación. No obstante, este no ha sido confirmado definitivamente.

Del mismo modo, se habla de que diferentes productos químicos en el ambiente, como por ejemplo los herbicidas, podrían ser promotores del desarrollo cancerígeno. En otros casos, se habla de que el humo de tabaco, inhalado como fumador activo o pasivo, también puede aumentar el riesgo de padecer cáncer de seno.

Finalmente, se ha visto una posible relación entre las horas de trabajo nocturnas y el aumento de casos de cáncer de seno. No obstante, esta es una relación que no ha sido totalmente comprobada aún.

Prevenir el cáncer de seno

Mujer mayor con camisa rosada frente a otras 4 mujeres de diferente etnias y edades, todas con camisas rosadas sonriendo a la cámara, represetandando a las participantes/beneficiarias de la lucha para prevenir el cáncer de mama.

Ahora que tenemos claros los diferentes riesgos que se pueden correr cuando hablamos de cáncer de mama, podemos comenzar a desarrollar los medios para prevenir del desarrollo de cáncer de seno dependiendo de cada caso.

Para el común denominador de las mujeres

En caso de que no se tengan demasiados marcadores de riesgo no modificables, las mujeres pueden optar por prevenir el cáncer de mama a través de cambios en su estilo de vida. Por ejemplo, si tienen sobrepeso, podrían adelgazar para llegar a un peso saludable.

Para acompañar esta medida, pueden aplicar otros cambios beneficiosos como añadir ejercicios a su rutina semanal. Además, podrían mejorar el tipo de alimentos que consumen, siendo el yogurt una nueva y deliciosa recomendación. Adicionalmente, pueden restringir o evitar el consumo de alcohol se traducirá luego en beneficios múltiples para todo el organismo.

Igualmente, restringir las dosis durante las terapias hormonales también es una buena alternativa. Conjuntamente, evitar la exposición a otros tratamientos por radiación podría ser la mejor idea para disminuir los riesgos. Sobre todo cuando ya existen alternativas que prescinden de la radicación, como esta IA capaz de detectar el cáncer de seno.

Finalmente, si estás amamantando, podrías querer aumentar el periodo de lactancia de solo unos pocos meses hasta tal vez un año. Con esto, los riesgos de desarrollar cáncer de mama podrían disminuir.

Para las mujeres con alto riesgo

Cinco mujeres de diferentes edades, etnias y contexturas unen sus manos en el centro de un semicirculo representando su participación en la lucha para prevenir el cáncer de mama.

Por su parte, en el caso de las mujeres con alto riesgo a tener cáncer de mama, la forma de prevenir su aparición debe ser más radical. Un primer paso para esto es recibir asesoramiento genético y hacer pruebas específicas para detectar el riesgo real de desarrollar la enfermedad. Sobre la base de estas luego se podrán tomar el resto de las decisiones.

Por ejemplo, se podría optar por medicinas como el tamoxifeno y el raloxifeno que bloquean la acción del estrógeno en las mamas. Por otra parte, también se podría ir directamente a la cirugía profiláctica para extirpar preventivamente las mamas o los propios ovarios (generadores del estrógeno que fomenta el cáncer de seno).

Ambas opciones son alternativas útiles, pero pueden llegar a ser muy radicales o invasivas. Por lo que también se puede optar por procesos de “observación cercana”. Con ellos las visitas al médico aumentan, se realizan mamografías anuales desde antes de las edades recomendadas y probablemente se las acompañan con otros exámenes como resonancias magnéticas (otras pruebas de detección).

En este último caso, estos elementos no son exactamente para prevenir el cáncer de mama, sino para asegurarse de detectarlo a tiempo. De este modo, con un diagnostico temprano, se aumentan las posibilidades de supervivencia y se incrementa el rango de acción de los doctores.

Cáncer de mama en hombres

Un punto final que vale la pena destacar es que los hombres también deben estar atentos a la salud de sus glándulas mamarias. En la actualidad, se ha comprobado que la mortalidad por cáncer de mama es más alta entre ellos que entre las mujeres. Todo esto debido a que, por no prestar atención a este tema, gran parte de los diagnósticos se realizan tarde, cuando el cáncer ya se ha esparcido a otras áreas.

Extra: qué NO causa cáncer de mama

Lazo representativo del cáncer de seno sobre otro listón rosado extendido, todo sobre una superficie blanca.

A lo largo de los años, se ha hablado de muchos factores que pueden o no causar cáncer, unos se han comprobado, otros se han desmentido. En este caso, consideramos apropiado también mencionar algunos elementos que se han presentado como posibles promotores del cáncer, pero cuyo efecto ha sido descartado por la ciencia.

En este grupo tenemos elementos que van desde los antitranspirantes y los sujetadores, hasta los procesos de aborto provocado. Para ninguno de estos casos se ha asociado su uso u ocurrencia con el aumento en la incidencia de cáncer de seno. Por lo que, en realidad, no son factores de riesgo reales de los que debamos preocuparnos.

Por su parte, es mejor que se invierta ese tiempo en practicar las autoevaluaciones que constantemente se presentan en los medios. Solo a través de la revisión constante podemos asegurar que la enfermedad pueda ser diagnosticada a tiempo.

Por esto, si notas un cambio, bulto, formación o dolor particular en tus senos, no dudes en ir al médico para chequearlo. Igualmente, si estas buscando prevenir antes que lamentar, la asesoría de tu médico de cabecera será la mejor ayuda para poder incluir medidas profilácticas en tu vida, sabiendo que tus decisiones no pondrán en riesgo tu salud a largo plazo.

Referencia:

American Cancer Society Guideline for Diet and Physical Activity for Cancer Prevention: https://doi.org/10.3322/caac.21591

American Cancer Society: Breast Cancer Risk and Prevention: https://www.cancer.org/cancer/breast-cancer/risk-and-prevention.html