Fotografía a cuerpo completo del nuevo gato encontrado entre las líneas de Nazca.
Crédito: AP/Jhony Islas.

Recientemente, el misterio de las particulares líneas de Nazca, ubicadas en Perú, ha vuelto a captar la atención del público. Todo esto porque, nuevamente, después de años de investigaciones en el terreno, se ha ubicado una figura nunca antes registrada dejada por la pérdida cultura de los nazca.

En esta oportunidad, la figura encontrada tiene un delineado que le da la apariencia de un felino. Ahora, han “restaurado” al nuevo gato de Nazca, debido a que su ubicación lo había dejado tan expuesto a la erosión que su silueta casi desapareció por completo.

Afortunadamente, a inicios de esta semana se pudieron captar indicios de su presencia. Por lo que, sin preámbulos los investigadores se dieron a la tarea de traer de nuevo a la luz los marcados contornos de las líneas de Nazca trazadas hace miles de años.

El gato de las líneas de Nazca

Foto con acercamiento al rostro del diseño de gato encontrado en Nazca
Crédito: AP/Jhony Islas.

Según el medio The Guardian, el Ministerio de Cultura de Perú liberó un comunicado esta semana en el que hablaban sobre el nuevo descubrimiento en las líneas de Nazca. Allí se comentaba que el gato se encuentra situado en una colina –en lugar de en las planicies como la mayoría de las más conocidas líneas de Nazca–.

Debido a esto, la fuerza de las lluvias a través de los milenios fue borrando cada vez más las alguna vez marcadas y profundas líneas. Ahora que finalmente han sido restauradas –a lo que se espera sea lo más parecido a su estado original– podemos observar con detalle la envergadura del diseño.

Dentro del comunicado, se aclara que la figura felina de las líneas de Nazca se encuentra de perfil, siendo el rostro lo único retratado de frente. Según parece, todas las líneas utilizadas tienen un grosor que ronda entre los 30 y 40 centímetros. Esto mientras que la totalidad del diseño alcanza los 37 metros de longitud.

La colina en la que este diseño se encuentra ubicado también ha demostrado ser un cómodo mirador natural desde el cual observar los otros diseños del terreno sin tener que subir a un avión o depender de un dron. En primera instancia, los investigadores llegaron a ubicarla justamente porque comenzaron a frecuentar el relieve en busca de puntos de observación naturales.

¿Una figura de otro tiempo?

Un dato curioso sobre el nuevo gato de Nazca es que, probablemente, este en realidad no perteneció a esta cultura. Según se sabe, la cultura de los nazca data desde el 200 d.C. hasta el 700 d.C.; mientras que, según parece, estos felinos debieron haber estado en el territorio desde el 500 a.C. hasta el 200 d.C. Como consecuencia, es muy probable que civilizaciones anteriores a la Nazca también realizaran estos trabajos de líneas.

De hecho, según le dijo Johny Isla a la agencia EFE, tan solo en los últimos años se han ubicado entre 80 y 100 nuevos geoglifos entre Palpa y Nazca –y cada uno de estos parece pertenecer a épocas anteriores a la de la civilización Nazca–.

En la actualidad, el uso de drones ha permitido en gran parte todos estos descubrimientos. Entre ellos ya también se ha descubierto un patrón ya que suelen estar más en las colinas y ser de tamaño más reducido –lo que apoya la idea de que una cultura diferente los desarrolló–.

Como arqueólogo jefe de las líneas de Nazca en Perú, Isla ha comentado que están conscientes de que aún deben quedar incluso más figuras que descubrir en el territorio y que las investigaciones continuarán justo con la meta de ubicarlas a todas.

¿Qué son exactamente estas líneas?

Las líneas de Nazca se encuentras separadas de la capital peruana, Lina, por unos 400 km en dirección al sur. En ellas, –dentro de sus 450 km2–  han ubicado cientos de geoglifos “cavados” en la superficie arenosa.

Conocidas en su momento como la “Octava maravilla del mundo”, estas líneas llaman tanto la atención de los turistas como la atención de sus científicos. Ubicadas en las arenas pardas del sur de Perú, durante años han sido objeto tanto de asombro como de estudio para la humanidad.

Como sabemos, desde 1994, las líneas de Nazca ostentan el título de Patrimonio Mundial de la Unesco. Este reconocimiento llega a los particulares geoglifos no solo por sus representaciones reconocibles de figuras geométricas, animales y vegetales, sino por el misterio que ronda su realización.

El misterio de las líneas de Nazca

Mapa de trece de las figuras más reconocidas de las líneas de Nazca: ballena, compás, trapezoides, astronauta, mono, perro, colibrí, araña, cóndor, alcatraz, loro, manos y árbol.

En estos momentos, es fácil apreciar las enormes formaciones a través de vuelos en avión o con grabaciones de drones. Sin embargo, es claro que hace más de mil años estas tecnologías no estaban disponibles. Por lo que, una eterna pregunta rodea estos dibujos macroscópicos: ¿cómo pudieron hacerlos?

Sorprendiendo al mundo

Los geoglifos de Nazca han sido un gran misterio para la humanidad. Sin embargo, no fueron reconocidos de inmediato tras sus primeros avistamientos. El extenso tamaño de estos grabados muchas veces hace que de cerca no se pueda apreciar el sentido de sus patrones.

Por ende, los primeros exploradores llegaron a considerar que los cavados poco profundos en el suelo correspondían a una intrincada y antigua red de carreteras. Este encuentro inicial ocurrió en el siglo XVI, pero no sería hasta el XX, específicamente en 1927, que el mundo llegaría a saber la verdad detrás de estos extraños surcos que cruzaban las planicies costeras cercanas al Océano Pacífico.

El descubrimiento como tal se lo debemos al arqueólogo peruano Toribio Mejía Xesspe. Durante una exploración, el investigador se subió a una de las colinas circundantes del valle y, cuando contempló en dirección a este, se convirtió en la primera personas en miles de años en ver la totalidad de los diseños creados por los nazca. Fue desde entonces que los trabajos de investigación en el territorio iniciaron. Hasta ahora, no se han detenido y, mientras siguen encontrando nuevas formaciones, poco a poco logran responder al gran “¿cómo?” detrás de la realización de estos dibujos y símbolos a macroescala.

¿Ayuda divina… o extraplanetaria?

Durante el siglo XX, un libro conocido como ‘Chariots of the Gods’ (1968) se convirtió en el alimento de infinidad de teorías conspirativas sobre la verdadera forma en la que se realizaron estos trazados. En él, el autor suizo Erich von Däniken teorizó que las líneas seguramente representaban a los propios seres alienígenas.

Vista aérea del geoglifo de las líneas de Nazca el 'Astronauta'
Vista aérea del geoglifo el ‘Astronauta’ / Crédito: Flickr/ilkerender.

Otras teorías afines se apoyaron específicamente en un geoglifo particular que ha pasado a ser conocido como el ‘Astronauta’. A diferencia del resto de las formaciones de las líneas de Nazca, el ‘Astronauta’ muestra una figura humana con una cabeza particularmente bulbosa que asemeja los casos de los astronautas. Se plantó entonces que esta fuera una referencia a los visitantes de otros mundos que pudieron bien hacer los trazados por sí mismos o dar a los nazca las instrucciones y herramientas para hacerlos.

Según algunas teorías, estos grabados podrían ser “pistas de aterrizaje” para las naves alienígenas. Por otra parte, otras suposiciones los señalan como posibles “mensajes” para los extraterrestres –justificando el gran tamaño ya que se requeriría de este para que las líneas se vieran fuera de la Tierra–.

Sumada a estas suposiciones, también está la creencia de que el único modo de que los Nazca crearan estas líneas fuera con poderes supernaturales. Según esta teoría, solo la capacidad de volar habría permitido a los antiguos ciudadanos crear estos diseños ya que muchos de ellos solo se aprecian en su totalidad desde el aire.

Sin embargo, las investigaciones continuas ya han llegado a arrojar nuevas explicaciones que, aunque no son tan fantásticas, son mucho más posibles.

Entonces… ¿cómo nacieron verdaderamente las líneas de Nazca?

En un principio, muchas de las teorías se apoyan en la idea de que estos grabados no podrían haberse realizado solo desde el suelo, sin poder tener una visual aérea. En efecto, tienen razón. Sin embargo, los nazca sí contaban con medios para ver el progreso de sus líneas.

A través de las mismas colinas, en donde  Mejía Xesspe avistó por primera vez las líneas y en donde recientemente se ha encontrado un nuevo geoglifo, los nazca podrían haber realizado chequeos de sus trabajos para medir sus progresos.

Asimismo, nuevas evidencias muestran que estos caminos y surcos en la tierra no se realizaron “a mano alzada”. De hecho, lo más probable es que los nazca realizaran un modelo a escala con marcas en los puntos donde una línea debía terminar o girar. Luego, con estacas –de las que se han encontrado ejemplares– podrían haber marcado el terreno antes de trabajar. Al final, podrían simplemente haber creado un enorme juego de “unir los puntos” en el que, al final, resultaron estas gigantescas representaciones.

Como sabemos, la arena rojiza del desierto del sur de Perú es altamente identificable. Pero, solo las capas superiores del estrato son las que realmente tienen estos tonos. Con tan solo cavar un poco bajo la superficie, podemos toparnos de nuevo con arenas y suelos blancuzcos, que no han soportado el embate del clima y del Sol por miles de años.

Fue justamente esta bitonalidad la que los nazca aprovecharon para desarrollar sus líneas. Igualmente, ha sido esta diferencia de “desgaste” la que ha mantenido a los trazos visibles incluso después de mil años.

La nueva gran pregunta: ¿por qué?

Ahora que se ha develado finalmente cómo esta antigua civilización pudo trazar las populares líneas de Nazca, una nueva pregunta surge en la mente del mundo: ¿por qué las hicieron en primer lugar? Descartando las teorías que hablan de comunicaciones con alienígenas y seres fuera de este mundo, es muy probable que los Nazca utilizaran estos espacios como parte de sus rituales religiosos.

Según Johan Reinhard, de National Geographic, dichos rituales podrían haber estado íntimamente ligados al agua. Esto se refuerza sobre todo si notamos que la civilización hacía vida en un desierto, lugar donde este líquido probablemente era una preocupación constante.

Como un refuerzo, debemos recordar que las antiguas civilizaciones de la cultura peruana solían tener una fuerte conexión con la naturaleza. Por ende, no es sorprendente que muchas de sus grandes estructuras y creaciones hayan sido moldeadas en base a ella. Como otro ejemplo que acompaña a las líneas de Nazca, podemos pensar en las ruinas de Machu Pichu y cómo los constantes temblores pudieron influir en su construcción original.

Como una confirmación mayor, vemos representaciones de animales como arañas (muchas veces asociadas con la lluvia), colibríes y monos (criaturas que habitan selvas y bosques lo suficientemente húmedos) y hasta árboles (que solo habrían crecido en zonas con abundante agua, algo escaso en el medio del desierto).

Las investigaciones siguen

Por ahora, esta es la más reciente y aceptada versión de los motivos de los nazca para crear sus icónicas figura. Sin embargo, a diferencia del “cómo” que podemos observar en los restos de sus actividades, el “por qué” se vuelve mucho más truculento si no contamos con más información sobre su cultura y costumbres.

Poco a poco, los descubrimientos arqueológicos que se van realizando podrían darnos cada vez una idea completa de la cultura Nazca y los motivos tras sus líneas. Sin embargo, por los momentos, solo podemos especular al respecto.

Si tienes ganas de ver las líneas de Nazca con más detalle, acá de compartimos este video de National Geographic en el que sobrevuelan el terreno con un dron para que podamos apreciarlas en su totalidad.